TeorÃa y juego del mairenismo
Libros
José MarÃa Bonachera GarcÃa
Sevilla, Renacimiento, 2015
José Cenizo
OTRA âBONACHERAâ DE ALTA INVESTIGACIÃN
El mairenismo y su estudio siguen dando mucho que hablar, que discutir y que estudiar. Como demuestra TeorÃa y juego del mairenismo, del doctor en Bellas Artes José MarÃa Bonachera, nacido en Ãbeda (Jaén) en 1967 y autor, hace una década, de otro libro sobre la significación de Antonio Mairena, La vida y la muerte en Antonio Mairena. Si en este anterior ahondaba, con cuidada profundidad y solvencia, en la significación de estos conceptos básicos en la obra discográfica del maestro, ahora se centra, con la misma actitud, la misma seriedad y celo, en objetivar el mairenismo para que al fin pueda -se nos dice en la contraportada- reposar en su condición de objeto artÃstico.
Cuestiona la perspectiva convencional y se centra en la artisticidad de Mairena. A partir de 1950, dice, todo lo que hace es de naturaleza artÃstica. El mairenismo de Mairena, dice, formaba parte de un âfascinante mundo mÃtico al que el cantaor dio un relato historiográfico destinado a albergar una autobiografÃa épicaâ. De ahà se formó entre los antes citados, seguidores de la obra de Mairena, eso que se viene llamando, desde que falleció el artista cada vez con más sentido crÃtico no exento a menudo de saña y descalificación, mairenismo en su sentido convencional. Según el autor, mairenistas y antimairenistas no hacen sino desvirtuar el verdadero significado y valor del mairenismo (vertebrador de lo flamenco como campo cultural, en el sentido en que lo definió Bordieu).
Nos presenta, pues, el mairenismo como mito, más que como doctrina, teorÃa o ideologÃa. Un mito de redención que fue capaz de diseñar Antonio Cruz, transfigurado en el enorme cantaor Antonio Mairena, sujeto artÃstico que dota a su obra de una función mÃtica, un sentido tautológico, litúrgico, esencialista, con proyección de futuro aun partiendo de lo que llamamos tradición o clasicismo. Nos aclara que el concepto de pureza que defendÃa no tenÃa que ver con la imitación y define el mairenismo como una especia de âecosistema culturalâ. Realiza numerosas crÃticas contra los antimarenistas, cuya estrategia intenta desmontar con argumentos sólidos y frutos, como debe ser, de un verdadero análisis, acusándolos de no entender, como los propios mairenistas, el verdadero sentido de la obra de Mairena. Asimismo, es muy convincente su recorrido por el concepto de pureza, un âprurito retóricoâ, y de purismo: nadie teme, dice, a los puristas, sino que en realidad actúan de referente necesario para justificar e incluso iniciar formas nuevas.
El autor ha hecho un recorrido concienzudo y competente por parte de la historia del flamenco del siglo XX para desmenuzar las claves que él considera las adecuadas y precisas de lo que llamamos mairenismo. No le ha faltado, aparte de rigor, valentÃa a la hora de confrontar, desde el respeto y el argumento, las ideas de otros crÃticos o investigadores. Se detiene en algunas paradojas como que muchos artistas no gitanos abrazaran su corriente. Califica a los mairenistas como especie de militancia, basados en un despropósito como doctrina, y a los antimairenistas no los deja tampoco bien parados por su melodramatismo y su histerismo (analiza y confronta el libro emblemático Alegato contra la pureza de J. L. Ortiz Nuevo, asà como las obras de AgustÃn Gómez, G. Steingress o González Climent). Asimismo, se acerca, de paso, a cantaores como Camarón, Menese o Morente, en tanto tengan relación con el tema tratado.
Estamos ante otro libro importante sobre flamenco y, desde luego, sobre la obra de Antonio Mairena. No hay estudios parecidos, de esta enjundia, sobre la significación de artistas como Caracol, Camarón o Morente. Mairena, gracias a José MarÃa Bonachera, tiene la suerte de tenerlo en su haber bibliográfico. Si a este libro y al anterior le unimos el de análisis de la obra completa de la discografÃa, Los cantes de Antonio Mairena, de Ramón y Luis Soler, tenemos quizá los mejores libros escritos sobre el maestro.




