Viejas voces flamencas de Málaga


Discos Flamencos
Niño de Velez
Calé Records (2004)
Marcos Escánez Carrillo


Paco Vargas, como Presidente de la Federación de Peñas Flamencas de Málaga, ha conseguido canalizar esfuerzos y recursos para que este disco del Niño de Velez vea la luz. Gesto que le honra y cuya continuación animamos todos los aficionados.

José Beltrán Ortega, que así se llamaba, nació en 1906 y falleció en 1975. Alternó y trabajó con figuras ilustres del flamenco como Vallejo, Niño Gloria, Niño de Cabra o el Sevillano, y en prestigiosos teatros de Madrid, Málaga y Barcelona. Creó una malagueña que se conoce por su nombre y en el I Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba obtuvo un tercer premio en la modalidad de malagueñas, verdiales, rondeñas y fandangos de Lucena, además del primer premio en en el concurso de la Copa de la Malagueña celebrado en Martiricos (Málaga).

Desde 1956 hasta 1971 residió en Cornellá, ciudad donde se vio obligado a emigrar como tantos andaluces de la época para poder sobrevivir, lo que significa que después del desfogue inicial, se vio obligado a alternar su actividad artística con otras profesiones. El Niño de Velez no fue un cantaor de primera línea durante mucho tiempo, aunque sí gozó de cierto éxito en algunas localidades.

Gozó de una ágil garganta y una voz poderosa. Se deja ver en su malagueña personal, de gran dificultad y para la que se necesitan extraordinarias facultades. ¡En este sentido es espectacular!

4 malagueñas, 6 fandangos, uno de Lucena, 2 granaínas, 1 alegria, 1 soleá, 1 buleria, 1 seguiriya con cabal y 1 milonga.


Como Paco Vargas anuncia en la guía de escucha, se trata de un cantaor que cultivó los cantes libres, y esto queda claramente plasmado en esta recopilación de sus cantes. No obstante, hay que decir que se trata de un cantaor visceral, con las influencias razonables de los cantaores más exitosos de la época; sobre todo, Vallejo, tal vez por su tesitura de voz y por su registro.

Los primeros diez cortes, que pertenecen a grabaciones discográficas son un documento digno de análisis. El fandango tiene reminiscencias del viejo fandango por soleá, pero la subida forzada que hace al final da la sensación de que se aturulla y se pierde. También se aprecia en el corte 10 que corresponde a una tesitura de voz distinta, con más edad, aunque sigue buscando el efectismo fácil basado en el poderío.

Los guitarristas que lo acompañan en los 9 primeros cortes son Manolo de Badajoz y Pepe de Badajoz, presentando una gran diferencia en lo que a calidad se refiere con respecto a los otros dos del resto de los cantes, que son Eugenio González y J. María Pardo.

Otro valor resultan tener las grabaciones en directo, donde vemos a un Niño de Velez más reposado, más ajustado en el compás, con una voz poderosa, pero mejor utilizada, indiscutiblemente más profundo y con más dominio del concepto jondo.

Lo cierto es que un cantaor como el Niño de Vélez, hoy día tendría un lugar ganado por derecho en el panorama artístico como para dedicarse plenamente al mundo del arte, sin tener que alternar esta actividad con otras.