Una guitarra en Granada


Discos Flamencos
Juan Habichuela
Universal, 2007
Pablo San Nicasio Ramos


Juan Carmona “Habichuela” es un guitarrista que no tiene reparos en reconocer su vocacional condición de acompañante. “Banderillero”, como muchas veces dice. Él puede presumir de haber acompañado a todos los cantaores de su generación. Los grandes, los medianos y los modestos. Y a todos sigue arropando con ese magistral toque granadino, sobrio, gitano, inconfundible.

De un tiempo a esta parte, en concreto desde la aparición de su “De la Zambra al Duende”, se viene reivindicando la figura de este guitarrista como un nombre capaz de llenar un disco sin tener que hacer referencia a los cantaores que van con él. Es ya un clásico de la guitarra flamenca sin haber sido nunca un solista ni haber acaparado nunca primeras planas.

No estamos en este trabajo ante una reconversión de su carrera acompañante, sino más bien ante un acto de devolución del favor. Al César lo que es del César.

Con una edición y una producción cuidadas hasta el extremo por su hijo Juan, el sello Universal saca este bonito y flamenco “Una guitarra en Granada”. En muchos aspectos, una buena forma de reivindicar el toque para acompañar en los tiempos solistas que corren.

Álbum demostrativo de una forma genuina de secundar a cantaores de primer nivel y de todas las generaciones. Esa manera que no ha cambiado con la edad y que dice mucho de unas condiciones privilegiadas para la guitarra.

Abre plaza la soleá “Las cuatro columnas”. Es José Menese quien canta a Moreno Galván en una clara vuelta a los tiempos de la Transición democrática, pateados por los tres artistas en uno solo. Esto es lo que se denominaría en un coloquio de cabales flamenco puro. La guitarra tiene sabor, un sonido claro y un timbre que ha llenado todos los grandes discos y que ahora tiene hueco propio. Llama la atención aquí la agilidad de dedos en los arpegios.

Potito canta en la taranta “Válgame Dios”. Formas camaroneras en un cante sobrio muy del gusto de Juan. El toque podría firmarlo cualquier buen guitarrista actual por su solidez técnica y saber estar.

Los tientos “Las Cortinitas de mi Alcoba”, cortos y populares, como la mayor parte del disco, se sostienen por sí mismos y bastan para crear afición. El trémolo de Juan aparece, y lo hará mucho en todo el disco, con suma belleza. El cante queda en la familia, Pepe Luis Carmona.

Y Chano, cómo no. Aparece Chano Lobato en los dos temas centrales del disco. Las bulerías “Por la Calle Abajo” y las alegrías “Mira que eres bonita”. Dos reliquias del cante de otro tiempo ahora muy valorado. Letras de varios autores donde se puede oír, entre otras letras, una versión personalísima del archiconocido “Volver” de Gardel. Dos fiestas secundadas por los Carmona en las palmas, coros, etc.

Momentos que en el futuro serán conservados en vitrinas porque es flamenco de lujo. Dos protagonistas difícilmente repetibles.

Marina Heredia recrea los tangos de Granada “Coge la Senda”. El resultado es el logro de una cantaora que quizá no tiene tanto sitio como debería. Recordamos un acompañamiento que se ha hecho ya muy reconocible con Estrella, con Pitingo… y ahora con Marina. Todos jóvenes. El espíritu de los nuevos flamencos encaja muy bien en los bordones de los “Habichuela” y Marina, además de paisana, vuelve a reivindicarse.

Rancapino, qué voz más distinta, se arranca brevemente por tarantos en la séptima pista, los “Tarantos del Tío Enrique”.

Para el final lo último de lo último. Porque sí. “Si te vas” es el guiño “ketamero” del disco. Temazo en la preciosa voz de María (Mari Carmen Segura). Juan se despide con un guitarra que clama al cielo. A mi juicio lo mejor del disco porque aúna solvencia técnica, flamecura y frescura. Y porque no se espera en un trabajo como este.

Hay un precepto del buen guitarrista de acompañamiento: dar de sí mismo el 20%, como mucho, junto al cantaor. Todo para que la música esencial salga pero no moleste. Nos quedamos con las ganas de saber qué hubiera pasado si a don Juan le hubiese llegado a salir el orgullo de concertista.