Un viaje por el cante


Discos Flamencos
Argentina
LP flamenco, 2012
Marcos Escánez Carrillo


Es la tercera entrega discográfica de
Argentina, pero no hace falta decir eso de que “a la tercera va la vencida”. Argentina se consolidó como cantaora de postín con su primer disco. Sí hay que decir, en cambio, que con este último disco demuestra su afición al cante clásico y su capacidad para salir por la puerta grande en todos los registros.


La selección de cantes es generosa y entra de lleno en la complejidad de lo dificultoso. No elude ni evita ni suprime ningún tono, ningún melisma, ningún giro. No escatima en longitud ni adormece melodías. No se viene abajo ni renuncia a la gloria del tercio que busca ser perfecto.

En la producción José Quevedo “El Bolita”, que este año pasado se consagró como productor del DVD de Miguel Poveda titulado “Real”. Responsable también del acompañamiento guitarrístico, Bolita es uno de los grandes guitarristas y creativos del momento, y que también acaba de estrenar disco en solitario a la firma de esta reseña.

Abre el primer corte con dos fandangos de Lucena, el primero conocido como de Dolores la de la Huerta, y termina con jabera, valiente y vertiginosa; sigue haciendo un homenaje al maestro Chano Lobato por Garrotín y tangos del Piyayo, cantes en los que Chano tenía su propio sello; sigue con malagueña de Baldomero Pacheco, sin remate, entregada y solvente; para la serrana de Silverio utiliza un acompañamiento muy de ahora, rapidísimo a modo de colchón sobre el que se dibuja la melodía, pero que hace dificultoso imprimir matiz o acentos; como onubense, en los fandangos de Huelva está cómoda y se rebusca, y con la colaboración del guitarrista Juan Carlos Romero, sale de Huelva para entrar en Sevilla de la mano de Pareja y viajar hasta Granada de la mano de Morente; y sigue con Morente para interpretar la caña y el polo, tal y como él lo abordó en varias grabaciones tras aprenderla de Rafael Romero, muy a compás pero libre, por eso Argentina incluye el macho de la caña y el polo de Tobalo, pero en cambio, va sujeta a cierta rigidez en los “ayeos”; aborda la milonga de Pepa Oro bajo el corsé del ritmo del tango argentino, que resulta curioso y revelador; en las cantiñas está sobervia, sobrada y preciosista; en Levante se evidencia que ha trabajado la disciplina y que ha entendido las claves que distinguen la calidad; tientos y tangos extremeños y de Triana; y sin salir de Triana Argentina se mete en soleá y bamberas, y en ambas domina con exquisito gusto; al igual que la petenera; por Bulerias, como todos los jóvenes artistas, suena muy bien ya que forma parte de la primera cultura que adquieren sobre flamenco; pareciera que echa el resto en la toná grande y en la cabal de Silverio, cantes que sólo se encaprichan de las voces extraordinarias, ricas y “todoterreno” como la de Argentina; el último corte, bonito, pero sin llegar a arañar, es una especie de copla por bulerías con el piano y los arreglos de Joan Albert Amargós.

En el disco se encuentran bastantes préstamos de la “mujer antología” del flamenco, la señora Carmen Linares, pero eso no es importante, porque las referencias siempre son imprescindibles. Esto no es óbice para poder disfrutar de un registro extraordinario, una preciosa voz con sorprendente velocidad de garganteo, un vibrato de los que cuesta mucho trabajo encontrar con tal dominio, un dominio que va desarrollando en el tiempo, ya que al principio de su carrera, aún teniéndolo no lo manejaba como ahora y unos altos importantísimos.

Argentina es importante, y va a serlo mucho más.