Un sueño con mi gente


Discos Flamencos
Antionio Carrión
LVF, 2008
Perico de la Paula


Antonio Carrión procede de una familia de buena tradición flamenca, sobrino nieto del cantaor mairenero “Cancuna” e hijo del cantaor flamenco "Carrión de Mairena" de quien aprendió los primeros sones y compases del flamenco, actuando por muchos escenarios de España llegando a realizar su primera grabación discográfica con trece años.

Es un guitarrista que responde a la estética pura del toque, pureza que se sustenta con los buenos pilares de guitarristas como Melchor de Marchena, Manuel Morao, Niño Ricardo o Manolo de Huelva ente otros, pilares que han forjado el toque de Carrión y por el cual artistas de primera línea se lo han rifado para acompañarle en sus discos y en festivales. Así artistas como el desaparecido Chocolate, Meneses, el Tío Chano Lobato, Curro Malena, Manuel Mairena, El Lebrijano o Diego Clavel entre otros, pero también cantaores mas jóvenes como Vicente Soto, José Mercé, Carmen Linares o La Macanita y jóvenes figuras como Raúl Montesinos, Rubito de Pará o Miguel de Tena, han requerido su toque y aun siguen teniéndolo como peón de brega a la hora de realizar sus actuaciones o grabaciones.

Pero en esta ocasión hay que hablar de Antonio Carrión, por su obra prima, como cantaor, pues ha visto la luz un trabajo que Carrión llevaba tiempo fraguando en su interior “Un sueño con mi gente”.

Alexis Lefévre al violín, Antonio Bejarano y Laura de los Ángeles al piano flamenco, El Yely y El Yoni a los coros, Chicharito y Gregorio a las palmas y las colaboraciones especiales de Manuel Orta y La Tóbala, junto con las guitarras de Pedro Sierra, Paco Cortés, Moraíto, Enrique de Melchor, Domi de Morón y Manolito Herrera, son los artistas que hacen posible este sueño de Antonio Carrión y como no su inseparable maestro José Menese incluso le jalea en algún cante.

En infinidad de ocasiones, los aficionados hemos oido decir que uno de los guitarristas que mejor canta es Antonio Carrión, por dos razones fundamentales, tiene metal para hacerlo y conoce el cante flamenco, con el metal se nace pero el conocimiento del cante hay que fraguarlo lentamente. Es lógico pensar que si determinadas figuras del cante, han estado influidas en algún momento de su vida por el cante de algún familiar o maestro determinado, en el caso de Carrión no es menos, con la diferencia de que Carrión a podido absorber con mas fiabilidad esos sones puesto que a acompañado a esas figuras. Carrión se ha empapado de los cantes de Tomás Pavón, en su etapa con Chocolate, de los cantes de Mairena en su etapa con José Menese y Manuel Mairena, de los aires gaditanos con el maestro Chano Lobato y los aires de Jerez con Vicente Soto o José Mercé y así sucesivamente con los distintos cantaores a los a tenido el gusto de acompañar y que aún sigue acompañando, hecho que da pie a que Carrión presente un cante gemelo con su toque es decir lleno de pureza y fiel a las formas cantaoras de cada escuela.

Se abre la grabación con unos tangos arrumbaos con alguna copla de aires gaditanos y el acompañamiento de Pedro sierra y unos coros masculinos amables al oído.

Opta con un cante por bulerías de Jerez, con la guitarra de Moraíto y el violín de Alexis Lefévre, cante que remata con un cuplé de Pedro Infante por bulerías, muy ejecutado en la zona de Cádiz y Sevilla.

La guitarra de Enrique de Melchor y los jaleos de Meneses, suenan en el cante por bulerías por soleá, donde ejecuta Carrión los aires de Antonio la Peña, el Gloria, Mairena y Pepe Torre.

Un recuerdo a Chocolote, bajo el acompañamiento de Manolo Franco y los jaleos de Menese, donde Carrión abre el cante por seguiriyas con un estilo del Nitri, Paco La Luz y Luis el del Cepillo.

Con los coros de La Tobala y la guitarra de Pedro Sierra, dibuja un recuerdo a la zona de Lebrija con un romance fiel a las formas de Mairena y El Lebrijano.

Con la guitarra de Paco Cortés, canta unos fandangos de Huelva, con el acompañamiento de los coros, muy atractivos al oído.

La guitarra de Pedro Sierra suena por bulerías donde canta Carrión unas bulerías donde predomina el aire lebrijano arropado con unos juguetillos a coros que imprimen un aire mas desenfadado y alegre a la bulería.

Con la guitarra de Manolo Herrera abre el cante Carrión con una solea de Triana del Noriega. Aires de la Andonda, Juaniqui y cierra con una soleá de Alcalá de Joaquín la Paula. 

Con el piano de acompañamiento, canta la Malagueña de Manuel Torre, con un remate con el verdial lucentino acompañado con el violín de Alexis Lefévre.

Cierra esta grabación con un bolero de Osvaldo Farrés al son de bulerías, acompañado con Domi de Morón y al cante por Manuel de Orta.

Creo que no hay que decir más sobre la obra cantaora de Antonio Carrión, pero haré mención a unas palabras de Carrión que resumen el porque saben cantar los guitarristas de acompañamiento, en una entrevista que le recogió la buena amiga Estela Zatania

“Todo guitarrista que está en el mundo de hoy acompañando al cante, debe de saber de cante, tanto o más que el cantaor, y más si es un guitarrista que no va asiduamente con un cantaor, sino con varios, por que cada uno es un mundo y entonces tú tienes que saber del cante, por todos los sitios que te tiren”. Antonio Carrión