Un paseo amable por el flamenco


Libros
José Andrés Anguita
Ed. Mágina, 2009
Marcos Escánez Carrillo


Un paseo amable por el mundo del flamenco



Imagínese a un persona sensata, con cierta inquietud por la lectura y una gran pasión: el flamenco. Imagínese que esa persona debe aprender y disfrutar este arte en un entorno donde el rumor es ciencia y la voz más sabia es la que por volumen puede hacerse escuchar. En realidad, esa persona está condenada a sobrevivir en un mundo hostil y difícilmente encontrará un alma gemela con quien compartir y aprender sobre esta cultura.

José Andrés Anguita, aunque no lo conozco personalmente, y por tanto tengo muchas “papeletas” para equivocarme, cumple perfectamente con este perfil. Por eso, y porque además cuenta con la inquietud de la escritura, se ha lanzado a escribir este trabajo con el que pretende compartir sus conocimientos y su punto de vista sobre este arte.

Se podrá estar o no de acuerdo, en todo o en parte, pero no cabe duda que le intenta poner el cascabel al gato, y que lo hace con honestidad. Este paseo por el flamenco de la mano de Anguita Peragón es amable porque siempre permanece en la superficie, muy especialmente en el recorrido por los palos del flamenco, en el que atiende en exceso al saber popular y muy poco a las últimas investigaciones que abren luz a desencuentros históricos, y que por el contrario, el autor aporta más tinieblas con comentarios y creencias de su propia cosecha.

Cuando se ocupa de la historia, lo hace a través de la negación, dibujando paisajes populares alejados del rigor, alimentando aquellos tópicos que a su juicio gozan de mayor coherencia.

Una curiosidad planteada por el autor es intentar explicar a través de los palos el trasiego social del campo al a ciudad. Esa especie de reconversión de lo campesino a lo urbano, de viaje que el hombre refleja en sus cantes de forma severa, a través del proceso de flamenquización de sus cantes folclóricos; en definitiva, de sofisticación.

Si bien es una obra de iniciación, lo es haciéndola pasar por un prisma concreto, el del autor, lo que le resta rigor al resultado final.