Un momento en el sonido


Opinión
Angel Lacalle



“Un momento en el sonido”
Teatro Auditorio Buero Vallejo
Guadalajara, viernes 13 de abril 2007

Guitarra Vicente Amigo
Guitarra José Manuel Hierro
Bajo Antonio Ramos
Percusión Paquito González
Percusión Patricio Cámara
Cante Blas Córdoba




Los aficionados al flamenco estamos gratamente sorprendidos de la abundante programación de nuestro arte en el Auditorio Buero Vallejo de Guadalajara, que parece haber encontrado en el flamenco todo un mundo de músicas y danzas donde explorar. Mientras nuestros artistas, unas veces como intérpretes individuales o como un conjunto integrado otras, se pasean airosos por este imponente escenario dispersando su arte como si la cosa viniera de toda la vida, pero no siempre ha sido así.

Miguel Poveda se sorprendía en una reciente actuación, de la desbordada afición alcarreña por el flamenco y al tiempo, reconocía no haber visitado nunca nuestra ciudad. No hace mucho leía un artículo sobre la existencia de una cantaora del siglo XIX llamada “La Alcarreña”, ¡lastima! no poder saber más de esta vieja cantaora ni de la orientación flamenca de su copla, porque ciertamente han sido muy pocos los flamencos que han alcanzado la fama por estos lugares, y pocos de nosotros hubiéramos imaginado hace unas décadas que aquí, en la bendita y eterna Guadalajara nuestra, podríamos gozar de los mismos eventos que se aplauden en los escenarios del resto del mundo. No deja de ser curioso por tanto, que un acontecimiento aparentemente inadvertido, como la actuación de Vicente Amigo el pasado viernes, se convierta en un autentico acto de culto a la música, en el que tanto el silencio como la emoción se diluyeran desbordándose por el auditorio al finalizar cada uno de los mensajes sonoros del sexteto. Cinco años sin la guitarra de este cordobés genial son ciertamente mucho tiempo. Antesala de una demora que finalmente ha merecido la pena guardar. “Un momento en el sonido” titulo del nuevo álbum, es la más larga y celosa búsqueda de resonancias musicales del ayer, recreadas finalmente en nuevas y rejuvenecidas rumbas, bulerias, farruca y soleares de hoy. Por eso no es de extrañar que un nutrido público de jóvenes -cultos en su mayoría-, supiera muy bien a lo que iba, extasiándose con una música que lo mismo abraza un festival de jazz que de flamenco, y precisamente por esa plurivalencia de autentica musicalizad se explica visiblemente, que después de hora y media de recital, nadie se quisiera marchar de sus asientos sin sentir de nuevo esos sorprendentes momentos en el sonido.