Tomatito en Sevilla


Opinión
Cesar del Espino


TOMATITO EN SEVILLA

19 de Abril de 2007

La noche prometía, el gran guitarrista almeriense José Fernández Torres, Tomatito, llegaba a Sevilla el pasado19 de abril, a la Sala Joaquín Turina, del Centro Cultural de El Monte, en su programación los Jueves Flamencos, para dejarnos una muestra de su toque, de su flamencura más gitana; con esa impronta artística que poseen los que han estado día tras día con un astro del Flamenco. El concierto venía titulado como su disco “Aguadulce”, que editara en 2004.

Estamos ante un guitarrista carismático que llena el escenario con su sola presencia, es el clásico ejemplo del dicho popular “cría fama y échate a dormir”; cuando Camarón lo escogió para sí por algo sería… Afina su guitarra, que intuyo del mejor ciprés español, y comienza el concierto por alegrías. Deja a entrever retazos de virtuosismo, cual pinceladas en un cuadro impresionista, para ceder gran parte del protagonismo de la pieza al compás, demasiado marcado, seguramente por falta de previsión del teatro, pues viene siendo habitual los fallos en el sonido en esta sala, sobre todo en los graves, que restan brillantez a los agudos. De cualquier manera el papel más predominante se lo lleva la percusión, a base de cajón, platillos, caja y palmas.

Sigue la noche con el tocaor solo en el escenario para ofrecer una minera, que trae recuerdos de su tierra, donde los estilos de levante se sienten en casa. Y tras esta el punto álgido de la velada, que a la postre se convertiría en el único: Tomatito toca por bulerías. Esta portentosa obra paga la entrada ella sola. En este estilo, José siempre ha brillado especialmente, no en vano se decía que su pareja artística, Camarón de la Isla, era capaz de meter el Quijote por bulerías, por lo que tablas no le faltan al guitarrista.

Si el concierto hubiera acabado aquí habría sido como un frasco de buen perfume, pequeño, breve, pero sugerente e intenso. Sin embargo, el aire giró la veleta y si antes venía del sur, ahora lo hacía de otros lugares, trayendo músicas más cercanas al Jazz, para ir degenerando en una amalgama de sonidos e instrumentos entre los que, anecdóticamente, aparecía la guitarra anunciada. Esto es algo con lo que tenemos que convivir los aficionados, con que una serie de instrumentos, para nada flamencos, por mucho que se empeñen algunos, tales como el bajo, el violín o la flauta (aunque en este caso concreto no estaba ésta última), además de otros llegados de exóticos países y culturas, desdibujen el sonido y la presencia de la sonanta.

El bajista, Diego Amador, que también hacía las veces de cantaor, tocaba, contradictoriamente, su instrumento como si de una guitarra se tratara, lo cual no dejó de sorprender, pues se acercaba más a la inexistente roseta que al clavijero. De esta guisa se escucharon sonidos por tangos, soleá, bulerías y rumbas, haciéndose notar como vetas entre las influencias externas, que fueron las protagonistas de la noche.

Tomatito es un guitarrista que, a lo largo de su carrera, ha ido coqueteando con otras músicas para meterse de lleno en algunas de ellas, como el Jazz, en el que su bastión lo encontró colaborando con el pianista dominicano, Michel Camilo, dando como resultado un gran éxito comercial y de crítica. Pero eso no es lo que íbamos a escuchar a Sevilla, algunos buscábamos Flamenco y nos encontramos música aflamencada, queríamos mirar al almeriense, cerrar los ojos e imaginárnoslo con el rey de la Isla, pero los abríamos y volvíamos a la realidad actual. Y es que para ser un gran guitarrista flamenco de concierto hace falta algo más que haber acompañado a una estrella del cante, por muy grande que esta fuera, pues se trata de otro mundo, de otra disciplina, la de componer, que requiere más ingredientes que el “solo” acompañar.

Concluyó el concierto con unas melodías rematadas por bulerías en las que contaba con el baile de José Maya, que también apareció en las alegrías del comienzo, y que derrochó velocidad y compás, además de unos desplantes poco estéticos y poca compenetración con el resto del grupo. Con el público aplaudiendo se retiraron los artistas para, seguidamente, volver y conceder la típica pieza de propina, ésta vez plenamente jazzística.

Tomatito, un gran guitarrista que, tras tantos años tocando la guitarra flamenca, no tiene nada que demostrar a estas alturas, ¿o sí?.