Tierra


Discos Flamencos
Vicente Amigo
BMG 2013
Pablo San Nicasio Ramos


Al igual que sucediera en los preliminares del alumbramiento de su anterior “Paseo de Gracia”, Vicente Amigo, o más bien su entorno, se molestaron muy mucho en preparar al personal a base de rumorología y demás colchonetas ante su nueva aventura extraflamenca.


Esta vez el de Guadalcanal se nos había ido a las Islas Británicas a tocar. Lo que al principio sólo iba para un tema, se perfiló en un disco completo y a la postre la primera vez, que se sepa, que un flamenco tiene escarceos con intérpretes de música celta.
Grabado en los estudios British Grove y con la producción del ex teclista de los Dire Straits, Guy Fletcher, autor además de los interesantes arreglos de las piezas, “Tierra” fue hasta carne de videoclip de la ex ministra González-Sinde.

Promoción elefantiásica volcada en la prensa generalista con extraordinaria cobertura mediática. Ya decimos que no especializada del todo, punto negativo. Frenesí de descargas en la Red y uno de los acontecimientos musicales del inicio de 2013. Vicente Amigo sigue teniendo la pegada de siempre, así deje su producción flamenca en los huesos.

Pero ahora vayamos a la música, a la guitarra. A lo que estábamos buscando con verdadero apetito.

Porque a la vez que todo aquello se iba sabiendo, los aficionados y seguidores del genio sevillano, devotos nosotros, íbamos elucubrando lo que tamaña aventura podría traer. O pelotazo por la escuadra o gol en propia meta.

Más de lo segundo que lo primero, para nuestra decepción. Porque si bien el resultado es, como los anteriores, de bella factura e impecable fachada, resulta un séptimo disco donde el material de valor extraíble para guitarristas y aficionados al flamenco es el menor de todos. Apenas dos, tres temas. Siendo benevolentes.

De las nueve propuestas de 2013 se podrían hacer tres grupos. Claro, al utilizar la calidad guitarrística como criterio se abriría el debate, pero siendo realistas y teniendo en la cabeza las condiciones, trayectoria y posibilidades de un músico como Vicente Amigo, lo que se propone a continuación no tiene por qué parecer tan demoledor.

Un primer conjunto de piezas que, si no se hubieran grabado o el aficionado no hubiera tenido constancia de su creación, no hubiera pasado nada. Porque, llevando la autoría de otro guitarrista, hubiera sido pasable, incluso hasta entendible, pero en manos de Vicente Amigo temas como “Prólogo y Epílogo”, “Bolero a los Padres”, algunos fragmentos de “Canción de Laura” o “Roma” se sitúan definitivamente en una tercera y hasta cuarta categoría general.

De no ser por los arreglos, que “engordan” algo más la factura final, el esquema de acordes abiertos y arpegios a modo de estudio y rueda armónica estandarizada se nos antoja demasiado poco. Por mucho que se quiera ilustrar con el inexplicable videoclip de la exministra. Sí, es “sonido Vicente”, “melodía Vicente” (algo que ya de por sí es un punto a favor, ya los conocíamos) pero no. Como banda sonora, música de apoyo vale…pero como trabajo digno de analizar, descifrar o ensalsar…

La repetida fórmula del Bolero y el recurso de la voz de Vicente añaden aún más dudas.

Un segundo estadio con piezas más elaboradas en lo técnico, más inalcanzables al conjunto de mortales (por no hablar de casi todos) y con más enjundia musical. Ahí podemos encontrar algunos tramos de “Estación Primavera”, la rumba “Campos de San Gregorio” o “Idílico”. Sin demasiadas novedades eso sí, pero con interesantes resultados melódicos y de texturas. Además, ojo, importante. Este disco rezuma un optimismo que quizá no encontrábamos en “Paseo de Gracia”. Y en un músico de la sensibilidad humana de Vicente Amigo eso no es asunto menor, sobre todo de cara al futuro.

Y la sustancia, el núcleo. Lo verdaderamente reseñable de un disco que no estará en una vitrina por el contenido final, se encuentra en los tangos “Tierra” y sobre todo en “Río de la Seda”.

Es esta última una pista del “palo” que Vicente Amigo patentó, quizá sin saberlo, en 1995 con “Querido Metheny” y que acuñó definitivamente la fantasía por bulerías “Ciudad de las Ideas”. Tema de aproximadamente diez minutos, con una extraordinaria densidad musical, melódica, técnica y aquí, además, instrumental. Aquí Vicente Amigo se supera y logra llegar a lo que se espera de un guitarrista llamado a ser un eslabón con peso específico en la cadena de la sonanta de todos los tiempos.

Magistral “a cuerda pelá” y soberana melodía. Flamencura como en ningún otro momento del disco y la duda de si esto redime por si solo a todo el álbum Ahí se lo dejo para que lo piensen bien.

“Tierra” contó con grupo nuevo, con todos los colaboradores británicos. Percusión, flauta y gaita, violín, acordeón y contrabajo. Y, para los amantes de los datos y “frikis” del vicentismo: además de su guitarra Reyes de toda la vida, Vicente Amigo ha estrenado nueva herramienta en este disco. La mitad de los temas se grabaron con un instrumento de palosanto de los estupendos guitarreros cordobeses Graciliano y José Antonio Pérez Carrizosa.

Queramos o no, al final eso es lo más novedoso en la actualidad de Vicente. Nuevos compañeros, nuevas miras y hasta nueva guitarra. Quizá sea el punto de arranque de algo definitivamente convincente.