Terremoto


Discos Flamencos
Terremoto
CAF, 2009
Antonio Nieto Viso


Terremoto con las guitarras de Enrique de Melchor y Manuel Morao

Antes de comenzar a realizar el análisis sobre el volumen 4, de esta gran colección del Centro Andaluz de Flamenco. Quiero manifestar, mi más profundo respeto a la memoria de los artistas incluidos en esta serie, que estoy tratando con el máximo cariño, ya que estos personajes forman parte de la historia.

Ellos nos dejaron en el magnetófono Nagra de Ricardo Pachón su cante en señal analógica, y que ahora perfectamente digitalizados por la técnica, ven la luz para llegar a nuestros oídos, y a los de las siguientes generaciones. Es por lo que pido perdón a sus familiares, o a cualquier aficionado que se haya podido sentir ofendido, o incomodo por mis opiniones. Simplemente, el rigor histórico es lo que me mueve a aportar mi granito de arena para un mejor conocimiento, ya que afortunadamente no hay nada que objetar a tanta grandeza contenida en los cinco documentos que fueron grabados entre 1977 y 1978.

Tras desprecintar el cd., nos encontramos con el cante misterioso, jondo, y cabal, de Terremoto de Jerez, precedidas de unas palabras del genio, que con su acento peculiar jerezano que le caracterizó formaban parte de la ceremonia artística. Calculando la distancia cercana entre el cantaor y el micrófono, percibimos el primer tercio con el verso “por lo que voy mirando”, son unas soleares esculpidas con sonidos antiguos que circularon por sus venas, que en parte nos pueden llevar al origen del Cante con su voz modulada que dejó en la memoria actuando por los escenarios de Andalucía, y por otras zonas de España.

Terremoto cantando, dejaba visible su impronta artística, y su alma, por eso sabemos que fue una buena persona, y un gran jerezano que vivió por y para el arte entre 1934 y 1981. Su muerte nos dejó un profundo vacío del que todavía no nos hemos recuperado del todo, ni tampoco el tiempo ha alterado su figura que fue elogiada por poetas, escritores, y estudiosos.

El segundo cante básico, “mi mare Luisa”, son unas seguiriyas enduendadas por no se sabe que espíritu, pero que satisface a las personas que saben y sienten el pellizco, un picotazo de su voz manueltorrera, que te hace participe de un rito único, que te deja satisfecho a la vez con lo bueno de lo mejor. Terremoto en el escenario, o en la reunión de cabales, lo podemos comparar con las ascuas casi apagadas de la candela del tiempo que luchaban por calentar el ambiente de aquellas lejanas madrugadas del último tercio del pasado siglo XX.

Cuando todavía, no nos hemos repuesto de la furtiva lagrima que se nos ha escapado escuchándole por seguiriyas , nos llega el júbilo con “la calle Nueva”. El cantaor en estado de gracia, nos envuelve en unas bulerías con un soniquete único que solo saben expresar los cantaores de Jerez, digo yo, y que me perdonen los demás.

La discografía de Fernando Terremoto, afortunadamente es muy importante, tanto en cantidad, como en calidad, insuperable en el tiempo que vivió. Aquí y ahora, en el directo que nos legó, lo retomamos con su vena jonda que abre con “no te pongas colorá”, unos tientos en perfecta armonía musical con la guitarra. Este estilo, se le atribuye a la calidad creadora de Enrique el Mellizo, gaditano como sabemos, pero que en Jerez ha encontrado el terreno más fértil para desarrollarse, y porque no, también lo ampliamos seguidamente a todo el triangulo mágico del Flamenco.

El penúltimo corte, contiene otras soleares antológicas que él tituló “cuando te veo venir” que sobrecogen por su fuerte personalidad, así lo viví yo en muchas ocasiones. En mi opinión, creo que no hubo, ni existió ninguna barrera entre el cantaor y el público, ya que la mayoría de los aficionados, hombres o mujeres lloraron escuchando tanta verdad, en la que solo pudimos atrapar aquellos segundo que por el sentido del oído llegaba al cerebro, para ahora muchos años después refrescarnos la memoria con el sonido puesto a día de hoy digitalizado de aquel momento irrepetible, que contó con la colaboración de los guitarristas Enrique de Melchor y Manuel Morao.

Desgraciadamente, toda obra humana tiene su fin, este cd., también, por lo que apuramos hasta la última gota sonora nada más comenzar a decir gritando “contempladme a mi mare”, que entre punto y punto con el que se forma la señal digital, se han colado los sonidos negros de Manuel Torre; como queriendo estar aquí desde el más allá, para que Terremoto nos aproxime a exponer como se cantaba a finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Desde lo más profundo de mi corazón, quiero compartir con vosotros estas vivencias para testimoniar mi más absoluta admiración por aquel gran cantaor que se llamó Fernando Fernández Monge, al que Dios tendrá en su Gloria junto a todos los grandes de este arte que se gestó en Andalucía.