Temas e Intérpretes Flamencos


Libros
Alberto García Ulecia
Fund. José M. Lara, 2005
Marcos Escánez Carrillo


Temas e Intérpretes Flamencos. Selección de Fernando Ortiz



Alberto García era, como él mismo se denominaba, un “degustador de flamenco”, pero ojo... “sabía distinguir”. Era un aficionado cabal y tenía un extraordinario sentido común.

Este libro es interesante por tratarse de una obra póstuma, pero además por ser una recopilación de notas rescatadas de su desasistido escritorio. Como es lógico, los capítulos son inconexos, pero ninguno queda inconcluso. Algunos, incluso, pertenecen a presentaciones de eventos u homenajes.

El primero, titulado “La nacionalidad de la rosa. El flamenco y su situación actual”, si lo leemos sabiendo que está referido a 1972, es pictórico... un cuadro aderezado con cierto aire poético, en el que a pesar de intentar poner algo de raciocinio en la investigación, no consigue salvar las barreras impuestas por la hegemonía que ejercía el “Mundo y forma del Cante flamenco” de Mairena y Molina.

El segundo capítulo o tema se titula “Poesía flamenca. Las letras del cante”, y se trata de un ensayo, aunque superficial, pero demostrando conocimiento y ensalzado su carácter popular. Este tema viene a cerrarlo en el último capítulo del libro, al tratar de estudiar las letras de Moreno Galván.

En “La guitarra de Morón”, hace un homenaje a esta escuela consolidada en la figura de Diego del Gastor, para recuperar como elemento fundamental a Manolo Morilla, con quien compartió numerosos recitales de poesía.

Con tan fuerte personalidad de poeta, no podía faltar la oda que él titula “Apología de la Soleá”. Simplemente, un lujo del que con una lectura reposada podremos conocer cómo García Ullecia concibe el cante, el arte, el artista y el flamenco en su más amplio sentido:

“El artista se emociona y no se asquea, entre las muchedumbres, las ahíja, las siente, las crea. Es como el escultor ante el mármol virgen. Es Dios ante la Humanidad”.

El “Primer Gazpacho Andaluz” es un texto superficial, y luego continúa con algunas semblanzas de distintos artistas, incluyendo un estudio sobre la grabación de Antonio Mairena de 1958.

Lo cierto es que en algunos momentos, seguramente por las influencias lógicas de la época, se vislumbran encantadoras contradicciones, producto de la evolución personal a la que todos estamos sometidos, y en otros, parece el eslabón perfecto entre los flamencólogos de elogio fácil y compromiso partidista, y aquellos que se han casado con el rigor y la objetividad.

En cualquier caso, García Ulecia es un aficionado de los de antes, curtido en mil reuniones de cabales, que conoce el lenguaje, los símbolos y las claves de lo que no se dice, del silencio...

Esto queda patente en la semblanza que hace de Joselero de Morón, rememorando los cantes que éste bordaba, o de la nieta del Pinini, Fernanda de Utrera, de la que dice que “no es larga, sino honda, y no extensa, sino intensa...”.