Támiris


Discos Flamencos
Paco Escobar
AP 2022
José Cenizo


PACO ESCOBAR Y SU “TÁMIRIS” CONCEPTUAL

José Cenizo Jiménez


Francisco Javier Escobar Borrego, Paco Escobar para el mundo artístico y para los amigos, es guitarrista y concertista sevillano que, como ocurre ya en estos tiempos con otros casos, compagina su carrera artística con la de docente, él como profesor titular de Universidad de la Facultad de Filología de Sevilla. Conoce desde muy joven los entresijos del acompañamiento al cante y al baile, el mundo flamenco en general desde los ambientes peñísticos al de doctorados, másteres y cursos universitarios de flamenco.

Ha publicado hasta ahora cuatro discos (aparte de otras contribuciones, como para el disco de José Manuel Castillo “Con pocas palabras”, con textos de quien escribe y de Castillo, y notables colaboraciones con otros artistas): “A contratiempo” (2008), “Palimpsesto” (2012), “Eurídice XXI” (2020) y el que comentamos, “Támiris”, todos propios, por lo que verán, “de un artista del siglo XXI, por edad, evidentemente, pero sobre todo por el concepto de su arte, de su música. A la hora de crear desde su visión, los resultados son un auténtico palimpsesto, una red, una obra intertextual, interartística, donde los referentes musicales, literarios, cinematográficos, etc., son constantes, aunque no evidentes siempre para el gran público”, como decíamos en el comentario de su anterior obra “Eurídice XXI”, y puede servir también para “Támiris”, con más profundidad aún.

Desde el propio título se inicia su exploración culta, intelectual, con Támiris, el cantor tracio experto en el arte musical de la lira que, por su soberbia al retar a las propias musas, fue castigado. Este disco de Escobar se puede escuchar con atención como obra musical en general, flamenca en particular, sin más, pero sólo podremos llegar a la intención y esencia del mismo si leemos el folleto explicativo, como en otros discos del autor. Si bien lo que importa es el resultado musical, con el apoyo poético de las letras y poemas, y la emoción que como receptores nos deje, y esto ya es muy personal.

Según las explicaciones del compositor, su obra es muchas cosas a la vez, todas con el barniz del esfuerzo musical de composición y de muchas horas de trabajo con visión interdisciplinar e intertextual relacionando, como decimos, música de diferentes influencias, poesía, letras flamencas tradicionales, etc. “Un paseo poético-narrativo por las emociones humanas”, “un diálogo conceptual”, “flamenco espiritual”, “un recorrido estético-espiritual”, en palabras del autor.

Támiris tiene una estructura muy cuidada y pensada, en siete movimientos: “I. Támiris: memoria ancestral” (1. Cuerpo sutil y 2. Ritmo abisal), II. “Matriz de sonido: árbol sefirótico” (3. Oración de luz y 4. Vacío de color), III. Búsqueda del sonido primigenio o vidas pasadas: Kototama (5. Negro pozo y 6. Risa azul), IV. Qi, frecuencia dorada y el éter de luz (7. Zimrah y 8. Ternura), V. Luz blanca: vibración (9. Merkaba y 10. Talismán sufí), VI. Namasté: solsticio de verano (11. Susurro de amante y 12. Ondina) y VII. Renacer, la vuelta de Lázaro y el sonido del alma (13. Oscura voz helada, 14. Diapente, 15. Montaña-pirámide y 16. Espacio de luz). Y en esos dieciséis temas cuenta con las colaboraciones de otros artistas tanto de la música como de la poesía: la percusión de Antonio Moreno, el saxo de Juan Manuel Jiménez, la viola de Calia Álvarez, el grupo Artefactum, la trompa de Rafael Mira y las voces de Carmen Molina, David Lagos, Esperanza Fernández, Ezequiel Benítez, Inés Bacán, María Marín, Márquez “El Zapatero”, Mayte Salgueiro, Rocío Márquez y Tomás de Perrate. Entre los del ámbito literario, Alberto Prieto, Javier Salvago, José Luis Rodríguez Ojeda, Juan Peña, Miguel Florián y Silvia G. Coillard, además de letras tradicionales en algún caso y los propios textos de Paco Escobar. La verdad es que con este acompañamiento siempre hay garantía de calidad, a la que el compositor, con su guitarra, está a la altura, y viceversa.

Támiris es además una gama de estilos musicales preflamencos, flamencos y no flamencos, más o menos explícitos y desde luego difícil de identificar para muchos receptores: jácaras, zarabandas o chaconas; farruca, soleá, bulerías, vidalita, milonga o fandangos; entre otros, junto a fado, blues y jazz, o grandes de la música clásica como Albéniz, Turina, Rodrigo, Granados, Falla, Bach, Bartok, Stravinski, etc. Y no faltan detalles realistas y vívidos: el rumor del agua, el roce de las hojas de un árbol, el canto de los pájaros o el sonido del viento. Una riqueza inmensa para los sentidos en este disco tan lleno de emociones y vivencias en diálogo fructífero y constante con otras artes, fuente de inspiración. Como dice en el excelente prólogo nuestro paisano el poeta de Paradas (Sevilla) Javier Salvago, “en las manos de Paco Escobar, una caja de madera con cuerdas se convierte en una caja de madera con alma: el alma del artista que la toca, el alma de la poesía y el alma de la música, a la espera solo del alma del que escucha como quien oye llover, es decir, “con los ojos abiertos hacia adentro”, como quería Octavio Paz”. Lo de la caja de la madera, la guitarra, lo trae a cuento Salvago por su brillante haiku “Solo una caja / de madera, con cuerdas. / Pero con alma”.

Hay tanta riqueza en esta obra que cada uno encontrará temas más de su gusto, más acordes con su emoción, acompañados o no del cante y/o del canto. Son aciertos la introducción de otros variados instrumentos, el apoyo en la poesía, los hermosos y sugerentes títulos, la variedad y calidad de las aportaciones de otros artistas, las explicaciones del folleto con las que se aprende tanto y se comprende mejor la obra, las múltiples resonancias musicales integradas con sentimiento, el diálogo con otras artes, el fondo cultural, intelectual y humano, en definitiva.

Por destacar, a nivel personal, por ejemplo, “Oración de luz”, con tres voces tan distintas y complementadas por fandangos; “Vacío de color”, por sus sugerencias con la guitarra; “Negro pozo”, con esos cantes con solera con Inés Bacán y Márquez “El Zapatero” con letras conocidas (“Si quieres ver si te quiero / vela mi sueño una noche...”); “Ternura”, con Rocío Márquez y compases de punteados y trémolos que nos alcanzan; “Ondina”, por sus múltiples sugerencias; o “Montaña-Pirámide”, por los trémolos y en general el toque que invita al intimismo y a la reflexión, entre otros.

Una obra, por tanto, muy trabajada y muy culta y a la vez emotiva, primera parte de una bilogía, pues pronto aparecerá el segundo disco, titulado “Contar el verso”. Ya lo estamos esperando con mucho interés. En tanto, a disfrutar de “Támiris” y enhorabuena a Paco Escobar y a todos los participantes en el proyecto en música, fotografía, sonido, con producción ejecutiva de M.ª Isabel Dorado Socas, publicado por Columna Música, otro mérito, pues no es una colección de flamenco ni una discográfica andaluza, sino, atención, una discográfica catalana independiente cuyo principal objetivo es la recuperación de patrimonio musical catalán e hispánico, lo que ayudará a su difusión en otros circuitos más allá de los habituales del flamenco.