Spain Again


Discos Flamencos
Tomatito y Michel Camilo
Universal. 2006
Pablo San Nicasio Ramos


“Spain Again” nació como la secuela lógica de “Spain”, primera de las entregas de esta feliz y singular pareja musical, amigos por lo demás desde el año 1997. En esta ocasión, recibimos un álbum con menos sonido flamenco y más tango argentino. Estilo, por otro lado, nada desconocido para ninguno de los dos protagonistas.

Michel Camilo, virtuoso del piano en sus múltiples vertientes, domina como pocos los ritmos de todo el continente americano. Tomatito, nuestro Tomate, guitarrista que, a raíz de la muerte de Camarón, se preocupó por una formación integral de su vocación solísta, con parada y notable poso en Argentina.

Aunque este no es un disco de flamenco, como tampoco lo fue su antecedente de cinco años atrás, la intervención flamenquísima de Tomatito hace obligada su inclusión en nuestras reseñas.

Son once temas con una idea muy clara: el diálogo constante y esforzadamente equilibrado entre Camilo y Tomatito. Solemos encontrar partes donde es el piano el protagonista para, seguidamente, coger las riendas la guitarra del almeriense. Mientras uno realiza un acompañamiento más o menos complejo, el otro improvisa con unas notas de virtuosismo, en algunos casos sobresalientes, y viceversa.

Además, esta entrega de “Spain” muestra un mayor lirismo en el sonido de los dos músicos, sobresaliendo el toque profundo de Tomatito. Más potente y con cuerpo de lo que cabría suponer en una formación en la que, siempre, la guitarra estará en desventaja sonora.

Abre “El día que me quieras” con un Tomatito casi en solitario la mayor parte del tiempo. Aquí el piano aparece cuando va muy avanzado el desarrollo de la pieza y habiendo presentado la guitarra prácticamente lo esencial. Como todos los temas lentos del álbum, el resultado es de un intimismo muy logrado. Algo muy a tener en cuenta, porque lo que destacaba en “Spain” era, a mi juicio, el conjunto de momentos apresurados, donde los dos intérpretes se manejaban con singular facilidad.

Los tres números siguientes se encuadran en lo que se denomina “Tributo a Piazzolla”. Sección que abarca “Libertango”, “Fuga y Misterio” y “Adiós Nonino”.

Tres temas donde el dúo consigue ese aire de las obras del genial músico argentino. Ritmos y giros que pueden llegar a parecer recurrentes pero que a la vez son de una extrema dificultad, sobre todo para el guitarrista. El autor porteño escribió mucho para este instrumento y en todo ese material siempre predominó la gran exigencia técnica e interpretativa, no tanto la riqueza armónica o melódica.

El “Tributo” destaca en su conjunto por conceder a la guitarra un gran peso específico, quizá en compensación con lo que sucederá en el resto de temas. Construidos más a favor del espectacular, y a veces pirotécnico piano del dominicano.

Es a partir de “Stella by Starlight” donde el disco se sumerge definitivamente en el jazz con algunas “rachas” o “espasmos” flamencos, sobre todo en lo que a ritmo se refiere. Es una música sin embargo comprensible. De nuevo será la dificultad técnica la que prime sobre la riqueza de matices.

Improvisaciones que recuerdan los encuentros de algunos genios anteriores a los que nos ocupan.

“Twilight Clow” es quizá lo más profundo del disco. La música que menos alardea de dedos y sí de lágrimas. Se nota sobre todo porque los acompañamientos resultan tan sencillos que hay que sobreponer la ausencia de virtuosismo con música, algo que se consigue más que en ningún otro momento.

Tanto “A los nietos”, como “La Tarde” y “La Fiesta” se acompasan en flamenco. Tomatito en ellos no tiene más peso que Camilo, pero sí se nota su innato sentido del compás para “airear” el jazz, sobre todo en el primero de los tres temas, metido en bulerías. El segundo de ellos se puede considerar una transición con texturas impresionistas hacia “La Fiesta”.

Es este el momento más “recordable” del disco. Sin duda precioso en su modulación. Es para recordar y saborear el paso del modo menor al mayor en el estribillo. Tema y variaciones que se puede equiparar al “Spain”, momento central del anterior encuentro.

De salón clásico y jazz añejo es “From Within”. Con segunda parte rumbera.

Juan Luis Guerra será la única colaboración que tenga el disco. Su “Amor de Conuco” llega como final de esta entrega. El tema podría entrar en cualquiera de los discos en solitario tanto de Camilo como de Tomate, músicos habituados a no encerrarse en solitario a grabar.

“Spain” llegó casi sin avisar y triunfó. Su secuela ha esperado lo suficiente como para no ser sospechosa de seguir el rebufo comercial de aquella. Sin llegar a sus cotas de impacto y riqueza, es otra parada interesante en el camino de dos músicos de un nivel superior.