Sólo por eso


Discos Flamencos
La Macanita
Nuevos Medios, 2009
Marcos Escánez Carrillo


Macanita se nos ha ido destapando en cada nuevo disco como algo más que una cantaora de Jerez al uso. En este sentido, en cada nueva entrega nos ha regalado perlas musicales que sin darle la espalda a la tradición local, nos permitían descubrir ciertas inquietudes con mucha intención y magnífica factura.

Con este “Sólo por eso”, ha pretendido dar una vuelta de tuerca a ese escenario progresivo que resulta ser su carrera artística, y he de confesar que el trabajo en su conjunto requiere una reflexión seria. Si bien es indiscutible la madurez cantaora de esta gran artista, sin merma en su potencia vocal, y con extraordinaria expresividad, cada día es más flamenca en esencia; pero a pesar de ello, intenta explorar en otras disciplinas en las que nada aporta, seguramente porque hace predominar el ritmo frente a otros componentes interpretativos.

Tal es el caso del corte tres titulado “Maldigo tus ojos verdes”, unos tientos azambrados a modo de homenaje a la Maestra Paquera de Jerez. En este caso, por ejemplo, es inevitable rememorar a la finada artista, que peleaba el cante con la entrega de quien está maldiciendo de verdad, con el pecho abierto en canal y toda la “mala leche” del mundo en un grito de aquella mujer que vaga su pena por un amor perdido. En cambio, Macanita canta, sin más. Cumple con este homenaje personal, sin pena ni gloria…

Con el tema “Cai” de Alejandro Sanz que popularizó Niña Pastori, el resultado es aún más pobre. Entra en una carrera lineal, sin tensión ni gracia, de la que no sale en ningún momento. Hablar de Cádiz y hacerlo por tanguillos tiene sentido, pero todo tiene su tiempo, su ritmo y su temple; y me atrevo a decir que en este corte Macanita estaba despistada.

Por soleá, por seguiriyas y por bulerías de Jerez, vuelve a demostrar que ocupa un lugar destacado en el panorama artístico actual. Un lugar indiscutible y a la sazón, importantísimo. En ella confluyen la voz y el conocimiento, la ternura y la tragedia, la pena y el coraje… Y además lo sabe, igual que sabe que su mejor acompañamiento para esas profundidades lo tiene en la guitarra de Manuel Parrilla, su fiel escudero desde hace algún tiempo, y uno de los pocos guitarristas actuales que puede acompañar la vanguardia de Terremoto hijo o de Morente, y la tradicional soleá de Frijones o de la Serneta con todo el sabor añejo del Jerez más profundo.

También incluye un par de coplas por bulerías muy en la línea moderna que inició en discos anteriores. Para ello escoge como guitarra más vanguardista la de Diego del Morao, a Manolo Nieto en el bajo, a Álvaro Gandul en el teclado y armónica y a Jimmy González en la batería. Los coros se alternan entre Chícharo, Gregorio y Bo, o Chipi, Diego Magallanes y las Peligro.

La producción, de manos de Ricardo Pachón, da empaque al trabajo, así como las constantes inclusiones de letras del malogrado Carlos Lencero, o los dos temas de Fernando Terremoto hijo. Todo con muy buena calidad y buen gusto musical. Un trabajo completo y digno, a pesar de algún claro-oscuro que otro, pero con mucho color; muy de ahora, y por lo tanto, coherente.