Sociología del Cante Flamenco


Libros
Gerhard Steingress
Signatura Ediciones (2005)
Marcos Escánez Carrillo


Algunas sentencias :

- Página 29 : El cante como arte no puede comprenderse, pues, como una memoria ritualizada y mecánica del pasado, sino como uno un desafío simbólico del hombre frente a la realidad.

- Página 33 : A partir del discurso estético, iniciado por el arte, es posible el conocimiento.

- Página 63 : Si bien es verdad, que el arte es el producto del artista o de los artistas como grupo social peculiar, hay que diferenciar los diferentes tipos de artes a partir del análisis de su base social.

- Página 74 : << El objeto artístico – así como cualquier otro producto – crea un público estético y capacitado para el delicioso placer. Pues la producción no sólo genera n producto para el sujeto, sino también un sujeto para el producto>>. Karl Marx.

Desde la sociología, Gerhard Steingress se ha dado a conocer en el mundo del flamenco por haber elaborado algunos de los trabajos más serios en esta materia. Este libro que nos ocupa, es para muchos una gran referencia sobre la constitución del flamenco, y una macro-explicación sobre su origen.

El autor repasa la bibliografía más antigua, pero el análisis que desarrolla sobre los documentos de investigación sobre el flamenco no se limita a enumerar personajes y trabajos, sino que analiza en gran medida los resultados e intenta, partiendo de ellos, darle una vuelta de tuerca desde la sociología. Si bien es cierto que centra gran parte de su estudio en identificar el sectarismo de la flamencología tradicional con respecto al gitanismo y la óptica romántica de este.

Plantea como un problema generalizado de la flamencología, el que el arte, el arte popular, y la filosofía flamenca formen un conjunto difuso sin una categorización y explicación teórica que permita descfrar la dialéctica entre estas manifestaciones culturales y el desarrollo de la sociedad a la que se refieren.

Reflexiona y resalta, a lo largo de todo el trabajo, aquellos planteamientos que inciden en su estudio como parte de la idiosincrasia de un pueblo, el andaluz; y de la intuición como uno de los principales elementos naturales, frente a la defensa del flamenco como un arte de profesionales.

Otro de los vértices del trabajo se posiciona en el protagonismo del pueblo gitano en la configuración del flamenco. Demuestra, en su repaso a los estudios flamencológicos más importantes de la bibliografía, que aquellos argumentos en los que se basaron para defender el origen gitano del flamenco, no sólo carecen de valor científico, sino que adolecen de toda lógica.

Y concluye diciendo que “no se puede hablar de cante gitano como forma precedente del flamenco si su existencia como tal carece de prueba, sino como tendencia, dentro de su desarrollo”. Así como “lo típico gitano del siglo pasado no consistió tan sólo en la conservación de antiguas tradiciones andaluzas por parte de los gitanos, sino también en su interpretación gitanesca o agitanada por parte de la cultura andaluza.

En su análisis sobre la obra de Demófilo, aunque pretende alejarse en otros momentos de la obra de la teoría que sitúa el origen del flamenco en la etnia gitana, vuelve a caer en ella, lo que no deja de ser desconcertante.

En su afán de explicar las distintas líneas de investigación flamenca, cae en el error de intentar clasificar y encapsular conceptos que lejos de aclarar, confunden el objeto básico del trabajo, que según el autor, se centra en abordar el aspecto sociológico del flamenco a lo largo de sus distintas etapas.

Bastante avanzado el libro, estudia lo que denomina “la falsa dicotomía entre <> y <>, defendiendo que los gitanos en su absoluta mayoría, pertenecieron a las clases sociales más bajas de la sociedad andaluza y compartieron su manera de vivir con estas”. Y a pesar de este arguemnto, vuelve al estudio del gitano y su incidencia en la configuración del flamenco, sin abordar con seriedad el estudio del no gitano. Nos falta eso en la flamencología. Y pese a reconocer una visión romántica del gitano, acaba identificando una forma de distinguir el cante andaluz del cante gitano… ¡Más de lo mismo…!

La tercera parte, titulada “Cante y sociedad” se reduce al estudio del gitano en la sociedad andaluza y cómo le afectan los distintos hitos históricos desde el siglo XVIII.

En el estudio histórico-demográfico-social parece ocuparse de la masa andaluza, aunque lo hace de forma sectarea, ya que trata en profundidad el sector agrícola y obvia la minería, la pesca, las colonizaciones o el comercio.

Posteriormente realiza un recorrido bastante pormenorizado de los escritos sobre Andalucía y más concretamente sobre el flamenco que han realizado los románticos extranjeros. En dicho estudio también considera a Don Preciso como fuente nacional, aunque como ya es sabido, esta referencia sólo se limita a una suposición no demostrada.

Es de resaltar que tras dedicar páginas enteras a intentar dilucidar la diferencia entre arte popular y arte popularizado, entre creación artística y alineación social y cultural en el flamenco, en el estudio sobre Estébanez Calderón lo resuma todo en dos líneas refiriéndose al pasaje en el que una gitanilla interpretó una malagueña de la Jabera: << la malagueña cantada por la gitanilla no fue un canto folclórico, sino un cante individualmente elaborado por una cantadora llamada Jabera e interpretado de manera distinta por la gitana >>.

Parece, cuando menos, curioso, que a esta gitanilla se le reconozca una flamencura y una capacidad creativa que no se le está reconociendo en el texto a la propia creadora del cante, la tal Jabera, a la cual se la excluye por omisión de la corriente flamenca.

Steingress defiende el nacimiento del flamenco como una consecuencia del movimiento romántico de finales del siglo XVIII, y para demostrarlo, hace un estudio completo y bastante gráfico de la evolución sociológica de la época, hasta llegar al individuo como unidad de expresión.

Continúa el hilo conductor con la equiparación del término flamenco en España con el de “bohemme” en Francia. Steingress se propone demostrar desde un punto de vista empírico la similitud entre dos tipologías de personajes que se dan en dos marcos distintos, aunque con semejantes condicionantes sociales.

No creo que se equivoque cuando intuye cierto hábito de profesionalismo entre estos bohemios, que tienen mucho de juglares populares, o incluso de esa incombustible figura del ciego que siempre permaneció y sobrevivió a todas las épocas.

En el fondo, uno de sus objetivos es la desasociación de los términos “Flamenco” y “gitano”. Esto le lleva de forma inexcusable a la exposición de una teoría sobre el origen del término, situándolo en la inmigración procedente de Flandes y basada en lo incomprensible del lenguaje. Todo ello circunscrito en lo que denomina “Bohemia andaluza”.

En el siguiente capítulo intenta dar una explicación a la aparición del ambiente flamenco sevillano, aunque en este ámbito de estudio han aparecido posteriormente otros trabajos mucho más completos.

Sitúa la aparición del cante en la transición del romanticismo al realismo, aunque parece mucho más razonable pensar que este salto de movimiento tiene un fiel reflejo en las letras flamencas, sin llegar a tener tanta importancia en su aparición.

Da un rápido repaso a la historia del baile partiendo de las escuelas boleras y refleja su interacción con la sociedad en cada momento así como su evolución, hasta llegar a la relación del flamenco con los teatros, los cafés cantantes y otros espacios escénicos.

Termina Steingress con un estudio comparativo con la música de los gitanos de Hungría Occidental o la música rebotica, oriunda de Grecia.

Sociología del Cante Flamenco es un libro de extraordinaria densidad que requiere fuertes dosis de concentración e imprescindible para el flamenco.