Del 10 al 12 de agosto de 2012 se celebró la primera edición del Concurso Nacional de cante flamenco “Tetas de la Sacristana”, impulsado y patrocinado por la bodega del mismo nombre. Aunque por estas tierras levantinas no es habitual que una bodega tenga este tipo de iniciativas, en la baja Andalucía existen varias experiencias que cuentan con un formidable recorrido. La asociación del vino con el flamenco ha resultado ser un maridaje perfecto, aunque para hacer honor a la verdad, el flamenco es embrionario si lo comparamos con la historia del vino, que empezó cuando según los cretenses, el Dios conocido como Dionisos entregó a los humanos un pellejo de vino para que conocieran el fervor divino, lo que posteriormente llamarían los griegos “Entusiasmos”. Dionisos pasó de Creta a Grecia con el nombre de Bacus, a Roma con el de Baco, y cuando llega a Iberia, un Dios que se llama Baco no podría evolucionar hacia otra cosa que no fuera “el Dios Paco”…. ¡Nada más castizo!.


  • Ana Mar Quero
  • Angela Cuenca
  • Reunión improvisada
  • Paco Escánez y Kiko del Jurado
  • Angela Cuenca y Antonio de Quero
  • Ana Mar  y Antonio de Quero
  • Joaquin Fresneda
  • Chusa entrega premio a Ana Mar
  • Niño de las Cuevas entrega premio a Rosi Campos
  • Marcos Escánez entrega premio a Angela Cuenca
  • La Yiya, ganadora, con los organizadores
  • Las cuatro finalistas
  • Las finalistas y organizadores
  • La Yiya resultó ganadora


El concurso, aparte de los dos objetivos marcados en la presentación y explicados con mucho “age” por su ideólogo José López, ha resultado ser un nicho de flamenquería y excelente ánimo por hacer las cosas bien. Y puedo asegurarles que con los recursos que han contado, todos de iniciativa privada y teniendo en cuenta cómo anda la cosa de “cortita” en este país, ha sido para ponerle un sobresaliente a la organización, a la que además me resultó fácil sumarme; primero porque recibí una “invitación forzosa” de otro de los ideólogos, mi primo Frasco, y segundo porque una vez allí, el aire limpio de la sierra, a pesar del tsunami de calor, hizo que público y concursantes aunaran su pasión por el flamenco para construir un ambiente que sólo se podrá repetir en las futuras ediciones de este concurso, para las que humildemente espero que se sume el Ayuntamiento en lugar de permanecer con tan lamentable indiferencia. Esto seguramente se debe a que Joaquin Fresneda, el tercer ideólogo del proyecto, resulta ser el antiguo primer edil de la localidad… ¡Cosas de políticos…!. Pero esto es flamenco, y un concurso en la localidad es crear un caldo de cultivo de y para esta cultura nuestra. Alguien debiera explicarle al alcalde de Fondón que hacer un festival con grandes nombres es muy fácil si tienes una buena cartera… porque hace tiempo que lo del jamón y las dos garrafas de vino sólo es marketing del festival de Fondón, pero éste festival se celebra en un día y después quedan 364 días del año sin flamenco. Un concurso implica un trabajo constante, y la alegría de proporcionar un espacio para que los jóvenes y menos jóvenes que están formándose, que quieren llegar a ser artistas, puedan expresar lo que saben y lo que sienten. Y los impulsores de la bodega ya saben que después vendrán las jornadas formativas, los talleres, las exposiciones y la apertura al resto de manifestaciones artísticas asociadas al flamenco; y lo demostraron dando libertad a los artistas para que sacaran lo mejor de ellos. ¡Están en el buen camino!

Como balance, les daré mi opinión en calidad de jurado: De los 15 artistas que se presentaron, hubo 8 participantes seleccionados para la fase de clasificación, de los que 3 no eran de la provincia de Almería. La mitad eran menores de 30 años y la otra mitad, mayores. Todos los artistas se ajustaron a las formas tradicionales conocidas, por lo que no se pudo valorar la capacidad creativa. Por contra, el nivel de conocimiento fue altísimo y la expresión muy disfrutable. En la fase clasificatoria (viernes y sábado) desarrollaron cuatro cantes cada uno, entre los que era obligado abordar el Taranto. En la final (domingo), cada artista contó con 35 minutos para montar su propio espectáculo que convenciera al público y al jurado. Insisto en que este formato que permite la libertad artística no se ha hecho nunca en ningún concurso de flamenco, lo que implica una novedad y exclusividad del mismo; y los artistas lo agradecieron considerablemente, ya que se encontraron sin corsé ante un público agradecido y entregado. Resultó ser una noche de mujeres de arte, en el que las locales dejaron patente que Almería alberga un flamenco de calidad equiparable al resto de las provincias andaluzas. Los premios se entregaron con este orden: 1º- La Yiya (Sevilla), 2º- Angela Cuenca (El Ejido), 3º- Rosi Campos (Málaga) y un Accésit para Ana Mar Quero.