Rojo el Alpargatero, flamenco


Libros
José Gelardo
Ed. Almuzara (2007)
Marcos Escánez Carrillo


El Rojo es uno de esos personajes enigmáticos del que cada nuevo dato que se descubre constituye una sorpresa relevante para el flamenco. Que José Gelardo se haya fajado con este personaje es un hecho que a nadie puede pasarle inadvertido, ya que como era de suponer, descubre y desata numerosa información de calidad para la investigación del flamenco en términos generales.

Es 1847 la fecha de nacimiento. El primer gran descubrimiento frente a la creencia general, es que el Rojo vivió muchísimo más tiempo en Cartagena que el que se pensaba.

A los datos de filiación, su paso por Málaga, su visita a Sevilla que duró dos años o su asentamiento en Almería durante cuatro años, el autor suma un carácter alejado de convencionalismos al descubrir que convivió con su pareja antes de ser desposados, algo muy mal considerado en la época.

Recupera para la memoria del flamenco a la Murciana, mujer que hasta regentó un café cantante y aporta mucha información sobre Concha la Peñaranda, que permite situar la aparición de la cartagenera como cante cohabitando en Madrid con otros palos flamencos.

Recoge noticias sobre los cantes de madrugá, allá por 1877, cuya popularización atribuye a Ginés Jiménez “el Osuna”, y como embrión de los cantes mineros, que luego continúa interpretando el Nene de las Balsas.

En este estudio biográfico también queda espacio para valiosa información sobre Pedro el Morato, El Chilares y su hija, la Peñaranda, anteriormente mencionada y otros muchos artistas de la época, tan importantes como pueda ser Chacón o Escacena.

Aunque el ritmo del libro es desigual, la recta final goza de mayor dinamismo al tratar el estudio de los años posteriores a la muerte del Rojo, donde cabe destacar la actividad artística de toda su descendencia.

Así es de vital esta faceta que recién descubrimos en el trabajo de Gelardo. El Rojo el Alpargatero era un patriarca preocupado por la formación artística de sus hijos, que desde muy pequeños hacen incursiones directas en el mundo del arte, sobre todo, del espectáculo.

Un cantaor y transformista, que llegó a entusiasmar al mismísimo Rasputín; otro guitarrista, que en numerosas ocasiones comparte cartel con el Niño Ricardo, amén de acompañar a lo más granado del flamenco de la época; y otro que ejerce como barítono, compositor de orquestación y como profesor de música.

Para finalizar el libro, el autor nos regala aquellos documentos donde se trata la figura del biografiado, y alguna que otra historia trepidante sobre su figura o la de sus descendientes, Como por ejemplo, la relacionada con su hijo menor (el barítono), que es sentenciado a hacer el paseo durante la guerra civil por su relación con la masonería.

¡Un gran trabajo!, como todo lo que hace este excelente investigador.