Roete


Discos Flamencos
Fariña
Karonte, 2013
Marcos Escánez Carrillo


De la nada, pero con todas las bendiciones, aparece esta obra prima de Jesús Fariña, un joven cantaor onubense de voz clara y excelente afinación. Como productor Juan Carlos Romero, y con la participación de Isidro Muñoz, Dani de Morón y Manuel de la Luz. Este último fue el creativo musical del penúltimo espectáculo del Ballet andaluz del flamenco. En definitiva, que Fariña es un joven agraciado por los apoyos con los que cuenta, para empezar.


Por lo demás, hay que decir que el disco está muy bien producido, con un buen concepto del flamenco de máxima calidad y muy de actualidad. La selección de los cantes es de buen gusto y todo está planteado para que este joven artista tenga su propio espacio en el panorama artístico del flamenco. La estrategia es sencilla: ser un fiel seguidor del desparecido Enrique Morente. A fin de cuentas, no hay tantos…

En la historia siempre ha sucedido eso… Una serie de cantaores siguen la estela de su ídolo. Marchena, Caracol, Mairena, Camarón, han tenido legiones de seguidores, aunque sin duda, este último se lleva la palma. Pues lo mismo tenía que suceder con Morente, aunque seguir a Enrique es mucho más difícil porque ha sido el que más ha transgredido el flamenco. Cantar por Enrique es de valientes, es arriesgado, y sobre todo, es un camino muy complicado porque aún existen críticos que hacen opinión, aunque sea de ámbito local o localísimo, que crucifican a quien ose sacar los pies de su plato.

Y es que la obra íntegra del Maestro del Albaicín no está concebida para alguien con prejuicios o con ganas de agradar. Enrique hacía su música para él mismo, era su arte, su lenguaje, y estaba concebida para su propio desarrollo.

Los tangos, que se apoyan en la Repompa, son resultones y animados, con un esrtribillo muy actual. En la soleá es sobrio, e introduce después una copla por bulerías de Quintero, León y Quiroga, para dar paso a una composición morentiana, a modo de homenaje, aunque éste está presente en todo el trabajo a través de giros, quiebros y melismas. Sigue el fandango de Huelva, granaína y media y alegrías. Todo bien planteado y sonando a nuevo. La recta final del disco la acomete con caña y polo, absolutamente morentero, y cierra con saeta.

Fariña es un cantaor joven per bien definido, y entra de lleno en la nómina de artistas con la etiqueta de “interesante”. Habrá que seguirlo.