Rafael Romero (1910-2010)


Libros
F. Expósito Martínez
Ed. Juan Carlos Toribio, 2010
Marcos Escánez Carrillo


Rafael Romero en su centenario (1910-2010)
Francisdo Expósito Martínez


El autor de este trabajo también es conocido en el mundo del flamenco como Paco el Pecas, y escribe este libro con el pensamiento de que éste será el único libro que escriba en su vida. Por eso, no resulta una biografía al uso, sino una oda escrita desde la admiración y el cariño al artista. Distinta, en definitiva, por entrañable. Pero rigurosa, ya que goza de abundanete documentación, y lo más importante, lo que hay detrás es mucho trabajo. Un trabajo exhaustivo.



Empieza con el estudio genealógico de Rafael Romero y pasa a contar las circunstancias familiares del protagonista en su infancia, así como las relaciones iniciales con el cante flamenco.

En su larga y prolífica carrera, Rafael tuvo amistad con muchísimas personalidades del momento que pertenecían a la alta sociedad madrileña. Pero en sus incursiones laborales en otros países, que fueron muchas y por largas temporadas, llegó a conocer a personajes como Luis Buñuel, Dalí o Picasso. Estas salidas, que se iniciaron con la Antología liderada por Perico del Lunar, pero fueron numerosas con el baile, cantando para las compañías más importantes de la época, tales como Antonio o Vicente Escudero.

El autor trata con exquisita delicadeza la labor recreadora de Rafael Romero, qu8e se puede resumir de la siguiente manera: Fija la caña como modelo aportándole el macho “Arsa y viva Ronda” que aprendió del Bizco Heredia. y que a su vez había aprendido de Chacón y del Niño de Cabra; es personal en la petenera corta de Chacón, el mirabrás de Sanlúcar, en martinetes y deblas, y grabó por primera vez la alboreá, cante reservado hasta ese momento para la intimidad de las bodas gitanas.

De igual forma, cuenta con todo lujo de detalles las aventuras de Rafael Romero en el cine. Y esto no es poco, porque nuestro protagonista participó en nueve películas. Su participación en programas de televisión, cómo desarrolló de forma simultánea el cante atrás y en solitario; o la relación que mantuvo en el tiempo con algunas provincias de España, muy especialmente con Jaén. En este apartado, el autor critica de forma severa los desaciertos que el ayuntamiento de Andújar y la peña local tuvieron con nuestro protagonista, aunque personalmente pienso que aportan poco al contenido del libro, y que seguramente estarían provocadas por un absoluto desconocimiento por parte de estas instituciones sobre la dimensión artística de Rafael Romero. Desencuentros que vino a enmendar la Peña Flamenca de Tokio, lamentablemente una vez fallecido el cantaor.

Recientemente, en su centenario, con varias publicaciones biográficas, el tiempo ha venido a poner las cosas en su sitio.

El capítulo más extenso del libro es el dedicado a contar todas las anécdotas vividas por el autor con Rafael Romero, que se mueven entre lo gracioso y el dato significativo sobre sus vivencias de niñez y juventud. Continúa recogiendo textos publicados sobre el artista por algunas de las plumas más reputadas de la flamencología, sobre todo, tras su fallecimiento. Y termina con la relación de grabaciones realizadas y otros datos de interés.

Un libro-homenaje, más al amigo que al artista, y esta circunstancia lo dota de un carácter jovial y ameno, poco crítico pero que nos acerca a la persona mucho mejor que con cualquier otro estilo narrativo.