Que no pare de sonar


Discos Flamencos
Miguel Chamizo
Imprenta A. Porrua (2010)
Pablo San Nicasio Ramos


Guitarrista y pedagogo gaditano, Miguel Chamizo es conocido en el mundillo de la guitarra flamenca de Cádiz por ser un clásico de su oficio. Acompañante en multitud de concursos y certámenes locales, lo que presentamos a continuación tiene mucho de lógica, puesto que es el disco que homenajea al flamenco más vinculado a esas tierras, por las que el protagonista siente verdadera pasión.

“Que no pare de sonar” es el debut discográfico de este solvente tocaor, añejo en su estética y discreto en las formas. Trabajo que se mueve en la onda guitarrística de los años sesenta y setenta y que abarca tanto el campo solista como su fuerte, el toque de acompañamiento al cante.

De hecho aparecen en los créditos bastantes nombres de cantaores locales cuyos quejíos colorean constantemente el disco: Pepe Alconchel, El Cachorro de Paterna, Carlos de Bornos, Loli Moreno de Ubrique, Manuel Amaya de Arcos, el Chiriva del Valle y la aún infantil María Carrasco, cuya voz sigue recordando los jilgueros y demás precocidades folclóricas de este país, tan proclive a buscarlas.

Todos ellos arropan una estética que, en conjunto, guitarra y voces, podría definirse como folclórica. Donde el flamenco antiguo, abandolao, incluso jotero, se desenvuelve mejor que el que se quiere meter por las veredas del “combo” actual. Ahí, sin duda, todo el conjunto suena algo forzado.

Disco reivindicativo en las letras de todo lo que suene a pueblos blancos y flamenco profundo, casi detenido en el tiempo. Donde el aire gitano moderno o el soniquete actual apenas se perciben, pero sí una estética que, dicho sea de paso, tampoco conviene olvidar porque fue compartida por multitud de guitarristas y cantaores de lustre hace no demasiadas décadas. Desde luego, el que esto escribe no suele escuchar cante ni toque de este tipo, fuera de peñas o reuniones muy puntuales de aficionados más o menos nostálgicos.

“Que no pare de sonar” se abre y cierra con la misma melodía e intenciones localistas, lo que añade mayor carga conceptual una obra firmemente apoyada desde las instituciones andaluzas. Algo que, a buen seguro, hizo a Miguel Chamizo reafirmarse en su particular y respetuosa visión del flamenco.