El Primer Ciclo de Baile Flamenco en Almería



ROCÍO GARRIDO



El pasado domingo 7 de julio estuvimos en el Chamán, en los Escullos, con la excelencia que nos proporciona el clima almeriense y una ligera brisa marina, esa que consigue convertir cada instante en algo irrepetible. En el cartel estaba anunciada Rocío Garrido, que venía acompañada de Anabel Castillo como cantaora, Francis Hernández en la guitarra y Moisés Santiago en la percusión.

El Chamán es uno de esos rincones almerienses que bien merecerían ser considerados de interés turístico nacional. El propio David Bisbal quedó gratamente sorprendido cuando vino a grabar el videoclip para la promoción turística de la provincia. Y es que, no tenemos tantos establecimientos en Almería que conjuguen el ocio y el ánimo festivo con un escrupuloso respeto hacia el entorno.

A las 22:00 horas se encendieron los focos al pie del castillo de San Felipe, como fondo alto de escenario, y tuvo entrada el cante por alegrías, lo que antiguamente se llamaba cante por fiesta, en el que Anabel se encontró cómoda y Francis nos dejó entrever lo que después nos demostraría. Siguió la Farruca con la aparición en escena de Rocío y terminó la primera parte con bulerías. La segunda parte la abrió el guitarrista con taranta, para incorporarse Anabel y Moi en las guajiras, anunciando el plato fuerte de Roció en soleá por bulerías, con colofón en fiesta por bulerías y coplas aflamencadas.

Anabel Castillo es una cantaora hecha, segura y profesional, que asume pocos riesgos y proyecta bien la voz, con velocidad en la garganta y afinación correcta. Su presencia en el cuerpo de baile es una garantía para la tranquilidad del bailaor, y en el cante adelante agrada.

Algo parecido sucede con Moi Santiago, sobrino de Tomatito, y sin duda, uno de los más importantes percusionistas que ha dado esta tierra. Su intervención es la justa, lo imprescindible imperceptible.

Con Francis debo pararme, porque hacía tiempo que no lo veía en directo y su evolución es sorpresiva. Amigo de las disonancias y minero de su propio sonido. Sin duda, está definiendo su propia forma de tocar. Estructura su discurso en el oyente perfecto, para el que nada pasará desapercibido y todo lo entenderá. Sin concesiones a lo fácil ni a lo banal. Su intervención fue un alarde técnico, con detalles de muy buen gusto y vertiginosos e interminables picados. Me acordé del maestro Morente, cuando decía que “tenía que jugársela en cada tercio y si no, prefería el desastre”.

Rocío Garrido es una bailaora joven que ha perfeccionado sus conocimientos fuera de Almería con maestros de alta escuela. Tiene sus bailes muy montados pero siempre hay matices que arrastran. Rápida y precisa con los pies, garboso braceo y siempre plástica, con genio y sin perder la elegancia, también dices cosas en el silencio. Habrá que seguirla.




  • Rocío Garrido
  • Rocío Garrido, Francis Hernandez, Anabel Castillo y el Moi
  • Rocío Garrido, Francis Hernandez, Anabel Castillo y el Moi
  • Anabel Veloso - Alberto Ruiz
  • Anabel Veloso y Alberto Ruiz
  • Anabel Veloso y Alberto Ruiz


ANABEL VELOSO


En la segunda jornada de este Primer Ciclo de Baile Flamenco en Almería, la protagonista fue Anabel Veloso, que junto a su grupo, hicieron las delicias de los asistentes. La guitarra de Francis Hernández , la percusión de Paquito y el cante de Toñi Fernández fueron la base musical de un espectáculo lleno de color y de sabor.

Francis abrió con una taranta que remató con un guiño a uno de sus ídolos de la sonanta, Tomatito. El baile se abrió con soleá, lentita, bien hecha, ya cuesta trabajo encontrar quien se atreva, y Toñi supo sentarla muy bien para que Anabel se pudiera rebuscar. Un cante por bulerías cumplía con las expectativas del sector del público más aficionado al cante que al baile y siguió Alberto Ruiz en un baile sobrio y en soleá por bulerías. Alberto es un bailaor catalán afincado en Almería al que le va a costar muy poco trabajo ocupar un lugar preferente en el panorama local de nuestros artistas, ya que goza de mucha seguridad en el escenario y se intuye consciente de su responsabilidad sobre el mismo.

Tras unos tangos animosos que en el hacer de Toñi levantó al público asistente, el momento más álgido del espectáculo fue el correspondiente a la alegría bailada por la pareja. Sin duda, un homenaje al buen gusto… No estamos acostumbrados en Almería a ver encima de un escenario a una bailaora y a un bailaor, y mucho menos si estos son dos grandes profesionales. Remataron la actuación con una especie de fin de fiesta, todos de pie alentando a los bailaores en un zapateado sorprendentemente sincronizado y efectista que consiguió cerrar la velada con el público en pie y agradecido.

Este formato, aunque ha sido poco cultivado por Anabel en estos últimos años, ya que se ha dedicado más a grandes producciones con su compañía, no es nada desconocido y resultó ser un gran descubrimiento que se abre para escenarios más modestos.