Por el camino


Discos Flamencos
Joaquin Garrido
2014
Antonio Nieto Viso


Dos flamencos cordobeses en plena madurez artística, han puesto en circulación el Cd. “Por el camino”. Un trabajo cargado de sentimientos buscando a los maestros después de una intensa vida en el cante.

Joaquín Garrido Méndez, como cantaor profundo y recio en la expresión, nos regala su voz curtida en Villa del Río, ciudad flamenca en el límite de las provincias de Córdoba y Jaén, bañada por el Guadalquivir, rodeada de olivares y de una rica vega que la circunda.


Antonio Centenera Gálvez, es un excelente guitarrista de Puente Genil, que en sus notas nos recuerda que en el Pontón de don Gonzalo se ama y se quiere al cante grande como cuna de importantes artistas flamencos.

Conozco, y soy amigo de Joaquín y de Antonio desde hace muchos años. Por eso cuando he escuchado el Cd., por completo, me han venido a la memoria muy buenos recuerdos en noches de cante rodeado de buenos amigos, algunos, desgraciadamente, ya no están con nosotros.

“Por el camino” comienza su recorrido con la malagueña de Manuel Torre en aire de granaína, que cuadra con el estilo del maestro Ohana.

Los cortes dos, cuatro, ocho, y once, se encargan de dar cabida a una serie de fandangos naturales con letras filosóficas y sentenciosas que caracterizan a la mayoría de los cantaores cordobeses. De entre todos los fandangos, me quedo con el estilo del Niño Gloria por su bella exposición en diacronía entre el cante y sonido de la guitarra.

Antonio Centenera como guitarrista, está excelente acompañando a Joaquín en una selección de cantes por soleá, según los esquemas de Fosforito y su cordobesismo más genuino que acentúa en cada tercio.

De antología, suenan las cantiñas de Córdoba sobre unas letras que ya empleó hace muchos años Pedro Lavado para la Gran Antología Flamenca. El paisaje sonoro nos refresca la memoria a los aficionados que presenciamos las primeras y lejanas ediciones del Concurso de Córdoba.

Joaquín Garrido demuestra ser un maestro de los fandangos de Lucena, por eso resultó ganador del primer premio en el concurso que organiza la Peña Flamenca de Lucena, final que tuvo lugar allá por los inicios de los años ochenta del pasado siglo XX, y que me cupo el honor de presentar. Borda con hilo de oro el cante de mi tierra con el verdial de Lucena. Al cantaor y al guitarrista se les nota muy a gusto, sobre todo a Centenera, que tanto aprendió de este cante acompañando a aquel gran cantaor, que fue Antonio Ranchal.

Fosforero, con poder, y con el sentimiento a flor de piel, canta el drama del taranto de Almería con una sobrecarga melódica que cautiva al aficionado más exigente.

Bienvenido sea el polo, para que los nuevos aficionados lo conozcan y sepan introducirse en su origen. El polo en el corte nueve de este trabajo, suena majestuoso, mayestático, con todas las pausas y el alargamiento de las vocales cabalmente.

Como buen conocedor de los cantes de Málaga, desarrolla bien los estilos que creó Juan Breva, que cierra con la rondeña como soporte de los aires abandolaos según marca el ritmo.

En total, son once antes los recogidos en este Cd., con la garantía de un buen cantaor conocedor de todos los estilos, y un guitarrista entregado a la causa, han hecho posible esta realidad sonora de Andalucía, que perdurará en el tiempo.

Con mucho afecto, felicito a estos dos grandes amigos, a losque les deseo larga vida.