Poemas del cante


Libros
José Pedro Gil Román
Alfar, 2018
José Cenizo Jiménez


José Pedro Gil Román, Poemas del cante, Sevilla, Alfar, 2018

VARIADA INSPIRACIÓN EN Y PARA EL CANTE

José Cenizo Jiménez


José Pedro Gil Román (Sevilla, 1953) es autor de novelas, relatos, obras de teatro, diríamos que activo hombre de letras, pues también es director, guionista y presentador de programas de radio, participa en encuentros y conferencias, etc.

Nos entrega su última obra, Poemas del cante, con una doble intención y, en consecuencia, dos partes bien diferenciadas. Una, la introducción sobre el flamenco en general, con intención didáctica, donde se queja de la consideración que se le ha dado en muchas etapas y de que se ha desvirtuado, así como expresa su inclinación por el flamenco más íntimo, de reunión, y su opinión de que los gitanos no son los creadores exclusivos, situando a Triana y Sevilla como centros muy importantes y a la soleá como uno de los cantes matrices. No pretende sentar cátedra, sino más bien expresar algunos rasgos ya consabidos y mostrar algunas facetas de sus opiniones y gustos.

Y dos, un conjunto de poemas, amplio, de diferente calidad, pero siempre escritos desde el amor al flamenco y a la poesía. En cuanto a los temas tratados, veremos un amplio abanico, como suele ocurrir, encauzado además en variadas formas métricas y expresivas. El amor pletórico, la libertad, la cárcel, la muerte de la madre, los piropos e incluso el tema social, la crítica de realidades actuales (el incendio de Doñana, el hambre, la inmigración…) u homenajes a artistas como Camarón y referencias constantes a autores célebres (Miguel Hernández, Lorca, Alberti, A. Machado o Cernuda) recorren estas páginas escritas con pasión. Alcanzan un valor de vocación al cante cuando señala incluso los estilos flamencos por los que se expresa. Así, por fandangos de Lucena recuerda a la madre que ya no está (p. 18):

Dame a beber una copa
De un vino que me emborrache
Y cántame por fandangos
Como tú sabes cantarme
Que hoy estoy de luto, amiga,
Porque se ha muerto mi madre.

O el recuerdo lorquiano por nanas (p. 59):

Quién le cantará la nana
Nana del caballo grande
A mi niño que no duerme
Por no dejar de llorarte.


La aspiración de que estos poemas sean no sólo leídos, poemas del cante, inspirados en él, sino también letras o coplas flamencas listas para ser cantadas se cumple como demuestra el CD que acompaña a la edición, excelente complemento musical con los cantes de Pepa Bulnes Ávila con la guitarra de Juan José Bando, así como arreglos musicales y grabación de Gustavo Olmedo. Interpreta hasta trece cantes con los poemas o letras del autor, por estilos como bulerías, alegrías, granaínas, soleá de Triana, bamberas, tientos, fandangos de Lucena, milonga, petenera, malagueña, fandangos de Huelva, nana y sevillanas, un arco flamenco variado y rico. Quedan más poemas, más posibilidades de que otros artistas las lleven del papel al cante.