NIÑO DE PURA EN LA SALA JOAQUIN TURINA DE SEVILLA
23 de Noviembre de 2006


La noche del pasado jueves 23 de noviembre, tuvo lugar en Sevilla un gran acontecimiento musical. Daniel Navarro, el Niño de Pura, nos ofreció a todos un recital de guitarra flamenca que se celebró en la sala Joaquín Turina, del Centro Cultural El Monte, dentro de la programación "Los Jueves Flamencos", que fue digno del mejor de los auditorios.


Fue una noche cargada de connotaciones que parecieran haber estimulado al artista, pues como él mismo se encargó de explicar a los asistentes, era un momento difícil para su padre, convaleciente en el hospital, y esta y otras circunstancias, (como sacarse la espinita de no haber sido llamado para la recién concluida Bienal de Flamenco de Sevilla, aunque esto no lo dijera en la sala), hicieron que este guitarrista estuviera colosal.

A lo largo del concierto, Daniel abordó las tres facetas en que puede intervenir un guitarrista: como solista, acompañando al cante y al baile. Comenzó con una taranta que tocó él solo, sin nadie más en el escenario; este es un detalle de agradecer en estos tiempos en que los guitarristas flamencos nos tienen acostumbrados a diluir su instrumento entre los otros que conforman el espectáculo, de tal modo que más que un concierto de guitarra flamenca deberían llamarse recital de música flamenca. En este caso no fue así. Nos deleitó con su depuradísima técnica que le lleva hasta extremos casi insuperables en el toque, cosa que los aficionados supieron agradecer con su entrega más sincera en el aplauso merecido y trabajado después de cada pieza: soleá, alegrías, guajiras, tangos y bulerías.

Entre los temas del programa destacó especialmente la obra "Fantasy", que el autor quiso dedicar emotivamente a su padre y al equipo médico que lo trata. Esta pieza se convirtió en su buque insignia a partir del estreno en 2002 de su disco "Pozo y Caudal", y en ella se dan cita los tres aspectos que anteriormente citábamos.

Estuvo apoyado por unos colaboradores de gran maestría, como fueron Rafael de Utrera al cante, Juan M. Real a la segunda guitarra, Agustín Henkel en la percusión, Manuel y Juan Rincón en las palmas y en el baile el extraordinario bailaor sevillano Rafael Campallo, quien demostró al público cómo se baila hoy en este mundo fascinante que es el Flamenco con algún desplante que puso los vellos de punta.

El ambiente estaba calentito, casi pareciera que estábamos en una peña, pues el Niño de Pura se fue entregando de una manera más personal, estaba a gusto y se notaba y el público lo valoraba y agradecía. Cuando todo estaba en su mejor momento llegó otra esperada colaboración, la del gran cantaor cordobés Manuel Moreno Maya, El Pele, que quiso acompañar en esta noche mágica a su amigo y compañero en el toque, cantando magistralmente una soleá por bulerías y unos fandangos que se alternaron entre los cantados y los tocados, acabando por uno de estos tocado íntegramente con escalas en un derroche de técnica flamenquísima.

Para finalizar y con el público en pie, Daniel nos tocó una bulería acompañado por una pataíta de Rafael Campallo que supo a gloria, lo que se convirtió en el broche definitivo de una noche en la que los duendes, cuyas apariciones son cada vez más escasas, se dejaron caer por la Sala Joaquín Turina, haciendo el goce de todos los asistentes a este concierto redondo.

aniel Navarro Cruz, el Niño de Pura, un inmenso y crecido guitarrista que viene demostrando desde hace tiempo que es uno de los más grandes y un maestro de la sonanta.