Moriré flamenco


Discos
Curro Lucena
Factoría Autor (2006)
Marcos Escánez Carrillo


Nació en 1950, y por tanto, Curro Lucena pertenece a una generación de artistas fundamentales para el flamenco actual. Artistas que han tenido la oportunidad de aprender de generaciones anteriores sin la frialdad del vinilo y con la dificultad de la memoria y la geografía.

Con la madurez artística que proporciona la experiencia y la libertad de quien se aleja de estereotipos y de las reglas que imponen los prejuicios, “Moriré flamenco” es un disco en el que este veterano cantaor se ha dejado llevar por distintos paisajes musicales desde su propia perspectiva.

El piano de Diego Sepúlveda adopta protagonismo frente a la guitarra de Angel Mata en muchos de los cortes y el compás se hace presente hasta en Granaíanas y Malagueñas. Flauta travesera que no aparece en los créditos, cajón, órgano y guitarra disponen la base musical sobre la que Curro Lucena expone sus formas cantaoras. El efecto, sin ser siempre redondo, es interesante. Consiguen cierto desdoblamiento musical donde se siente una balada de piano-bar como plataforma de una granaíana y media, o una rumba-pop como soporte de la malagueña de Chacón.

Además, este Curro Lucena de Ronda proporciona una especie de expositor de cantes de los sitios donde ha tenido establecida su residencia, lo que desvela interés y afición.

El monumento a la memoria lo brinda con la zambra del maestro Caracol, y el homenaje lo hace a su Ronda, sirviéndose de las excelencias poéticas de Francisco Moreno Galván y del seductor recitado de Juan Ortiz.

El título “Moriré flamenco” parece una declaración de intenciones pintada de promesa, aunque realmente es un vaticinio, una sentencia para preservar la tradición y su mitología para este arte. Y sin embargo, el disco transita por la modernidad de una Ronda urbana, que sin perder su belleza, cada día es menos serranía y más del mundo. Curro Lucena ha sabido entenderlo y pintarlo con su música en este proyecto.

Nada hay más antiguo que la modernidad…