Mis Adentros


Discos Flamencos
Chaquetón
Flamenco en el Foro, 2002
Antonio Nieto Viso


“Recordando a Chaquetón”



El 29 de Diciembre de 2003, murió en Madrid el gran cantaor José Antonio Díaz Fernández, artísticamente conocido como “Chaquetón”, en honor a sus antepasados cantaores como él.

Al cumplirse nueve años de su fallecimiento, creo que es de justicia recordar a este artista que nació en Algeciras en 1946, vivió casi toda su vida en Madrid, adonde se vino después de la muerte de su madre a casa de su tío el inolvidable “Chaqueta”. Muy cerca estaba la Venta Manzanilla, local en el que comenzó a ensolerar su cante escuchando a los cantaores que por allí pasaban en sus actuaciones.

Conocí y traté a “Chaquetón” en la capital de España, donde le escuché por últimas vez precisamente la noche que presentó el Cd. “Mis Adentros”, el mismo que vuelvo a escuchar en su ausencia, pero que gracias a la ciencia no ha pasado el tiempo y permanece entre nosotros como el testamento perenne de aquel hombre bueno y sencillo que cantó como pocos con su sello personal los estilos gaditanos, especialmente la malagueña del “Mellizo”, palo del que fue uno de los indiscutibles maestros de su generación.

José Antonio, fue un cantaor largo que daba todo lo que tenía a la hora de manifestar el flamenco más genuino que corría por su sangre formada por las prestigiosas estirpes de este género como son los “Flechas” y los “Chaquetas”. Fue un conversador nato y asequible para cualquier aficionado que quisiera conocerlo sin tener en cuenta quien era.

En este magnifico trabajo grabado en el año 2002, y que dura algo más de cuarenta y tres minutos, está acompañado por la guitarra del llorado Enrique de Melchor y de Salva de María, contando con las palmas y jaleos de Enrique Pantoja y “Faiquillo”, el baile de “ Manolete”; todo está enriquecido con los textos salidos de las plumas de los poetas José Manuel Caballero Bonald, Antonio Hernández, Antonio Murciano, Manuel Ríos Ruíz, y José María Velázquez.

A mi juicio “Mis Adentros” es un Cd. para la historia, que se abre al aficionado con unas originales chuflas chaquetoneras únicas en su clase. Sale a relucir la marca de su casa con un bolero por bulerías. Encontramos la gracia más personal en un pregón con alusiones a la bahía gaditana.

Perfectamente arropado por el excelente toque de guitarra en unión con palmas y jaleos disfrutamos de unas cantiñas con el cierre por romeras que él supo recrear. Después de haber escuchado estos cantes festeros, entramos de lleno en los secretos del compás de unas soleares gaditanas del “Mellizo” demostrando una destreza vocal exclusiva y emocional al oyente. Para dejárselo todo claro al aficionado, en el corte seis, nos canta por alegrías de Cádiz para no seguir alimentando la polémica entre un sector de la afición y de los propios artistas, que creen que no hay diferencia entre las alegrías y las cantiñas; aquí queda perfectamente resuelto y delimitado.

Con los ecos en nuestros oídos de la reciente y pasada Navidad, “Chaquetón” desde el cielo nos dedica un romance por villancicos, tan bien ejecutados, que no nos hacemos a la idea de que ya no está entre nosotros. De vuelta a la realidad, escuchamos el sentimiento de la seguiriya jerezana con los esquemas de Curro Dulce, que para la ocasión le escribió Fernando Quiñones.

Sigue la lección cantaora con unos sentidos fandangos naturales con el pensamiento del propio cantaor. El tiempo parece que se detiene en la malagueña del “Mellizo” con todo el sentimiento que le permite el arco melódico sonoro que el ser humano puede crear según desarrolla el estado anímico, que aunque resulte atractivo al oído, se olvida, por eso es preciso volver a escuchar para recordarlo; eso puede ser en parte, pienso yo, uno de los misterios del arte en general y el flamenco en particular.

El broche de oro lo pone “Chaquetón” con unos entrañables tientos que generó su sangre artística al lado del mar que le vio nacer, que cuadra cabalmente con unos tangos que para la flamencología queda en este, y en otros trabajos discográficos anteriores.