Mi única Llave


Discos Flamencos
José Mercé
Emi Music Spain, 2012
Antonio Nieto Viso


El arte flamenco, es un sentimiento que puede comunicar a cualquier ciudadano de los cinco continentes que tenga la oportunidad de escucharlo con el oído abierto y pueda penetrar en el origen dejado por su rastro a través de las generaciones que lo han ido purificando.

El nuevo sonido digital que ha sustituido al analógico, ha traído otras sensaciones que la nostalgia no deja borrar las vivencias personales de los viejos vinilos que vivieron el auge de las antologías allá por los años sesenta y setenta del pasado siglo. De todas maneras, sean bienvenidos los nuevos medios a nuestros hogares y a los auditorios donde el flamenco, pese a todo también llega, aunque nos gustaría que lo fuera más a menudo.


En estos días de finales de otoño de 2012, estoy escuchando “Mi Única Llave”, un nuevo trabajo de José Mercé, ese grande del cante que ha sabido llevar su voz a todas partes con sus circunstancias.

El Cd. está compuesto por doce temas que satisfacen por igual a los buenos aficionados, como también a los que de manera esporádica prestan atención a sonidos viejos y nuevos, puesto que las dos cosas se conjugan cuando el artista sabe unirlo para el lenguaje universal, junto a la estética visual del baile, y la otra manera de sonar la guitarra, y últimamente nuevos instrumentos que demuestran aquí que pueden tener un sitio en los temas mediante los oportunos arreglos. Percibo en primer lugar, que Mercé abre su alma de cantaor flamenco con añejos cantes de fragua con esencias de Triana, pero sobre todo de Jerez a los que ha introducido efectos sonoros de una excelente realización que sacan adelante tradición y vanguardia, la misma, que nos ha traído los primeros sobresaltos de equivocaciones no muy lejanas.

Puestos a quedarme con lo mejor de este Cd., escojo en primer lugar, las alegrías de Cádiz y la zambra. No he elegido estos dos palos por capricho, no, lo que pasa es que descubro la verdad y el origen de un flamenco grande y cabal unido a la carga de estos dos conceptos. Las alegrías, se disfrutan en lo artístico y en el compás que unido a la belleza describe palabras hechas música, que por poner un ejemplo, el pincel no sería capaz de expresar en la pintura. El cante gaditano está cargado de belleza dinámica que solo los buenos cantaores pueden comunicar, aunque estén mirando de reojo a los maestros que le dejaron una huella invisible en la historia.

El otro palo que me sobrecoge es “la salvaora”, una zambra, recreada por Manolo Caracol en la cuarta década del pasado siglo. Mercé la borda con oro de dieciocho quilates impostando una voz adecuada cargada con los registros de sus curvas melódicas, los justos, ni más ni menos.

Que hay aires comerciales, ni podemos, ni debemos negarlos, pero es necesario abrir nuestra mente a todo lo que nos resulte bello sonoramente hablando, y que sea el tiempo, quien nos quite o nos de la razón, afortunadamente ya hay algunos ejemplos.

Dos bulerías iguales en origen, pero diferentes en su expresión, porque así lo ha sentido el artista jerezano que lo aprendió de sus paisanos y en el seno de su familia, suenan puras, únicas, sobrecogedoras, pero por supuesto hay otras variaciones acordes con los tiempos, que a lo mejor pueden gustarnos o no, eso depende del gusto de cada uno.

Tenemos división de opiniones en los tres tangos situados en los cortes, cuatro, siete, y once; donde los efectos sonoros lucen a los arreglos y al cantaor para comunicarse en cualquier lugar del mundo, los tangos, no lo olvidemos, requieren del artista su total entrega, si los domina los engrandece, en este caso le vienen como anillo al dedo de José Mercé, consumado maestro en lo tradicional y en lo moderno.

Lo romántico nos sobrecoge en la Elegía a Ramón Sijé, un poema de Miguel Hernández, el poeta amigo del flamenco como queda demostrado a través de los intérpretes que con humildad se han acercado para cantar a este genio de la literatura. Elegía a Ramón Sijé, lo descubre Mercé inspirándose en una taranta cargada de simbolismo. El flamenco es poesía, música, y sentimiento, tres elementos que nos conmueven y alivian al mismo tiempo, como casi siempre ocurre cuando hay química entre el cantaor y el público.

El trabajo se cierra con el título que da vida a este Cd. “Mi Única Llave”, que son unos fandangos naturales que abre con aires de Huelva para terminar con la realidad de la vida misma con lo bueno y con lo malo que nos pasa a todos los mortales. Todo eso queda aquí muy bien expresado por José Mercé, entre otras cosas; porqué ha vivido y ha sufrido. Sin duda, su única llave está en su arte imperecedero, como el de todo buen artista.