Memorial Pepita Caballero


Opinión
Paco Vargas


Pepita Caballero nació en Carmona en 1915 y empezó artísticamente en el año 1932, haciendo su presentación en el Circo Price de Madrid con gran éxito.



Sus primeras grabaciones las realizó en 1934 a las que se añadirían las que hizo en entregas posteriores bien fuera en solitario o formando parte de alguna antología. Sus cantes más habituales fueron fandangos, bulerías, peteneras, tarantas y granaínas, que por otra parte eran estilos muy de moda en tiempos de la artista. Junto a Pepe Marchena y Jesús Perosanz realizó distintas giras por toda España entre los años 1934 y 1936, participando en el Certamen Nacional de Cante Flamenco que tuvo como escenario el legendario Circo Price de Madrid. Era habitual, asimismo, en las reuniones de cante del Villa Rosa, pero antes había girado por países como Francia, Portugal y Marruecos. Precisamente, el Hotel Alcázar de la Reina, de Carmona, fue sede de la presentación de un disco recopilatorio de su obra, de la que hasta ahora se conocían pocas grabaciones. Muchos años de búsqueda han sido necesarios para conseguir reunir en un solo soporte casi todas las grabaciones que esta artista realizó entre los años treinta y cincuenta en la que se han incluido tres de sus cantes en la obra “Antología del cante flamenco y cante gitano”, que, bajo la dirección artística de Antonio Mairena, compartiera con Manuel Centeno, Aurelio Sellés, José Salazar, La Perla de Triana, Rosalía de Triana, Pepe Torre, La Piriñaca, Juan Talega y el propio Antonio Mairena acompañados todos ellos por los guitarristas Juan y Manuel Morao, Antonio Arenas y Melchor de Marchena. Granaínas, Fandangos, Bulerías, Peteneras y Tarantas, entre otros, son los cantes contenidos en este nuevo trabajo.

Su memoria se recuerda desde hace ocho años a través de una semana cultural y flamenca titulada “Memorial Pepita Caballero”, que reúne en torno al artista al que se rinde homenaje –cada edición ha estado dedicada a un artista del cante del baile o del toque como han sido los casos de Matilde Coral, Manolo Brenes o José Menese, al que se le ha dedicado la última- un selecto grupo de conferenciantes y artistas que se encargan de dar seriedad y rigurosidad al hecho flamenco. Y una vez más es una Peña Flamenca (la Asociación Cultural Flamenca Amigos de la Guitarra), siempre tan maltratadas y tan olvidadas, la que pone en valor la cultura flamenca haciendo hincapié en su aspecto intelectual: la investigación, el pensamiento y la reflexión como pilares básicos del análisis exhaustivo y crítico, tan escaso entre las mentes flamencas y tan mal visto entre los jerifaltes de la cultura. Por esta semana cultural han pasado, ofreciendo su conocimiento y su arte, Juan Ortega, Julián Estrada, Jesús Zarrías, Juan Vergillos, Manuel Cuevas, Manuel Herrera, Paco Vargas, Elu de Jerez, Domingo Rubichi, Antonio Reina, José Menese y Antonio Carrión. La palabra, el cante y la guitarra han girado en torno a temas como los cantes de Córdoba, el compás, la filosofía del flamenco, o la muerte y la libertad del cante, temas que han interesado al aficionado a tenor de la masiva asistencia que tan tenido las jornadas, realizadas en los magníficos locales de la propia Peña Flamenca.

José Miguel Acal, Presidente de la entidad, y Vicente Muela, Concejal de Cultura, cuya Delegación patrocina el ciclo, me confesaban satisfechos que el evento está consolidado y que ya es una referencia y una cita anual en el entramado cultural de la bella ciudad de Carmona. ¿Quién dijo que las conferencias no gustan en las Peñas Flamencas? Que se lo pregunten a los aficionados que llenaban el amplio recinto de los Amigos de la Guitarra noche tras noche. Pues claro que interesan. Lo que hay que hacer es el trabajo bien hecho y exigir a los demás que lo respeten. A poco que se insista, el triunfo está asegurado.

¡Viva la cultura! le respondió el sabio Miguel de Unamuno al energúmeno Millán Astray que defendía el sangriento valor de la muerte frente a la esplendente luz de la cultura viva.