Manuel Pavón Varela Vida y Cante


Libros
Daniel Pineda Novo
Ayto. Dos hermanas, 2013
Antonio Nieto Viso


Le agradezco profundamente al amigo Juan Rodríguez Rivas, presidente de la Peña Flamenca Juan Talega de Dos Hermanas, el que me haya enviado este interesante libro en el que se recoge la biografía del cantaor Manuel Pavón, un artista que conviene no perder de vista, si queremos comprender mejor una época del flamenco que se desarrolló casi en su integridad en Madrid, como iremos viendo a medida en que se vayan narrando los acontecimientos.


Nada más abrir el libro, nos encontramos el prólogo del maestro don Antonio Fernández Díaz, mundialmente conocido como Fosforito, que ostenta en su mano la V Llave de Oro del Cante, desde lo más profundo de su corazón artístico nos dice que, Manolo Pavón, fue el mejor amigo de aquel glorioso cantaor de jerez de la Frontera, don Antonio Chacón, y que el biografiado, perteneció a ese puñado de cantaores geniales que dieron fundamento y pureza a los cantes, tal y como han llegado hasta nosotros. Ellos sentaron las bases, y nos han dejado una gran riqueza, de la que tanto hemos aprendido.

La semblanza de Fosforito, sigue destacando los importantes méritos del autor de este formidable trabajo, Daniel Pineda Novo, del que yo también digo que, hombres de esta talla, son los que necesitamos para darnos a conocer los secretos de este arte.

La rica narrativa del escritor, nos describe la bella localidad sevillana de Dos Hermanas, patria chica de Manuel Pavón, que no fue ajena al proceso de general concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos. Describe la tradicional romería de Nuestra Señora de Valme. El movimiento industrial que se inicia a finales del siglo XIX con la fábrica de telares de yute, además de acentuar como era la vida laboral en los almacenes de aceituna, y la llegada del ferrocarril en 1861, que abrió nuevas posibilidades para el progreso en esta y otras zonas.

El señor Pineda Novo, para mejor situarnos cronológicamente, recuerda una serie de acontecimientos de la vida de don Antonio Chacón, para que cómodamente el lector pueda formarse una mejor idea de este hombre artista que estamos tratando.

No existía una tradición cantaora en Dos Hermanas, al contrario de lo que sucede con las ciudades colindantes como, Alcalá de Guadaira, Utrera, y Los Palacios, pero con la llegada de los ecos por soleá de Joaquín El de la Paula, emparentada con la familia de los Talega, enraizada en el último tercio del siglo XIX, es la que hace que aquí se practique el buen cante con la llegada de Agustín Fernández Franco, más conocido como Agustín Talega, y también como Agustín El Gordo, un notable en seguiriyas y soleares, que se casó con La Paula de Alcalá, y se vino a vivir a la ciudad nazarena en torno a 1870, a la conocida calle Real de Utrera. En la página diecinueve, se explica detenidamente el origen del apodo Talega, y de los posteriores miembros de esta importante saga de cantaores.

Interesa conocer el origen del gentilicio nazarenos, como se conoce a los nacidos en Dos Hermanas. Según la tradición, proviene de los apellidos de Elvira y Estefanía Nazareno, hermanas de don Gonzalo Nazareno, que fue el repoblador de este lugar en el siglo XIII.

Con todos estos datos de introducción, estamos en mejores condiciones para entrar en la biografía de Manuel Pavón Varela, que según el registro civil de Dos Hermanas, nació a las nueve de la noche del día 3 de Mayo de 1883, en la céntrica calle Marea.

De familia humilde, llevaba el cante en la sangre, y desde que tuvo uso de razón quería ser artista; y no existía para él más cantaor que don Antonio Chacón, genio que había revolucionado el cante desde el tablao del Café de Silverio, inaugurado en 1881.

El cantaor nazareno, le contó al llorado erudito José Blas Vega los comienzos de una noble amistad con Chacón, que se gestó en una fiesta que organizó don Felipe Murube, en la que estaban entre otros; La Antúnez, La Junquera, La Sordita, La Roteña, La Malena, La Macarrona; así como también el cantaor El Tiznao, el propio Pavón, Salvaorillo, Villalba, Enrique El Mellizo hijo, Manuel Torre, Diego Antúnez, y Chacón, que hizo sus cantes sin guitarra y acabó con todos los presentes.

Tras su rodaje artístico en Sevilla, Manolo Pavón, se lanza a la aventura madrileña debutando en el Café de la Marina, situado en el número 21 de la calle de Los Jardines, junto a Fernando El Herrero, y Niño de Morón.

Cuando nuestro cantaor empieza a ser conocido, regresa a Sevilla para contraer matrimonio con su novia de siempre, Leoncia Lebrija Luján, el 16 de Diciembre de 1911, en la iglesia de Santiago el Mayor.

Viviendo en Madrid, allá por 1910. Según los datos que aporta nuestro compañero Manolo Bohórquez, graba sus primeros discos para la compañía Internacional Zonophone, acompañado por la magistral guitarra de don Ramón Montoya, motivo que le hace ser popular y uno de los cantaores preferidos por don Antonio Chacón, y al mismo tiempo a gozar del favor del público.

El año 1918, el empresario El Chino, contrató a Chacón y a Manolo Pavón para cantar en el Café de la Magdalena, para posteriormente hacerlo en Los Gabrieles, y de aquí a Villa Rosa, tablao que todavía desafía al tiempo con sus bellísimos azulejos en la madrileña Plaza de Santa Ana.

Atravesando un buen momento profesional, Manuel Pavón actúa como profesional con Manuel Torre y Juana La Macarrona en el Concurso de Cante de Granada de 1922, lo cual demuestra su buena calidad como artista de prestigio del flamenco en aquel tiempo.

Hasta el final de sus días, mantuvo su inquebrantable fidelidad hacia don Antonio Chacón, que falleció en Madrid el 21 de Enero de 1929, y presidió el duelo de su amigo con el duque de Medinaceli, Mariano Ariza, Perico El del Lunar, y don Ramón Montoya.

Otro duro golpe para él, fue la muerte de Montoya, compañero en la guitarra y gran amigo, acaecida el 20 de Julio de 1949. Aquí, en este luctuoso acto estuvo al lado de la viuda y de la hija del genio de la sonanta.

Desgraciadamente, Manuel Pavón, vivió sus tristes últimos años de vida ganándose el sustento como cerillero en unos billares de la calle del Prado, muy cerca de Villa Rosa, tablao donde transcurrieron sus noches de gloria. Pero ya eran otros tiempos; reinaban las representaciones folklóricas, dueñas de los escenarios españoles con figuras como, La Paquera de Jerez, Porrina de Badajo, Manolo El Malagueño, y el mismísimo Pepe Marchena. Este era el ambiente que se vivía en nuestro país cuando murió a los 82 años Manolo Pavón, siendo las siete de la mañana del 12 de Octubre de 1967, a causa de un derrame cerebral.

Termino, felicitando a Daniel Pineda Novo por este extraordinario trabajo que trata sobre esta figura del cante, que vivió casi toda su vida en Madrid cantando muchos años al lado de don Antonio Chacón.