Manolo Caracol, cante y pasión


Libros
Catalina León Benítez
Ed. Almuzara (2008)
Marcos Escánez Carrillo


Escribir sobre la figura de Caracol es un verdadero reto para cualquier escritor–aficionado–investigador flamenco. Por eso, estoy convencido de la valentía de la autora. Esta es una plaza donde muchos no han sido capaces de coger el capote.

La figura de Caracol, del que este año se cumple el centenario de su nacimiento, efeméride que comparte con el maestro de Mairena del Alcor, es sin duda, una de las más controvertidas del flamenco. Por tanto, la verdadera dificultad estriba en dibujar de forma equilibrada la capacidad y la fuerza artística de quien ha sido uno de los más grandes, sin suavizar los aristas de su recia y caprichosa personalidad.

Me parece un acierto afrontar el estudio de Caracol desde la contextualización. Repasar a través de las distintas épocas que le tocó vivir, cómo se desenvuelve un alma creativa y rebelde, un artista del eco y del gusto que nace en la primera década del siglo XX, y por tanto, vive los últimos coletazos del café cantante, es protagonista de la ópera flamenca, testigo imprescindible de la juerga, engranaje de las troupes y empresario en los teatros, para llegar a ser observador receloso de los festivales desde el entramado comercial del tablao.

Aunque los tiempos no son del todo proporcionados, Catalina León cubre distintos ámbitos de estudio en torno a la figura del artista, y sin alardes de grandes descubrimientos, presenta información completa y repleta de interés. No pasa desapercibido el capítulo en torno a los precedentes artísticos que se dan en la familia de Caracol, que parten de Curro Dulce, el Planeta ó el Fillo para llegar hasta nuestros días en la persona de Salomé Pavón.

Aunque en algunos momentos del texto, la autora se extiende en la definición del contexto social, histórico y artístico, es interesante su punto de vista en el análisis del desarrollo del flamenco y de algunos textos que lo han tratado de forma sectarea. Si bien es cierto que se excede en este ámbito frente al tratamiento sobre Caracol, en el que me parece imprescindible un censo de las grabaciones sonoras que realizó. Esta incompresible ausencia se suple con la mención de sus grabaciones más anecdóticas. Por otro lado, y aunque personalmente me hubiere gustado cierto análisis más profundo sobre los aspectos que caracterizaron su forma de hacer flamenco con respecto a las distintas diferencias que él tuviere ó incluso que nosotros tenemos., hemos de aceptar el buen criterio de la autora en cuanto a su objetivo fundamental con este trabajo, que se centra en conseguir un acercamiento a la figura de Caracol a través del análisis de su entorno, y su interacción con el mismo.