Los tablaos


Investigación
Manuel Ríos Ruiz


Los tablaos, escenarios permanentes del arte flamenco


En los tablaos se dan cita los más heterogéneos públicos días tras día. A este respecto no tienen competencia posible como escaparates del arte flamenco. El de los tablaos es un espectáculo continuo y en lugares fijos, perfectamente promocionados turísticamente a escala internacional. En cualquier lugar del mundo podemos hallar a alguien que haya vivido una noche flamenca en un tablao de Madrid, Barcelona, Sevilla, Marbella, Córdoba o Granada, por ejemplo. La visión y el entendimiento universal del flamenco, en gran parte está regida por la que se ofrece en los tablaos.

El tablao, nadie puede negarlo, es al mismo tiempo difusión y confusión, depende de la entidad del espectáculo que ofrezcan, si se rige por la ortodoxia o por la heterodoxia. De los tablaos viven muchos artistas flamencos, la mayoría sin gran relieve artístico, pues las grandes figuras, salvo contadas excepciones, al llegar en los años sesenta la etapa de los festivales los abandonaron.

APARICION Y AUGE DE LOS TABLAOS

Los tablaos empezaron a tener vigencia a partir de los años cincuenta, un tanto promovidos por el auge del turismo. En principio proliferaron en Madrid, donde llegaron a alcanzar la docena. Desde un principio de su aparición, se han provisto principalmente, salvo contadas excepciones, de un público compuesto de turistas extranjeros y de personas adineradas, que acuden a sus locales para una velada Tipycal Spain, puesto que los auténticos aficionados concurren a ellos en contadas ocasiones, por lo elevado de sus precios y por lo rutinario de sus programas.

Los tablaos empezaron a tener vigencia a partir de los años cincuenta, un tanto promovidos por el auge del turismo. En principio proliferaron en Madrid, donde llegaron a alcanzar la docena. Desde un principio de su aparición, se han provisto principalmente, salvo contadas excepciones, de un público compuesto de turistas extranjeros y de personas adineradas, que acuden a sus locales para una velada Tipycal Spain, puesto que los auténticos aficionados concurren a ellos en contadas ocasiones, por lo elevado de sus precios y por lo rutinario de sus programas.

En los tablaos, junto a los intérpretes de menor valor, siempre han actuado excelentes artífices del arte flamenco, como se comprueba repasando los elencos de los más famosos: Zambra -considerado durante su existencia como baluarte de la pureza flamenca-, El Corral de la Morería, Los Canasteros, El Café de Chinitas, La Venta del Gato, El Duende. Torres Bermejas, de Madrid, o El Guajiro y Los Gallos, de Sevilla. Por lo que puede decirse que la mayoría de los artistas flamencos de nuestro tiempo, desde Manolo Caracol a José Mercé, cantaores, o desde Rosa Durán a Blanca del Rey, bailaoras, o desde Melchor de Marchena a Moraíto, guitarristas, pasando por casi toda la nómina contemporánea del cante, el baile y la guitarra, han actuado en los tablaos, y no sólo de forma ocasional, sino realizando largas temporadas. Incluso un gran número de los artistas flamencos de hoy, se revelaron a través de los tablaos como auténticas figuras.

TEORÍAS SOBRE LOS TABLAOS

Quizás sea un verdadero dilema el enjuiciamiento de la función del tablao en el mantenimiento del arte flamenco y su incidencia en su difusión. Cuestiones, por otra parte, sumamente discutidas desde su implantación hasta la fecha. El investigador y flamencólogo José Blas Vega, opina al respecto lo siguiente “Hay que decir que ha habido tablaos buenos y malos. Yo creo que el tablao cumplió una función importante en una época en que el flamenco que se producía en teatro estaba momificado, muy mezclado, no estaba definido. En teatro, en la forma que se montaba hace treinta años, no daba lugar a un calor en el público ni a que un artista se emocionara y entrara en situación. El tablao, y ese es su éxito, consigue un acercamiento a un público nuevo, a un público aficionado. Es el intermedio entre el teatro y la fiesta privada. La reunión siempre fue una cosa de privilegio, de señorito que tenía dinero o de los íntimos del flamenco” (1).

Y el escritor José Luis Castillo-Puche, publicó un reportaje sobre los tablaos madrileños, bajo el título “Madrid, cátedra del flamenco”, del que transcribimos su introducción: “Todo extranjero que llega a Madrid forzosamente tendrá que acercarse en una o varias noches a los tablaos de la capital. Y no sólo los extranjeros, también los españoles que llegan de provincias; y hasta los madrileños y los que no los somos pero que vivimos en Madrid. Porque los tablaos son una de las cosas que hay que ver en Madrid. Como el Museo del Prado. Como el Palacio de Oriente, como la Plaza Mayor… De unos años a esta parte los tablaos se multiplican en los rincones castizos. Son locales con carácter, ambiente y misterio muy característicos. Son, diríamos, templos dedicados al culto de cante y el baile andaluz. No es que estén exclusivamente dedicados al turismo. Pero es indudable que se de3be al turismo esta actualización del flamenco.

Por ver en qué consistía todo esto de los tablaos nos hemos dedicado durante varios días, mejor dicho durante varias noches, a recorrer todo ese Madrid del flamenquerío, intentando penetrar en el mundo sellado y palpitante de lo jondo e incluso dejándonos fascinar por ese gallardo y airoso baile de palillos. Ha sido una aventura agradable y útil, aunque dudo de que hayamos logrado esa comunicación con el flamenco. Unos días más y acaso podríamos entrar en la cofradía. Quién sabe…

Naturalmente, los espectáculos nos han gustado; unos por lo que tienen de purgatorio desconcertante y revelador; otros, por la alegría y desparpajo de sus danzas. Sin embargo está claro que no hemos sabido llegar a la sima torturadora e inerrable de lo jondo. Otra vez será. Acaso un día perdido por los cerros y las marismas andaluzas. El baile flamenco de momento nos paraliza. ¿Es una disciplina rígida y misteriosa? ¿Es que somos más partidarios de lo dionisiaco y desarraigado? El cante y el baile flamenco, de todos modos, nos ha penetrado como un violento narcótico y, a veces, nos hemos quedado mudos de estupor… ¿Qué impresión producirá todo este jipío y estos arcanos y ancestrales bailes a los turistas?”(2)

Después de estas consideraciones del escritor murciano, pero novato como espectador del flamenco, rayanas en la perplejidad y reconocedoras de las dificultades de encontrar en el tablao y su espectáculo las razones y atributos del arte flamenco, hay que apuntar lo siguiente: muchos de los buenos aficionados de hoy, españoles o extranjeros, han comenzado a sentir interés por el cante y el baile flamencos en los tablaos, al vislumbrar que detrás de aquella juega prefabricada, rutinaria, bulliciosa y multicolor, deberían existir unas razones de arte auténtico. Pero desgraciadamente esto no sucede con demasiada frecuencia y lo que generalmente queda en el público a través de los numerosos tablaos es una visión confusa de un arte.

No obstante las dudas sobre la función de los tablaos en el devenir del arte flamenco y su difusión, es de justicia reseñar la importancia de algunos de ellos, auténticamente históricos, porque por regla general ha ofrecido actuaciones de excelentes elencos y de grandes intérpretes.

EL HISTÓRICO TABLAO ZAMBRA

El Tablao Zambra, que estuvo enclavado en la calle Ruiz de Alarcon, 7, de Madrid, fue fundado en 1954, por Fernán A. Casares, su director, y en su creación y estructura se siguieron las ideas de los músicos Falla y Turina y del poeta Manuel Machado sobre los escenarios ideales del flamenco. Rápidamente alcanzó un gran prestigio entre los aficionados, extendiéndose su fama al extranjero, por lo que sus elenco intervino en diversos países ostentando la representación española, destacando sus actuaciones en la Feria Internacional de Nueva York y en el Teatro de las Naciones de París. De la importancia de esta tablao, considerado el más serio de su época, es buena muestra el siguiente comentario del escritor Edgar Neville:

“Afortunadamente, la dirección de Zambra fue desde el primer momento inteligentísima y respetuosa con lo que de bello hay en el flamenco, y en ningún momento se ha dejado llevar por caminos decadentes y de efecto superficial. Todo ello ha contribuido a la seriedad de su espectáculo y allí reúne el público mejor educado que he visto jamás, no ya en un espectáculo flamenco, sino en cualquier género de espectáculos de España; un público, la mayoría formada por extranjeros y que imponen su educación a los que no la tienen, que va a escuchar el cante y a ver el baile, y a no estar diciendo gracias y haciendo ruido mientras el artista baila o canta o mientras el guitarrista trenza sus trinos melódicos más sutiles.

El público de Zambra no es frío por estar bien educado, sino respetuoso con el artista, como debe ser, y al final de los números aplaude. Vale la pena ir a Zambra por la pureza del espectáculo”.

La figura principal del tablao fue desde su inauguración la bailaora Rosa Durán, con ella actuaron entre otros artistas Mary Carmen Acevedo, Maruja Baena, Mary Cela Riego, Trini Heredia, Josele Heredia, Caracolillo de Cádiz, Carmen Moreno, Juan Varea, Pericón de Cádiz, Jarrito, Pepe El Culata, Manolo Vargas, Rafael de los Reyes, Perico del Lunar, padre e hijo, Canalejas de Jerez, Juan Triguito, Andrés Heredia, Rafael Romero, Salomé de Córdoba, Teresa Maya, María Medina, Rosario Cortés, Adela Jiménez, El Tupé, Antonio Heredia, Niño Pérez, Paco Laberinto, Mario Maya, Pepín Cabrales, Muguet y María Albaicín, Marcos Manuel, Manolo de Huelva, El Flecha de Cádiz, Manuela de Ronda, Maruja Heredia, Loli Jiménez, Tero Oro, Mari Flor, Isabel Romero, Tomás de Madrid, Bienve Maya, José Menese, Enrique Morente, Miguel Vargas y Curro Lucena.

Tras la muerte de su director, el Tablao Zambra, fue clausurado en enero de 1975, quedando en los anales del género. Con el mismo nombre, en 1987, se abrió un tablao en la calle Velázquez, 8, dirigido por el bailaor Cristóbal Reyes, y aunque en sus elencos actuaron entre otros artistas Adela La Chaqueta, Dolores de Córdoba y Pedrito Montoya, solamente se mantuvo abierto una temporada.

OTROS TABLAOS FAMOSOS

Existen una serie de tablaos que mantienen cierto prestigio entre los aficionados, en los que además de presentar un elenco digno fijo, contratan a figuras de relieve en determinados momentos del año. Demos, pues, razón de ellos reseñando sus trayectorias.

Durante los años cincuenta y sesenta fue famoso el sevillano Tablao El Guajiro, considerado junto al madrileño Zambra, uno de los más importantes en su tiempo y en el que se dieron a conocer un gran número de destacados artistas de la etapa de revaloración, sobresaliendo entre otros Fosforito, Carmen Carreras, Trini España, Terremoto, Paco Isidro, Tío Parrilla, El Farruco, El Toro, El Poeta, Enrique Montoya, El Perrate, El Chocolate, El Sordera, Matilde y Pepa Coral y Manuela Vargas.

De la misma etapa fue el Tablao El Duende, que estuvo abierto en la calle Señores de Luján, 3, de Madrid, dirigiéndolo la famosa bailaora Pastora Imperio y su yerno el matador de toros Gitanillo de Triana, con actuaciones a lo largo de su trayectoria de las figuras siguientes: Alejandro Vega, Pastora Vega, Pastora Rojas, Rosario La Mejorana, Rocío Jurado, El Güito, La Muñeca, Tatiana, Terremoto, Hermanos Reyes, Carmen Santana, José Salazar. La cañeta, El Lebrijano, El Sernita, Estrella Morena, Carmen Montiel, Tere de Oro, Curra Jiménez, Félix Ordóñez, Dolores de Córdoba, Toni El Pelao, La Uchi, Peret, Maleni Loreto, Beni de Cádiz, El Farruco, Mario Maya, Chiquetete (padre), Hermanos Toronjo, Manuela Vargas, Paco Aguilera, Félix de Utrera, Juan Habichuela, Manuel y Juan Morao, Matilde Coral, Rafael El Negro, Ricardo El Veneno, La Perla de Cádiz, Mariquilla y Carmen Mora.

El Corral de la Morería, situado en la calle Morería, 17, de Madrid, abrió sus puertas el 25 de mayo de 1956, siendo su propietario y director Manuel del Rey, recientemente fallecido, pasando su dirección a sus hijos. Está considerado el tablao flamenco más famoso del mundo, por su tipismo y su solera. La decoración es de estilo castellano, con faroles, muebles de los siglos XVIII y XIX y ménsulas árabes. El elenco que figuró en su primera programación estuvo compuesto por Regla Ortega, Porrinas de Badajoz, Salvador El Chaqueta, Andrés Heredia, Rita Ortega, Juan Serrano, Pastora Imperio y La Chunga. Otros artistas que han pasado por escenario son los siguientes: María Albaicín, Gabriela Ortega, Antonio Gades, Rosario, Jarrito, La Paquera, El Farruco, La Repompa, Enrique El Cojo, Serranito, Dolores de Córdoba, Antonio El Sevillano, Carmen carreras, Manuela Vargas, Fosforito, Antonio Arenas, Carmen Casarrubios, Pepe Aznalcóllar, Mario Maya, Fernanda y Bernarda de Utrera, El Güito, María Vargas, Juan Habichuela, Amina, Paco de Antequera, Toni El Pelao, El Tupé, La Gitanilla de Bronces, Ricardo El Veneno, Faíco, Candela, Félix de Utrera, Manuel El Flecha, Felipe Maya, Agustín Montoya, José Miguel, Gabriel Moreno, Alejandro Manzano, Juan Maya, El Pili, La Tomata, Fernanda Romero, Beni de Cñadiz, Currode Jerez, Carmen Sibajas, Perico Sevilla, Martín Vega, Amapola, Paquiro, Canalejas de Jerez y Dolores Amaya, siendo durante muchos años su figura estelar Lucero Tena y seguidamente Blanca de Rey.

El 7 de junio de 1960, se inauguró en la calle Norte, 11, de Madrid el Tablao Las Brujas, que permaneció abierto hasta 1982. Pasando por su escenario un gran número de artistas, entre ellos Regla Ortega, Jacinto Almadén, Calderas de Salamanca, Fernando Gálvez, Pepe de Lucía, El Chato de la Isla, Dolores de Córdoba, Merche Esmeralda, Sara Lezama. Manolo Sanlúcar, Juan Habichuela, Juan cantero, María Albaicín, Canalejas de Puerto Real, Porrinas de Badajoz, Rafael Farina, Josele, Fernanda y Bernarda de Utrera, Gaspar de Utrera, Beni de Cádiz, Rafael Ortega, Faíco, Fosforito, Toni El Pelao, Pepa de Utrera, La Paquera, Hermanos Toronjo, Romerito de Jerez, Serranito, La Polaca, La Contrahecha, Terremoto, Paco Antequera, Alberto Vélez, El Sordera, Curro de Jerez, La Tomata, La Pocha, Carmen Montiel, Isidro Múñoz y El Tupé.

El mismo año de 1960, también en Madrid, concretamente en la calle Mesonero Romanos, 11, fue abierto el tablao Torres Bermejas, que continúa su trayectoria al cabo de cuarenta y dos años. La decoración imita las paredes de la Alhambra y es sumamente lujosa. La nómina de intérpretes que ha pasado por su escenario es muy extensa, figurando entre otros El Güito, Maruja Baena, Trini España, Porrinas de Badajoz, Pepe El Culata, Mario maya, Alvaro de la Isla, Juan Habichuela, Jarrito, Carmen Carreras, La Paquera, Beni de Cádiz, La Sayago, Tomás de Madrid, La Tati, Ansonini, Paco de Valdepeñas, Fosforito, Pansequito, La Chicharrona, Tía Juana la del Pipa, La Cañeta, Adela Chaqueta, Bernarda de Utrera, Gaspar de Utrera, Niño Ricardo, Canalejas de Puerto Real, El Camarón de la Isla, Paco Cepero, La Perla de Cádiz, El Mono, Ricardo El Veneno, La Tolea, El Yunque, Toni el Pelao, Manolete, El Sordera, Antonio Piñana (hijo) y Fernando Gálvez.

Desde el 10 de abril de 1966, existe en el castizo barrio de Santa Cruz, en Sevilla, el Tablao Los Gallos, siempre con un amplio plantel de artistas andaluces, entre los que han descollado Manolo Limón, Carmen Albéniz, El Nano de Jerez, José Luis Postigo, Angela Dorado, El Farruco, La Faraona, Mame Reina, Manuela Carrasco, Ramón Amador, Romerito de Jerez, Carmen Ledesma, Rocío Loreto y Currillo de Bormujos.

Fundado y dirigido por el cantaor Manolo Caracol, el 1 de marzo de 1963, con un concierto a su cargo, acompañado del pianista Arturo Pavón, se abría el Tablao Los Canasteros, sito en la calle Barbieri, 11, de Madrid. A lo largo de sus años, actuaron en su escenario numerosas figuras como Gabriela Ortega, Manolo Mairena, Curro Vélez, Carmen Casarrubios, Manuela La Caracola, La Polaca, Trini España, María Rosa Ruiz, La Perla de Cádiz, María Vargas, Juana Loreto, El Sordera, Gaspar de Utrera, Alvaro de la Isla, Bienvenido Maya, Bambino, Paco Cepero, Melchor de Marchena, María Albaicín, Rocío Jurado, Fernanda Romero, Porrinas de Badajoz, Beni de Cádiz, Juan Quintero, Matilde Coral, El Farruco, Carmen Mora, La Paquera, Enrique Escudero, Serranito, La tati, El Güito, Mario Maya, Manuela Carrasco, José Greco, La Tolea, Vicente Soto, Juan Morao, La Paquera, Juan y Pepe Habichuela, Paco de Antequera, Enrique Escudero, y La Tati. Tras la muerte de Manolo Caracol, en 1962 se produjo su cierre, siendo reinaugurado en 1979.

Rememorando el célebre café cantante malagueño Café de Chinitas, del siglo XIX, en la madrileña calle Torija, 7, se encuentra el tablao Café de Chinitas desde 1969, situado en los bajos de un palacio del siglo XVIII. Su decoración realizada con estampas, muebles, sillas y espejos del siglo XIX, pinturas de Vicente Viudes y esculturas de Sanguino, es obra del pintor Mampaso y del decorador Pinto Coelho. A lo largo de sus décadas has actuado en sus escenario los artistas Tomás de Madrid, Rosario, Rosa Durán, María Albaicín, Carmen Mora, Pastora Vega, Morucha, María Vargas, Gabriel Moreno, Enrique Morente, Loli Flores, El Lebrijano, Serranito, Matilde Coral, Rafael El Negro, El Farruco, Carmen Casarrubios, Tere Maya, Cuqui Fierro, Dolores Amaya, Concha Vargas, El Indio Gitano, Enrique Escudero, Carmen Linares, El Chaquetón, Luis Habichuela, Felipe Maya, Amador, Manzanita, La Polilla, Lola serrano, La Globo, Carlos habichuela, Candi, Mariano Torres, Ramón El Portugués, Juan Varea, Mario Maya, Mariquilla, Gómez de Jerez, Lucía Albarrán, Ramón de Cádiz, Maruja Heredia, Angela Grande, Sebastián Manzano, Ricardo El Veneno, Faiquillo, Toni Maya, Miguel Carmona, Salvador Suero, El Entri, Monchi, Andrés Heredia, José Mercé, José Moreno, Fernando Gálvez, Diamante Negro, La Chunguita, Pilar león, Mercedes García, Maruja Baena, Carmen Greco, Charo Manzano, Vicente Soto, El Chato de la isla y La Chunga que ha sido durante años su figura estelar. El 22 de abril de 1987, la Familia Real española presenció su espectáculo, en compañía de los Príncipes de Gales.

El Corral de la Pacheca, enclavado en la calle Juan Ramón Jiménez, 26, de Madrid, data del 4 de junio de 1971. En su tablao se rodó la serie televisiva “Cantares”, y en él han actuado entre otros los siguientes intérpretes: Ricardo el Veneno, La Repompa, El Camborio, María Jiménez, Sordera de Jerez, La Pocha, La Pelúa, Angelita Dorado, Dolores de Córdoba, La Bronce, La Tolea, Curra Jiménez y Estrella Flores.
LOS TABLAOS ACTUALES EN ESPAÑA Y EN EL EXTRAJERO

Los tablaos se han extendido a partir de los años setenta por toda la geografía mundial. Se trata de un fenómeno musical verdaderamente sorprendente. Entre ellos, existen un buen número que mantienen cierta calidad artística. Mas es difícil de dilucidar la importancia de una mayoría, porque a veces sus elencos son valiosos y otras temporadas de menos entidad. Lo que sí es cierto, es que los tablaos siguen siendo el escaparate más popular y permanente del flamenco en todas las latitudes. He aquí los más conocidos:

En Madrid: Andalusí, Arco de Cuchuilleros, Café de Chinitas, Corral de la Morería, Corral de la Pacheca, Casa Patas, La Alcazaba, Las Carboneras, Las Tablas, Axarquía, Espacio Flamenco, Sala Ole con Ole. Torres Bermejas, Clan, Colmao La Caña, Espacio Flamenco, Casa Emeterio (Tres Cantos) y El Ajolí (Las Rozas).

En Barcelona: El Cordobés, Los Tarantos, Patio Andaluz, De Carmen y Palacio del Flamenco.

En Palma de Mallorca: Sala Rociera Faralaes.

En Sevilla: El Arenal, El Patio Andaluz, El Patio Sevillano, Los Gallos, La Gitanilla, Puerta de Triana, Casa Carmen y La Trocha.

En Cádiz: Taberna La Cava y Mesón Los Apóstoles. En la provincia: Venta de Vargas, en San Fernando; El Lagá de Tío Parrilla, La Taberna Flamenca, El Rincón del Duende, Sala Los Varales y Bereber, en Jerez de la Frontera.

En Granada: Jardines Neptuno, Reina Mora, Cuevas Los Tarantos, Zambra de María La Canastera, El Curro, Cueva La Rocío, Cueva La Golondrina, Cueva del Pitirili, Sala Albayzin, Sala Alhambra, Cueva Manolo Amaya y Venta El Gallo. En la provincia: Venta Luciano, en Almuñécar.

En la provincia de Jaén: Casa Museo Andalusí y El Marqués, en Úbeda.

En Córdoba: Cardenal y Mesón de la Bulería.

En Málaga: Vista Andalucía, El Tablao, El Biznaguero, Kelipé y La Querencia.
En la provincia: Bona Dea, en Estepona; Ana María, El Tamboril y Donde María, en Marbella; Los Tarantos, La Taberna de Pepe López, La Carreta, El Jaleo y El Colmao, en Torremolinos.

En la Comunidad Valenciana: La Bulería y El Toro y la Luna, en Valencia; Al-Ándalus, en Alicante y Benidorn.

En Murcia: La Toná.

En Castilla-La Mancha: La Giralda, en Valdepeñas (Ciudad Real).

Seguidamente reseñamos los tablaos instalados en el extranjero: Francia: Casa Pepe, La Maroquinaire y Le Bristrot, en Paris; Movida Flamenca, en Bordeaux; La Bulería, en Lyon; La Mesón, Le Machine a Coudre y Soleá Flamenco, en Marsella; Le Cadix, en Amberes; El Patio, en Arles; Tehatre Du Minotaure, en Bèziers; Los Flamencos, en Lille; Bodega Losada Don Miguel, en Nimes; Planéte Andalucía, en Montreuil-Sous-Bois; y Adace, en St. Martín d’Hères. Estados Unidos: Sevilla of Carlsbard, en Carlsbard; Sevilla of Riverside, en Riverside; Café Sevilla, en San Diego; y Alegrías y El Mesón Flamenco, en Nueva York. Suiza: Arte Andaluz, en Chàtelaine; y Peña Bética, en Carouge Gèneve. Holanda: Tapas Café, en Amsterdam. América del Sur: Soléá, en Belo Horizonte; Chipén, en Rosario; Tiempo de Gitanos, en Palermo; Sangre Mestiza, en Santiago; Cantares, Soleares, El Naranjo y Lo de los Montoya, en Buenos Aires; y Plaza del Tablado y Patio andaluz, en Sao Paulo. Japón: Alhambra, Carmen, Casa de Esperanza, El flamenco, El Mundo, Izacata Nana, Espero, Real No Mise y Spain Club, en Tokio; Los Pinchos y Viernes Flamencos, en Fukuoka; Los Gitanos, en Hyogo; Casa de Sevilla e Isabela, en Kanagawa; Viernes Flamenco, en Kyoto; y Viernes Flamenco, en Osaka. Australia: La Campana, en Sidney; y Carmen y Colmao, en Fizzroy. Canadá: Les Pyrénées, en Montreal. (3)

LOS TABLAOS Y SU FUTURO

El auge que está viviendo actualmente el flamenco, repartido en diversas clase de escenarios, desde los grandes teatros a las peñas flamencas, pasando por los festivales en recintos al aire libre, se refleja también el los tablaos de españoles y extranjeros, dándose la singularidad de que muchos de ellos cambian de elenco hasta cada dos días, como es el ejemplo del Tablao Casa Patas madrileño, que además contratan para los fines de semana figuras de relieve. Lo cual demuestra que los empresarios de los tablaos intentan estar a la altura de las demás actividades del género. De continuar con el mismo proceder de programación, el futuro de los tablaos puede considerarse esperanzador, para continuar siendo el escaparate más permanentes del arte andaluz por antonomasia.



NOTAS

(1) Ya. Madrid, 11-5-1986.
(2)Blanco y Negro. Madrid, 5-1-1963.
(3) Guía de Flamenco, 2007.