Latido Flamenco


Discos Flamencos
Joaquín Garrido
Gatablanca Records, 2007
Antonio Nieto Viso


La guitarra de Juan Muñoz El Tomate, pone la música al cante de Joaquín Garrido, que en plena madurez nos introduce con un Mirabrás en su CD "Latido Flamenco", el nuevo trabajo del cantaor cordobés, que lleva casi toda su vida viviendo en Villa del Río, ciudad flamenca del Alto Guadalquivir.

Con letras de Paco Tabares, del propio cantaor, de su admirado Fosforito, así como de Domingo Rosado, Domingo Echevarría, y de su malogrado compadre el cantaor Juan Casillas, da forma a su comunicación flamenca.

En casi todos los estilos, Joaquín Garrido se mira en el espejo de Antonio Fernández Fosforito para exponer su cante; no de ahora, sino de siempre. El maestro Fosforito, ha influido en muchos cantaores, y sobre todo en los de la provincia de Córdoba. Porque Joaquín se siente cordobés, y en sus ambientes se inspira para su cante. Aquí comprobamos que se siente seguro por Soleá en su justo compás; desvía un poco la mirada flamenca y se sitúa en el Atlántico gaditano para darle grandeza a la Malagueña del Mellizo.

Y sigue muy bien escoltado el cantaor con la guitarra del joven Juan El Tomate en unos auténticos Fandangos, que marca con el estilo fosforero del poseedor de la Llave de Oro que ostenta un pontano noble y un andaluz universal. En el ecuador del CD nos sumerge Garrido en la profundidad de la Taranta de Linares según El Cabrerillo; eso está muy bien, sobre todo para demostrar que no solo está La Unión, sino que nuestro Levante está en Almería y Linares. Desde aquí prosiguió su avance hasta llegar a la zona minera del campo de Cartagena y su sierra.

Una vez metido de lleno en el CD, que por cierto se ha pagado de su propio bolsillo, descubrimos una Alegrías Cantiñas muy fosforeras, en las que vuelve a aflorar el compás. Sigue muy cordobés Joaquín haciendo un paseo en diligencia por las sierras andaluzas con unas valientes Serranas. En la Granaína vuelve a acentuar su voz para que se note que sigue creyendo en la escuela del maestro de Puente Genil, pero poniendo su peculiar acento. En el Fandango personal de Cayetano Muriel, nos pone la piel de gallina con las curvas melódicas que empleaba el Niño de Cabra, gran cantaor que vivió entre 1870 y 1947, y que descansa para siempre en la localidad cordobesa de Benamejí, donde vivió la mayor parte de su vida; así le hace justicia a este genuino maestro.

En la antesala de su despedida de "Latido Flamenco" nuestro cantaor se pone muy alegre con los cantes de Huelva, pero el núcleo donde de verdad esta este CD. se encuentra en la Seguiriya de Jerez que remata con la Cabal de Silverio.

Felicidades amigo Joaquín, y muchas gracias por reinvertir todo lo que ganas con tu cante en el Arte Flamenco.