Las voces que no callaron


Discos Flamencos
Juan Pinilla
Atrapasueños (2011)
Antonio Nieto Viso


A partir de la Revolución Francesa de 1789, la mayoría de países de nuestro entorno tomaron conciencia de darle la soberanía al pueblo para decidir su futuro en elecciones libres, y fueron adaptando sus circunstancias al sistema democrático basándose en la división de poderes, que lo conforma; el legislativo, el ejecutivo, y el judicial.

Antes de entrar en materia, quisiera aclarar las expresiones que utilizamos, ser de derechas, o ser de izquierdas; proviene de que los conservadores se sentaban a la derecha en la Asamblea Nacional francesa, y que los progresistas, se situaban en la izquierda del hemiciclo.

Con sumo interés, he leído y escuchado el libro con un cd. que acompaña “Las voces que no callaron”, que gentilmente me enviado su autor, el joven cantaor escritor Juan Pinilla. Una perfecta presentación, y una exquisita prosa, hacen que su recorrido resulte muy agradable merced a la pluma de este periodista y filólogo, que aparte de ser cantaor, ha sabido impregnar esta historia con poemas de hondo calado sentimental, como el de Javier Egea, Carlos y Pedro Caba, y Juan de Loxa, entre otros. Todos ellos han contribuido con sus denuncias encaramándose en la rebeldía contra la injusticia desde los orígenes del Flamenco hasta nuestra Transición democrática, que es cuando la mayoría de estos alcanzaron cotas de popularidad, sobresaliendo con sus letras Francisco Moreno Galván que cantó José Menese, estando en el mismo plano contestatario Manuel Gerena. Fue este un compromiso de expresión que les costó a algunos artistas problemas con el régimen del general Franco, al que poco a poco se le fue ganando terreno, sobre todo por la gran aceptación del público que asistía a estos conciertos.

La obra se recrea por los períodos comprendidos entre 1931 y principios de los ochenta, pasando por la segunda República, la segunda guerra mundial, la postguerra, el franquismo, y la lucha clandestina hasta la actual etapa que estamos viviendo con la Constitución democrática de 1978.

Aquí encontramos la tragedia del cantaor Chato de las Ventas, que murió de un infarto en Cáceres, el 3 de noviembre de 1936, cuando supo la noche anterior que iba a ser fusilado, noticia que sabemos de muy buena tinta, cantaor que los aficionados recordamos porque creó una malagueña personal, que en los años setenta del pasado siglo sacó adelante Luis de Córdoba.

Juan Pinilla ha recopilado datos orales y escritos de artistas de uno y otro sexo que sufrieron las consecuencias de la guerra civil; entre los que están Manuel Vallejo, Fanegas, la Niña de los Peines, don Antonio Mairena, el Niño de la Huerta; al mismo tiempo que forzó al exilio a, Angelillo, Paco el Americano, Sabicas, o la mismísima Carmen Amaya. El lector, más sosegadamente, irá descubriendo todas las circunstancias pormenorizadas, como por ejemplo, el caso de Corruco de Algeciras.

Avanzando en las páginas de “Las voces que no callaron” aparecen Paco Moyano, cantaor que sufrió torturas, el fenómeno de José Menese, como digo más atrás, con las letras de Moreno Galván. Dedica un aparte a Manuel Gerena, que llegó a ser número uno en las listas de éxitos con el long play (larga duración) “Cantando a la libertad”.

Tuvieron problemas con el régimen franquista, Enrique Morente, Luís Marín, Mario Maya Antonio Gades, Gente del Pueblo, Salvador Távora, Curro Albaycin, incluso, el afecto Antonio el bailarín, hasta llegar a el Cabrero, contestatario hasta la actualidad. Todos, en sus diferentes formas de expresión buscaron un espacio de libertad de expresión en aquellos años. Evidentemente, fueron muchos más de los que aquí aparecen.

En la página 102, se refleja la mención que Juan Pinilla hace a los intelectuales, entre los que está por su compromiso social, el gran hombre y mejor persona, que siempre estuvo al lado de los más débiles, Luís Soler Guevara, nuestro querido amigo es uno de los más prestigiosos investigadores del Flamenco, aparte de su implicación política en la izquierda cultural, los que nos dedicamos a este Arte le debemos mucho, Luís es de lo que siempre está dispuesto a disipar tus dudas enseñando a cambio de nada, y que hasta se ruboriza cuando le das las gracias, por su con su exquisita educación y sencillez. Su libro “Antonio Mairena en el mundo de la seguiriya y la soleá, escrito junto con su sobrino el también erudito Ramón Soler Díaz; con este texto, el aficionado camina seguro por el difícil camino de estos palos tan fundamentales para el Cante.

Agradecemos la deferencia que tiene con el también inquieto letrista e investigador José Guardia Rodríguez, que nos dejó el año 2003, persona que alcancé a conocer y tratar, y del que doy testimonio que llevaba reflejado en su rostro el sufrimiento y la represión de lo vivido.
Sería abusar del espacio y del autor de este trabajo, el seguir contando más cosas, por eso he elegido lo que a mi juicio son las partes más importantes, sin que ello signifique, que unos tengan más importancia que otros que no menciono. Queda perfectamente explicado los casos de los que buscaron su seguridad personal en el exilio, ese fue el caso de José Greco, Carmen Amaya, Sabicas, Estebán de Sanlúcar, Antonio Triana, el Peña hijo, el Niño de Utrera, Carlos Montoya; algunos de ellos, como Sabicas, volvieron de forma esporádica a España, pero ya las cosas no eran igual.

Para ir finalizando, desde la reflexión más profunda, como amante de la historia, voz y narración de los acontecimientos contados por la elocuencia de Juan Pinilla lo hacen muy comprensible para los lectores que también escuchan.

El ejemplar lleva adjunto un cd. con el recitado introductorio de Enma Cohen sobre un poema de Marcos Ana, que da paso al cante de Paco Moyano; escuchamos bulerías, temporera y debla, tanguillos de Cádiz, Fandangos del Corruco Macande y Manuel Vallejo, el dolor de la petenera, el hondo calado de la seguiriya de Los Puertos, y cierra con la gracia del mirabrás.

Cuando se llega al final en las 142 páginas contenidas, percibimos sobre todo, por las que ya peinamos canas, que Juan Pinilla nos ha refrescado la memoria, a los más jóvenes les ayudará a comprender este periodo triste para la libertad de muchos españoles. Hoy en día, con el artículo 20 de nuestra vigente Constitución, ampara y protege valores y principios contenidos en la libertad de expresión, todo eso queda superado, eso sí, con el reconocimiento a todos estos luchadores.