La salud laboral en el Arte Flamenco


Libros
Carlos Salas y J.M. Parra
Asoc. Flamenco Vivo, 2007
Marcos Escánez Carillo


Aunque se trata de un tema tan inhóspito e inusual entre los aficionados y profesionales, es sin duda y como en todas las profesiones, una piedra angular que merece ser tratada con exquisita sensibilidad.

Es probable que este trabajo no llegue a casi ningún profesional, pero tranquiliza pensar que los más jóvenes tienen cada vez más formación y más conciencia de que una buena sanidad profesional les permite una carrera más duradera y una mejor calidad de vida.

Con una muestra amplia de artistas, aunque sin equivalencia entre número de participantes de cada disciplina, lo que pretende el trabajo es “la equiparación de la actividad flamenca a cualquier actividad profesional y su observación dentro del campo de la prevención de riesgos laborales”.

Las conclusiones que los autores extraen son muchas y variadas, y a bien seguro, cada uno de los lectores dará importancia a aquellos datos para con los que tenga cierta sensibilidad. A mí, por ejemplo, me llama la atención que “el 75% de los músicos acaben sufriendo, en algún momento de su vida artística, problemas médicos relacionados con los movimientos repetitivos que, con frecuencia, condicionan su progresión y su proyección profesional”. Es un porcentaje demasiado alto.

Independientemente de que los autores no resisten la tentación de intentar definir el duende, cayendo de esta forma en un saco oscuro y arcaico del lirismo gratuito y alejado del rigor y el espíritu científico, son muchas las conclusiones de interés sobre la intensidad emocional y los estados anímicos de los artistas.

El libro está ilustrado con fotografías de artistas flamencos de reconocido prestigio actuando. Su autor es Carlos Arbelos y la calidad del papel y de la impresión es inmejorable.

Al abordar con bastante interés la prevención de riesgos laborales, contempla prácticamente todos los aspectos que son objeto de estudios actuales en el mundo laboral.

Esto da paso a tres apartados en los que los autores recomiendan una serie de buenos hábitos que pueden evitar lesiones si se realizan antes de la interpretación, después de interpretar y durante la interpretación.

De las conclusiones finales se deriva que el gremio de artistas flamencos es de alto riesgo, que no tienen conciencia del concepto “prevención” y que los problemas osteomusculares son los más frecuentes.

Así que no sería malo que los artistas flamencos leyeran este libro para empezar a modificar algunas de esas costumbres que acaban pasando factura a la larga, y que los aficionados, programadores y representantes comiencen a considerar al artista flamenco como un profesional que debe desarrollar su trabajo en condiciones óptimas.