La Llave de Oro del Flamenco


Opinión
Marcos Escánez


Junto con las dicotómicas discusiones, que si cante gitano o payo, que si flamenco jondo o flamenquito, que si Sevilla o Madrid… se encuentra la Llave de Oro del Cante.




Polémicas centenarias cuyo desarrollo no encuentra una luz definitoria y definitiva. Y ahora vuelve a ser revitalizada porque la Junta de Andalucía le ha concedido la Quinta Llave a Fosforito. Paradójico es que las 4 anteriores estuvieran mucho más rodeadas de polémica que ésta, en la que la gran mayoría de aficionados compartían ese sentimiento de reconocimiento hacia la figura de Fósforo.

No perdamos de vista que con los años llega el reconocimiento social, y con él el estatus, y con él, el poder. Si a la circunstancia generacional le añadimos que muchos de estos que no volverán a cumplir los 60 entraron de lleno en el círculo de la afición de la mano del Maestro cordobés, no debe extrañarnos que finalmente haya tenido lugar lo que tantas veces se ha discutido y reclamado.

Todo hubiera quedado ahí si la Junta no hubiese anunciado el cambio de denominación para el próximo año, en que se sustituirá el título “Llave de oro del Cante” por el “Llave de oro del Flamenco”. La idea, creo, es abrirlo al resto de disciplinas de este arte : baile y guitarra.

Mi planteamiento puede ser obtuso o sectareo, pero entiendo que lo que la Junta pretende es crear una especie de Premios Grammy con denominación de origen. Y esto es un paso adelante… un premio instituido como oficial, entregado por el mismísimo presidente de la Junta de Andalucía.

Bueno… Si el Príncipe de Asturias tiene su momento de Mecenas, ¿por qué iba Chaves a ser menos…?

Bromas aparte, creo que vuelven a equivocarse. Ya lo hicieron al recoger la batuta de un premio que nació con vocación decadente y que continuó con malas mañas y bastante mangoneo.

La pifia ahora es considerable. Si ya es difícil poder determinar quién es merecedor de un premio con periodicidad incierta y carácter de “absoluto”, entro otras cosas porque los criterios para su concesión no se han determinado aún, imagínense los próximos, en los que el cante, el baile y la guitarra entrarán en el mismo saco. Lo dicho, el mejor caldo de cultivo para el error, el mangoneo y la polémica gratuita.

Aquellos que más poder atesoren nos podrán enseñar quién merece tan alta y digna distinción. Y todos aprenderemos, espero, a comparar el baile con el cante. Aunque ya intuimos que la próxima llave será la del estuche de Paco de Lucía.

La anécdota será la decisión; o mejor dicho, el argumento que en cada caso se inventen para otorgarlo. Y es que hay muchos artistas que lo merecen. Si Camarón fue un fenómeno social y Fósforo es el cantaor más largo en su discografía, Morente es el innovador inquieto, Chano Lobato el más longevo introductor de cualquier cosa por bulerías, Rancapino es la voz más fea con gusto exquisito, José de la Mercé es el artista en el que más estéticas del cante se han instalado, Carmen Linares es la enciclopedia en fémina, Miguel Poveda el primer catalán que les mete las cabras en el corral a los andaluces, y así, tantos y tantos cantaores para los que existe un argumento que los distingue y los hace merecedores del máximo galardón, y todo esto sin hablar de los ya fallecidos. Porque después de la llave de Camarón, que abre la brecha de las llaves a título póstumo, aún no han explicado cómo la Niña de los Peines, que es la única voz de interés cultural del flamenco, no tiene una Llave de Oro del Cante.

Y el siguiente paso, ¿cuál es?, ¿intentar conjugar todo esto con la guitarra y con el baile?. ¡¡¡Menudo Jaleo!!!

Con lo fácil que es redactar unas bases, instituir tantas modalidades de premios como se consideren que pueden ser necesarios sin tener que mezclar churras con merinas, y ponerlo todo en manos de una Fundación que lo gestione. Si total, la Llave de oro resulta que es de plata con un baño de oro, o sea, que no es tan cara, y la ceremonia de entrega sería la misma para una Llave que para diez.

Como contrapunto, ahora se encontrarán con problemas para encontrar asesores honestos que les echen un cable. ¿Quién en su sano juicio se encuentra en disposición de dar un nombre indiscutible de este saco donde anda el cante, el baile y la guitarra?

Por cierto… ¿el piano, la percusión o el violín, entran…?. ¿Y los grupos?. Y la gente que dedica su vida a investigar y a trabajar para el flamenco?

Lo dicho… ¡¡¡Menudo Jaleo!!!