La identidad andaluza


Libros
J.Carlos Ríos Martín
Atrapasueños(2009)
Marcos Escánez Carrillo


La identidad andaluza en flamenco


Entendemos el concepto de identidad de un pueblo, en este caso el andaluz, como el conjunto de elementos, situaciones y actitudes comunes compartidas de forma diversa por un grupo humano, como resultado de procesos históricos que configuran su estructura económica y social, acotados en un territorio concreto en el que se desarrolla fundamentalmente la existencia de un grupo humano, de este “sujeto colectivo”. A su vez, la identidad tiene su manifestación plena en la cultura, que se constituye en el resultado de un proceso de decantación de todo un proceso histórico.

Sobre este planteamiento inicial, este trabajo pretende el estudio del flamenco como expresión global de un pueblo.

Para el estudio etimológico de la palabra flamenco parte del hecho de que no contamos de una sola fuente escrita desde dentro. Sólo contamos con los escritos de los románticos extranjeros, que ni sabían ni tenían interés en aprender, sino que su mayor preocupación descansaba en dar testimonio de lo exótico. Por lo tanto, en realidad no sabemos nada excepto lo que ha permanecido en la transmisión oral. Esta atrevida premisa, es cuando menos, original y realista.

En la primera parte se ocupa del estudio de los orígenes del flamenco, de su estudio etimológico, contextualiza su origen en Andalucía y analiza su situación socio-económica en la etapa en que se gestó. Es en este punto en el que deshecha el protagonismo que haya podido tener la etnia gitana en su constitución como pilar único. Es decir, que atribuye el proceso creativo a una clase social, la trabajadora, en la que se entremezclan distintas etnias.

La segunda parte se ocupa de la expresión flamenca, repasando las distintas disciplinas: cante, guitarra y baile; las formas estróficas y clasifica los cantes desde el ámbito sociológico: el laboreo, la pena y la fiesta.

El estado de la cuestión se trata en la tercera parte, titulada “Flamenco e identidad”, que intenta profundizar en el carácter andaluz a través del flamenco. Empieza por la geografía flamenca, donde sitúa el nacimiento y el desarrollo, y continúa con el ámbito social, ya que establece en el hecho flamenco un verdadero ritual en sus distintos formatos, desde el festival a la reunión íntima, al igual que reconoce en las peñas una fenomenología única de relación social, en la que confluye el objetivo comunitario y el hecho de compartir el disfrute, una afición y una cultura.

El lenguaje flamenco y su relación con la modalidad lingüística andaluza es en esencia uno de los valores más importantes que plantea el autor.

La última parte del trabajo trata de analizar el reflejo que la evolución histórica andaluza ha tenido en el flamenco. Identifica una etapa que va desde finales del siglo XIX hasta la guerra civil, marcada por los sistemas latifundistas y de carencias que configuran una idiosincrasia concreta. La siguiente época está marcada por el régimen franquista, sometiéndose el flamenco a un proceso de folclorización; y termina con la historia a partir del fin de la dictadura, en un proceso de desarrollo autonómico, con la aparición de un espíritu crítico y reivindicativo.

Curioso y conveniente trabajo de análisis, general y abierto, acertado y breve, que si bien carece de una profusa fuente de datos argumentales, ciertamente ofrece un panorama bastante acertado de una realidad, la andaluza, muy alejada de la imagen generalizada de peineta y pandereta.

Por eso es importante que personas como J. Carlos Ríos tengan la sensibilidad suficiente como para poner encima de la mesa la historia que nunca se ha contado, casi siempre por falta de valor, o peor aún, por intereses localistas.

Ahora que el flamenco es del mundo, es fácil perder de vista que éste es esencialmente andaluz; que sus formas, que sus músicas, que sus letras, están hechas por andaluces, y que estos andaluces expresaban lo que sentían; sentimientos que se derivan de unas circunstancias económicas, sociales, laborales, familiares, culturales, en definitiva, únicas e irrepetibles.

Eso sí, muy válidas y abiertas ya que aún hoy siguen teniendo vigencia y son adoptadas por personas de todas partes del mundo.

Y es que…. Lo andaluz ha estado de moda siempre.