LA HUELLA DE EVA


Opinión
José Cenizo Jiménez


“Apariencias”.
Dirección artística: Eva Yerbabuena.

Baile: Eva Yerbabuena, acompañada por Christian Lozano, David Coria, Fernando Jiménez, Ángel Farina y Lorena Franco.

Cante: Jose Valencia y Alfredo Tejada.

Colaboración Especial: Alana Sinkey.

Batería y percusión: Antonio Coronel.
Palmas: El Torombo.

Letras: Horacio García y Popular.

Dirección musical, composición y guitarra: Paco Jarana.

Teatro de la Maestranza, Bienal de Sevilla,

12 de septiembre de 2016.



Se pregunta Eva Yerbabuena en el libreto: “¿Es necesario dejar siempre una huella? ¿Nos sentimos invisibles si no creamos?”. Eva es de las artistas que intentan dejar huella y creemos que ya la ha dejado en el baile flamenco por su brillante trayectoria.

En “Apariencias” cuenta algo, el tuétano del vivir, la lucha diaria entre la vida y la muerte, la vida con sus apariencias y sus despojos, con sus máscaras y sus verdades. Elige la fórmula que le viene siendo característica y generalmente concluye con acierto por su altísima calidad artística: contar y tratar de llegar a lo hondo de todos con una conjunción de danza contemporánea, flamenco clásico, representación teatral, luz, literatura y filosofía.

Reflexiona con los mecanismos infinitos que da el cuerpo, el suyo y de los bailarines/bailaores intérpretes, a la altura de las circunstancias y vestidos elegantemente para la ocasión por López de Santos. También el sonido, la iluminación o la música están bien planteados. Especialmente la música que sale de la guitarra de Paco Jarana, capaz de sonar flamenco sin que estorben matices de jazz y otras músicas, capaz de emocionarnos en unos pocos compases repetidos como salmodias delicadas y encantadoras.

A una parte más dramática, teatral, le sigue una segunda más flamenca. En total, asoman estilos de malagueña, petenera, pregón, soleá, bulerías, etc. Aunque, sobre todo el magnífico final por soleá y bulerías al modo natural y clásico, pueda parecer como algo desgajado, ajeno al resto de lo comentado para la parte inicial, lo cierto es que ahí Eva y los cantaores, especialmente el cada día más grande José Valencia, resuelven de modo trepidante, excelente, rotundo. No olvidaremos el “Se nos rompió el amor…” de José ni la aparición estelar y por sorpresa de Enrique el Extremeño.

En definitiva, una obra heterogénea, comunicativa, bien llevada al escenario, con solvencia, con un cuadro técnico y artístico de buen nivel. ¿Dejará huella Eva con este trabajo? El tiempo lo dirá. A nosotros, alguna nos deja. Y lo agradecemos. Eva es Eva. Siempre Eva.