La construcción de guitarras en Almería


Investigación
Norberto Torres


“Me sa perdio mi Gerundina
Aquella guitarra
Que tanto yo quería”
Raimundo Amador

Si Almería culturalmente tiene alguna relevancia internacional, se lo debe entre otros motivos por ser el lugar de nacimiento del más célebre de los constructores de guitarra, Antonio de Torres Jurado (1817-1892). Otro guitarrero almeriense que también goza de fama internacional, nos ha dejado el pasado 2006. Prueba de ello, cuando impartí el curso “Introducción a la estética musical del flamenco” en la última Bienal de Arte Flamenco de Sevilla, tuve como alumna a una periodista holandesa que me entregó el último número de TABLAO, revista de flamenco (¡y en flamenco!) que se edita en Holanda, con un amplio reportaje sobre Gerundino Fernández con motivo de su reciente fallecimiento. Recordar la tradición de construcción de guitarras en Almería y ubicar en ella a Gerundino Fernández es lo que haré a continuación, a modo de modesto homenaje. Apuntaré además que el Aula de Flamenco del Instituto de Estudios Almerienses ha programado entre sus actividades 2007 la conferencia “Gerundino Fernández y la construcción de guitarras en España durante el siglo XX” , que impartió el 27 de abril el especialista Eusebio Rioja en la peña flamenca de su entrañable barrio del Quemadero, la peña “El Morato”.

La construcción de guitarras en Almería

Entre los constructores de guitarra de cierta relevancia en Almería y que confirman la existencia de cierta tradición local, destacan Joaquín Ruiz, ebanista nacido en Almería en 1804, ubicado en la capital en la calle Pizarro en 1837, y viviendo con su mujer Rafaela Ramírez en 1849 en la calle Mariana. Se conserva en una colección privada una guitarra suya fabricada en 1848. En 1807 nace Andrés García cuyo taller aparece en 1849 en la calle Arráez de Almería. De Joaquín Alonso se conserva una guitarra de 1873 donde la etiqueta lo señala como “discípulo de Antonio De Torres” y la ubicación de su taller en la calle de la Alcazaba. Pero es sobre todo la dinastía de los Moya la que ha perdurado en la memoria del gremio. Melchor de Moya (1830-1891) firma su primera guitarra en 1848 y enseña el oficio a sus hijos Juan Moya Martínez (Almería, 1859-¿?) y Andrés Moya Martínez (Almería, 1861-¿?), ambos anunciados como “Hijos de Melchor Moya” en las etiquetas de su periodo en la calle de Granada nº 25 y posteriormente “Moya Hermanos” con el taller en la calle de Granada nº 1. Miguel Moya Redondo (Almería, 1846-¿?) aparece ubicado en la calle Real del Barrio Alto en 1892 y su hijo Juan Moya Castillo (Almería, 1875-1937) en 1910 en la calle Caravaca en Almería. La relación entre Torres en su segunda época, la de su regreso a la Cañada de San Urbano, y los Moya fue estrecha, autorizando el maestro a Miguel Moya Redondo rubricar “discípulo de Antonio de Torres” en sus etiquetas.

Miguel Gonzalez Abad, Miguel “El Cojo” (Almería, 1906-1989) constituye el eslabón entre los Hermanos Moya y Gerundino Fernández en la fabricación almeriense de guitarras. Constructor de instrumentos clásicos y flamencos, es sobre todo en esta última especialidad que Miguel “El Cojo”, apodo popular después de un accidente, ha destacado, así como en la fabricación de bandurrias. Sus guitarras eran bastante solicitadas y parte de su producción está en Méjico, Inglaterra y Francia. Estuvo en activo hasta los ochenta años y murió el 19 de junio de 1989. Hoy su hijo Juan Miguel González Abad continúa el oficio que aprendió con su padre y está considerado como uno de los diez mejores guitarreros en España hoy.

Gerundino Fernández García



Gerundino Fernández García nace el 10 de mayo de 1931 en el seno de una familia humilde y numerosa. Inicialmente carpintero-ebanista, oficio que aprendió desde niño y que desempeñó hasta 1956, por problema de falta de trabajo decide consagrarse a su pasión de adolescente, la construcción de guitarras. Ayudado por su hermano Eladio, enriquece su formación autodidacta con numerosas visitas al taller de Miguel González “El Cojo”. Apreciamos nítidamente de esta manera cual ha sido el hilo conductor nunca roto de la construcción de guitarras en Almería desde Antonio de Torres. Constructor de guitarras clásicas, flamencas y de bandurrias, el reconocimiento lo consigue sobre todo por sus “Gerundinas”, sus guitarras flamencas. En su reciente diccionario de constructores de guitarras “The vihuela guitar and the spanish guitar. A dictionary of the makers of plucked and bowed musical instruments of Spain (1200-2002)” (The Sanguino Press, Guijosa, 2002), José Luis Romanillos señala en la voz Fernández García, Gerundino la fabricación de más de 700 guitarras hasta la fecha 1998. Indica además entre otros datos los dos primeros premios que consiguió en 1988 en el IVº Concours Internacional des Maîtres Guitariers, UNESCO, París, que confirmaron el prestigio internacional que ya tenía. No apunta sin embargo otro primer premio internacional que consiguió en Ronda en 1978, quizá menos relevante, y que recoge Pepe Segura “El Calero” en su monografía “Cuerpo y alma. Guitarreros de Almería, 1817-1999” (Federación Provincial de Peñas Flamencas, Almería, 2000). Profesionales del flamenco como Pedro Bacán, Paco del Gastor, José Luis Postigo, Vicente Amigo en su juventud, Juan Martín, Joaquín Amador (marido de Manuela Carrasco y hermano de la Susi), Tomatito, Raimundo Amador, Paco Peña, etc. han utilizado y siguen utilizando sus guitarras en conciertos y grabaciones. Es sobre todo el guitarrista cordobés afincado en Londres Paco Peña, con una dilatada carrera internacional en paises de habla inglesa, profesor de guitarra flamenca en el Conservatorio de Rótterdam (Holanda) y de numerosos alumnos ingleses (entre ellos el primer ministro Tony Blair que posee una Gerundina), el que más ha contribuido en la difusión internacional del nombre de Gerundino. Casi toda su extensa discografía solista la ha realizado con guitarras del taller de la calle Buenavista nº 4, como rubrica en los créditos. Famosa por otra parte era la Gerundina con medio golpeador blanco que utilizaba Pedro Bacán en sus actuaciones públicas y grabaciones, hasta que se la robaron. Famoso también es el cariño que le tiene a su instrumento de clavijeros antiguos el ex Pata Negra Raimundo Amador, hasta tal punto de titular uno de sus CDs “Gerundina” (Universal, 1995). Si Tomatito posee varias Gerundinas en su colección particular de unas 40 guitarras, entre 1980 y 1984 utilizó en sus grabaciones y recitales una de clavijeros, que se puede escuchar en los acompañamientos de esta época, entre ellos en el disco “Sacromonte” (Zafiro, 1982) de Enrique Morente.

Gerundino Fernández falleció el año pasado, viudo desde que perdió a su mujer Josefa Llamas en 1996, aquejado de varias dolencias, entre ellas una progresiva sordera que casi imposibilitaba la comunicación con él y lo aislaba progresivamente, fiel a su vida bohemia y libre, a su afición por el flamenco junto a sus amigos de la peña flamenca Los Tempranos.

Solo un deseo para terminar: que el sueño de José Luis Romanillos, desarrollar una escuela taller de construcción de guitarras en la Casa-Museo Antonio de Torres para transmitir de generación en generación toda la sabiduría adquirida en este oficio en Almería desde el maestro de La Cañada, se haga un día realidad, y que de esta manera el nombre y el buen hacer de Gerundino Fernández perdure en la memoria de todos como referencia obligada en la construcción de guitarras.


CÓRDOBA, ANTONIO DE TORRES Y LA GUITARRA ANDALUZA



La ministra de cultura Carmen Calvo manifestaba recientemente en la sede de la SGAE en uno de sus últimos actos públicos, con motivo de la presentación de la revista “El Canon flamenco”, que “El flamenco es lo más grandioso que hemos aportado los españoles culturalmente al mundo”. Hace tiempo que Córdoba lo sabe y, después de declarar el año 2006 como el del flamenco, conmemorando con ello el 50 aniversario de su famoso Concurso, siempre con la capitalidad cultural europea como ruta para llegar al 2016, apuesta fuerte por otra aportación de los españoles al mundo, la guitarra. Este año Antonio de Torres y la construcción de guitarras en Andalucía ha sido el tema estelar de su XVII Festival Internacional de Guitarra, considerado por no pocos especialistas como el más importante entre los actuales. José Luis Romanillos la ha calificado como “la mejor exposición de guitarras celebrada hasta la fecha”. Motivos no le faltan. Por primera vez se conseguía reunir a trece guitarras originales del luthier de la Cañada, además de tres réplicas construidas por los guitarreros John Ray, José Rodríguez Peña y Paulino Bernabé. Una exposición celebrada en Madrid en 1992 y luego en el Metropolitan de Nueva York solo consiguió cuatro instrumentos de Torres. Otra celebrada después en Alicante siete. Córdoba quiere ser capital cultural de Europa en 2016, sabe que Antonio de Torres es un valor seguro para ello, y no ha escatimado en medios para conseguir una exposición que tenía un seguro de 2 milliones de euros. Alicia Reguera, reconocida comisaria de exposiciones en Córdoba, acostumbrada a la manipulación de obras de arte de gran valor, me comentaba que desde el primer momento tuvo carta libre por parte de las autoridades cordobesas para montar la exposición lo mejor posible. Ha reunido además un muestrario de la construcción de guitarras en Andalucía con otras 31 guitarras, desde una José Pagés (Cádiz) de 1803, a una Manuel Reyes (Córdoba) del 2007.

Otro hito conseguido, la de tener una vitrina con tres generaciones de constructores almerienses: una guitarra de Miguel González Abad de 1947, otra de Gerundino Fernández de 1970, y una de Juan Miguel González del 2005. Si se llega a restaurar a tiempo la Melchor Moya localizada en Málaga, la muestra habría tenido ejemplares de los principales eslabones de este oficio artesanal y artístico en Almería: Antonio de Torres, Melchor Moya, Miguel González, Gerundino Fernández y Juan Miguel González. Todo ello viene reflejado en el magnífico y ya imprescindible catálogo que acaba de editar la Fundación Gran Teatro de Córdoba, con una esmerada y detallada descripción de cada instrumento y un documentado trabajo de investigación del guitarrista Julio Gimeno sobre el estilo español de construcción de guitarras, y el papel de Antonio de Torres como culminación en nuestro pais de un proceso de cuatro siglos de evoluciones y transformaciones. Para terminar, quisiera dejar constancia de la profesionalidad en el montaje, y de la amabilidad y buen hacer en el protocolo por parte de los organizadores. Todos los luthiers que exponían estaban invitados a pasar la semana en Córdoba, asistiendo además a los numerosos actos y conciertos que se desarrollaban durante el festival. Tuve la suerte de acompañar estos días a Juan Miguel González, de ver cómo se montaba la exposición, de charlar con los diferentes guitarreros que iban llegando de España y de otros lugares de Europa, de escuchar luego por la noche a artistas del flamenco como Paco de Lucía o Miguel Poveda, etc. Un sueño para cualquier amante de la sonanta en la que es, sin lugar a dudas, una de las capitales mundiales de la guitarra, la que Vicente Amigo llama “Ciudad de las Ideas”. Qué nos prepara Córdoba, para el 2016? ¿Y Almería para el 2017, cuando se celebrará el segundo centenario del nacimiento de su hijo más ilustre, nacido en 1807 en la Cañada de San Urbano?

  • Gerundino Fernández
  • Gerundino Fernández
  • Paco del Gastor con su Gerundina, calentando en los camerines para c oncursar al 1er Giraldillo del
  • Gerundino Fernández
  • Entrada exposición en el Salón Cajasur de Córdoba
  • Guitarras de Pagés de Cádiz, principio del siglo XIX (las más antiguas de la exposición)
  • La Leona (1856) a la izquierda, y otras dos guitarras de Torres  de 1854. Primer periodo de Torres,
  • Alicia Reguera
  • Vitrina de Almería: tres generaciones de constructores:   Juan González, Juan Miguel González, Ge
  • Guitarras de Torres de su segundo periodo, en Almería, años 80 del siglo XIX


ENTREVISTA A ALICIA REGUERA, COMISARIA DE LA EXPOSICIÓN “ANTONIO DE TORRES Y LA GUITARRA ANDALUZA” (CÓRDOBA, JULIO 2007).



¿Nos puede describir cómo han sido los pormenores de la exposición, desde que se inició, hasta devolver los instrumentos?

Cuando me encargan la Exposición, en principio solo me hablan de Antonio de Torres, por lo que empiezo a recabar la mayor información posible sobre el guitarrero, al ver que de todas las guitarras por él construidas solo se tenía información de poco más de 80, y sabiendo ya del paradero de algunas, empiezo a diseñar el proyecto de la Exposición.

En primer lugar, toda exposición debe ser una muestra didáctica, nunca ir solo dirigida a entendidos o especialistas. muy al contrario, ésta debe ser la forma de acercar al público a unas piezas que en la mayoría de los casos solo las conocen por referencias, por lo cual primero hay que situarla en su tiempo. Para eso se necesita un antes y un después que nos marque la importancia y relevancia que la obra y el autor tuvo en su tiempo. Una vez que tuve claro el planteamiento de la Exposición, empecé los primeros contactos.

El formato de la Exposición, era el que me dictaba el espacio expositivo, por lo que había dos planteamientos: hacer una muestra cronológica, o mostrar los instrumentos por provincias. Opté por esta segunda opción, por creer que se centra más la atención sobre el constructor. Aunque el efecto visual de una muestra cronológica puede ser más impactante, no es así a la hora de ver unas piezas que, dadas las características de las mismas, deben ser mostradas en un espacio más acotado para no dispersar la atención sobre las guitarras.

¿Cuál ha sido la respuesta del gremio de constructores, la del público?

Quiero destacar aquí que desde la primera llamada telefónica, tanto para solicitar información como para pedir que me cedieran los instrumentos, la respuesta siempre fue positiva. Todos, tanto los constructores actuales, los coleccionistas, como los propietarios de las guitarras, que para algunos de ellos es su herramienta de trabajo, como es el caso de la guitarra de Antonio de Torres propiedad de Marcos Villanueva -que no solo me la dejó para la exposición, sino que incluso me la ofreció para el pequeño concierto que se realizó el día de la inauguración- pues creíamos que era el momento y el sitio adecuado para que el gran público oyera el sonido de una guitarra de Torres. Gracias a su generosidad y al virtuosismo del maestro Javier Riva, puedo decir que tuvimos la suerte de asistir a una inauguración de lujo. Por lo que no quiero dejar pasar la oportunidad que desde aquí me brindan, para dar de nuevo las gracias a todos y a cada uno de ellos, por toda su amabilidad y por el cariño con que me acogieron, y como no, por tantos buenos consejos que día a día me iban dando y sin los cuales esta exposición no hubiera sido posible.

¿Le costó localizar las guitarras de Torres?

En principio tengo que decir que no. He tenido la suerte de llevar durante 4 meses como ”libro de cabecera” – Antonio de Torres guitarrero, su vida y obra. de D. José Luis Romanillos. Gracias a toda la información que este libro tiene, era fácil dirigirme a los propietarios. Solo que a medida que vas consiguiendo piezas te vuelves más ávida, y ya quería piezas concretas. Al final, no pude conseguir ninguna pieza de la década de 1870, pero sí tener a “La leona”, que se convirtió en mi pieza obsesión.

¿Qué representación, además de Torres, ha tenido la construcción de guitarras en Almería?

Por casualidades de la vida, en el primer contacto que realizo, consigo una guitarra de Melchor Moya de Almería. No había ningún problema por parte del propietario para que se expusiera. Tanto es así que la mando a restaurar, y la estuvimos esperando hasta el día que entró el catálogo en máquinas. El restaurador no la tuvo terminada en la fecha acordada. Al contar desde un principio con esa guitarra, ya solo necesitaba dos más, así que sabiendo que en Sevilla D. José Luis Postigo tenia una guitarra de Gerundino Fernández, me dirigí a él para que me la cediera. Y como siempre, la respuesta fue afirmativa, y no solo con esa guitarra, puso desinteresadamente toda su colección a mi disposición, a la vez que me daba otros contactos por si quería ver algunas otras guitarras antiguas. Y ya solo me quedaba buscar un constructor actual. Esa es la labor más difícil que he tenido en la ejecución de la colección de guitarras, porque muchos se preguntaran: ¿porque éste y no aquel? Yo tenia desde el principio muy claro que no podía dejarme influenciar, para evitar roces entre los componentes actuales del gremio. Para mí todos tienen la misma importancia y el mismo derecho de estar representando a su provincia en una exposición. Pero como anteriormente dije, el espacio me marcaba en numero de guitarras a exponer, por lo que opté por Juan Miguel González, hijo y padre de guitarreros, músico, y un gran amante no solo de la guitarra, sino “del mundo de la guitarra”. Pero mi mayor alegría fue a los pocos días cuando me llama y me dice: Alicia, acabo de conseguir una guitarra de mi padre para tu exposición. Eso quería decir que como muchos otros, sentía que esa exposición era el trabajo de todos. Creo que ése ha sido el éxito de la misma, un grupo de entusiastas trabajando conjuntamente para un mismo fin, que la guitarra esté y tenga un lugar que por derecho propio debe tener, UN MUSEO donde todo el mundo pueda contemplar esas piezas, obras de arte, que tanto han significado y significan en nuestra cultura española. Y que esos numerosos guitarreros, desde sus anónimos bancos de trabajo, han sido capaces de traspasar fronteras, y hoy aún no han sido reconocidos por nuestras autoridades culturales. Esa es la asignatura que tienen pendiente nuestros políticos.