La Arboleda Flamenca de Alberti


Libros
José Blas Vega
José Blas Vega, 2005
Marcos Escánez Carrillo


Rafael Alberti se ocupó de buena parte de su biografía en “La arboleda perdida” y ahora, José Blas Vega y su incombustible capacidad de trabajo de investigación se ocupa de la relación con el flamenco en esta Arboleda Flamenca.

Para ello se apoya en los recuerdos manifestados por el poeta en escritos de todo tipo, e incluso conversaciones mantenidas con medios de comunicación, en los que se identifica con un Cádiz marinero y popular, siendo lo flamenco y lo folclórico seña de identidad y herramienta imprescindible en la actividad social y familiar.

Desgrana las soleás de Marinero en Tierra como primera forma poética-flamenca que utiliza, y cuenta cómo desde su relación con otros poetas de la Generación del 27 tiene experiencias con el flamenco; conoce a Manuel Torre, a Diego Antúnez, además de valorar con extraordinaria sensibilidad la calidad de la poesía popular (letras flamencas).

Y así, va dejando caer sobre el papel pequeñas joyas compuestas por Alberti a la largo de su obra, como esta de 1930 :



Con los zapatos puestos,
tengo que morir,
que si muriera como los valientes
hablarían de mí.



Se ocupa el autor de las experiencias que Alberti tuvo con Sánchez Mejías y su pareja sentimental, la Argentinita; sobre todo, durante la contratación de los artistas gaditanos para el espectáculo “Las calles de Cádiz”.

Desde cómo recurre al flamenco en alguna de las obras que su compromiso político le obliga a escribir durante la guerra nacional, a los distintos contactos que pudo tener durante su exilio.

A estas alturas del breve e intenso libro, adivinamos que la relación de Alberti con el flamenco siempre se personificia en algún amigo o compañero. En Argentina fue de la mano de Manuel Angeles Ortiz, un aficionado y pintor que estuvo vinculado al Concurso de Granada de 1922, aunque también dedica en esta época sendos poemas a los bailaores Angel Pericet y la Chunga.

Blas Vega nos cuenta que en su periplo por Italia, Alberti tiene relación con José Menese, Pilar López, Antonio Gades, Manuel Gerena… Pero la anécdota más interesante de esta época es que en su relación con el escultor Manuel Berrocal, tras dedicarle un poema, el escultor produce un disco single que regalaría con cada una de las esculturas vendidas de su exposición. En dicho single la voz de Alberti recita el mencionado poema por una cara y por la otra, el mismo poema es cantado por Enrique Morente con la guitarra de Curro de Jerez y el baile de Lucía Real y el Camborio.

Y al final, el retorno a España y los diveros coqueteos con el flamenco, aunque como bien refleja Blas Vega :

“Más que una afición, el flamenco entró en su obra como una temática utilizada y vinculante en su desarrollo vital”.