Kitsch flamenco


Libros
Luis Clemente
Signatura ediciones, 2009
Marcos Escánez


Con su libro Filigranas, Luis Clemente sorprendió a los aficionados al flamenco escribiendo la historia más reciente, más bien, el presente del flamenco-fusión. Y es que a Luis no se le puede negar el don de la originalidad. Con este libro consolida el adjetivo…


Kitsch flamenco es un trabajo desenfadado, dinámico y gracioso, digno del más empedernido coleccionista. Consiste en eso justamente: coleccionar todo tipo de objetos relacionados con el flamenco, o no. Portadas de discos, tazas, muñecos, botellas, etc…; es decir, todo tipo de objetos, agruparlos en función del tipo de grafismo, periodo, tendencias o cualquier otro caprichoso criterio que se le ocurra, y plasmar junto a la imagen en formato collage un texto original y liviano que explique la asociación.

Para ejemplo, un botón: “Bailando hasta el amanecer” sirve como título para agrupar unas cuantas portadas de discos que presentan bailaores sobre un cielo ocre como fondo. El título “Banalidad o transgresión “ lo utiliza para aglutinar un conjunto de elementos decorativos, sin utilidad, y concebidos como souvenirs para turistas.

Aunque sin duda, el recurso que más trabaja el autor es el diseño de las portadas de los discos antiguos. Discos donde hay baile, que se han grabado en tablaos madrileños, que aparecen palmas o palmeros, artistas con expresión de dolor, o que se nota claramente que están posando, portadas donde la expresión de las manos adquiere una importancia considerable, con más o menos emotividad, que pertenecen a la España de mantilla y pandereta, con fotogrfías de fachadas de casas típicas, con fotos costumbristas de una zona geográfica concreta…

Personalmente, debo confesar que siempre que termino de leer un libro intnto analizar qué aspectos me han marcado más, qué datos me aporta que antes no conocía, qué elementos pueden considerarse como valor real del trabajo para el flamenco. Curiosamente, con este libro no tengo respuesta positiva ni negativa a ninguna de estas interrogantes. Quizás, el valor está en el propio ejercicio que el autor debió realizar para acometer esta aventura. Un ejercicio de abstracción para revestir su ánimo de un carácter absolutamente crítico, y en la mayoría de los casos, sarcástico, burlón e incisivo. Un ejercicio curioso, y naturalmente, original. No deja de tener su gracia….