José Menese, grande en Sabatini


Opinión
Jorge Sánchez


Jardines de Sabatini (Madrid). Media entrada, ya habitual para el grandísimo cantaor José Menese. Las últimas actuaciones habían estado llenas de sucesos desagradables y había escepticismo. Noche templada y bonita.

La noche empezó mal, muy mal. La organización programaba Menese y salió Macarena de Jerez, con el toque de Antonio Carrión.



  • Inmaculada Ortega
  • Macarena de Jerez
  • José Menese y el Palacio Real
  • José Menese y Antonio Carrión
  • José Menese en los Jardines de Sabatini
  • José Menese y Antonio Carrión
  • José Menese
  • El abrazo de dos grandes artistas


Llevaban 45 minutos de actuación (pasemos por alto) cuando se oyó la primera voz ¡Que salga el maestro!. El público empezaba a rebelarse. Para rematar el programa, sale la bailaora Inmaculada Ortega. Pocos aplausos. ¡Que salga Menese!, se oía entre el respetable. Por momentos se calienta el ambiente.

Acaba la actuación con un descanso de 20 minutos. Comentarios, broncas, quejas, alguna voz ¡estafa!. Enfrentamientos verbales. El público se temía lo peor.

Ambiente tenso, poco habitual y nada receptivo para el gran flamenco.

Sale José y Carrión.

“No estoy bien mirado en mi tierra, porque me vine muy joven a Madrid, que es donde estoy mejor”. Y canta a Juan García, La nana, por Caracoles “las puertas del Cielo, se abrieron de par en par”. Se están entreabriendo. Menese está bien, muy bien diría yo, mejor de lo esperado y también estamos con el shock de la sorpresa.

Entre vasito y vasito, besos por aquí y por allá, va por Tientos “Que la Virgen me ampare”. Te ampara maestro, de momento. “En la torre está el reloj, el mochuelo en el olivo, en el corazón la pena, cada cosa en su sitio”. Sitio lo tienes por siempre José.

Va por Soleá, ”Favores y privilegios, a Dios y al rey lo suyo y al pueblo lo del pueblo”. Se oyen muchos pero tímidos aplausos y Menese comenta la frialdad. Fuertes aplausos y la tensión sufrida durante toda la noche se diluye y se olvida.

Malagueña y por Cabales “se apago la luz, mi casa está en sombra”. Estaba en sombra José, estaba, pero encendiste la luna y la noche se volvió con luz intensa, con luz mágica, con la luz del Flamenco. Mayúsculas.

Buen toque del mejor Carrión (guitarra siempre con enorme volumen) que se sobrepuso a una noche llenas de altibajos.

Hora y 20 minutos del mejor sabor, en una de sus mejores actuaciones, de los últimos meses. Mereció la pena la espera.