In memoriam de Rafael Valera Espinosa


Opinión


Antonio Nieto Viso


El pasado día 30 de Noviembre, sobre las cuatro y media de la tarde, murió en el Hospital de Jaén, nuestro querido amigo Rafael Valera Espinosa, uno de los mejores eruditos del Arte Flamenco de las últimas décadas.

Con la marcha definitiva de Rafael Valera, en lo mejor de su vida, hemos perdido a un hombre que amó apasionadamente este Arte, hasta el punto de ser su vocación a lo largo de su vida, la que ha finalizado cuando menos lo esperábamos a los 67 años de edad. Su autoridad sin buscarla, fue fruto de su gran personalidad, la misma que irradió los conocimientos de los que tuvimos la suerte de tratarlo.


Como persona, Rafael reunía todas las características esenciales del ser humano, su bonhomía la dejó patente siempre con sus amigos, el saber estar, su socarronería andaluza cautivaba a todos, flamencos y no flamencos.

Estamos ante una pérdida irreparable para el Flamenco en toda su dimensión. Su brillante pluma, nos deja para siempre en las hemerotecas, que puede en parte mitigar nuestro indescriptible dolor por pérdida de un hombre que se hizo a sí mismo.

Como compañero en Radio Nacional de España, fueron muchos los días en los que compartimos nuestro amor por el Cante Grande, del que él lo sabía todo, su vida, giró alrededor de este mundillo en el que se ganó la confianza y el respeto de todos, y tuvo la suerte de alcanzar a aprender mucho de sus amigos artistas como: Canalejas de Puerto Real, Pepe Polluelas, o del mismísimo Rafael Romero.

Fue un prestigioso flamencólogo y un autorizado crítico, ya se que es bastante difícil reunir ambas condiciones, pero puedo afirmar que supo elevar al máximo estas dos facetas con su palabra ante el micrófono, o bien con su pluma en la prensa especializada, o dictando su sapiencia en conferencias en los más importantes foros.

Fue uno de los fundadores, y también director de la prestigiosa Revista Candil, en la que colaboró a lo largo de sus más de ciento treinta números. Candil ha sido notario de una época gloriosa, en sus páginas están contenidas las más importantes opiniones y el saber de los más autorizados especialistas. Reconozco públicamente a Rafael, el que me confiara la labor de desarrollar mi labor informativa como corresponsal en Madrid para Candil. Una tarea que ejercí con total libertad y objetividad, y de la que me siento orgulloso.

Nuestro llorado amigo, tuvo una enorme capacidad de trabajo, de otro modo no es posible entender su sapiencia de este Arte que ha pasado por todo tipo de vicisitudes en los últimos tiempos. Conocía todos los palos del Cante, el toque, y el baile; tres elementos que analizó en su más inmediato pretérito, para así comprenderlo mejor. En su honor cabe destacar, porque así me consta, que el Flamenco tiene nombre y apellidos y que todo buen crítico debe conocer. Hay que adentrarse por las escuelas de todas las seguiriyas, por todas las variedades de soleares, y así sucesivamente en todos los estilos de la A a la Z a lo largo de las comarcas cantaoras.

Jaén ha perdido al mejor especialista de los cantes mineros de la comarca de Linares, que ha quedado acreditado en el libro que escribió junto a otro gran especialista como es Antonio Escribano Ortíz.

Desde aquí, queremos enviarle nuestro más sentido pésame a su viuda Rafi, a su hija Inés, y a la Peña Flamenca de Jaén, que le echará mucho de menos. De todas maneras, Rafael Valera Espinosa siempre estará con nosotros y en las páginas de la historia del Cante Flamenco.