Homenaje a Rubichi


Opinión
Angel Lacalle


Ha caído un ángel, por Angel Lacalle


El pasado viernes recibía la fatal noticia de la muerte de Rubichi mientras celebraba un recital de flamenco en Badajoz. Durante un eterno minuto de silencio, mas de quinientas personas le recordamos emocionados mirando de frente a una temerosa luna de calabozo que asomaba suspendida en el alto cielo. “Ya van quedando pocos cantaores por derecho” me decían desde Jerez. Y es bien cierto, por que Diego ha cantado siembre con una gran verdad, su cante era dulce y duro a la vez, como la misma vida, y sus recitales, una especie de rito en el que los asiduos y atentos incondicionales, asistíamos impávidos de emoción a los volteos que Diego le daba a los cantes. Son muchas las veces que le he escuchado cantar y todas las tengo bien presentes: Cine Astoria de Jerez, Peña la Bulería, Peña los Cernícalos y la Buena Gente, Peña Chaquetón, Casa Patas, Alcobendas, Peña Duende, Orcasitas, La Fortuna, Colegio Mayor Isabel de España y mas recientemente en El Juglar. En este espacio flamenco de Lavapies, el más cosmopolita de los barrios madrileños, fue donde abracé por última vez a Diego Rubichi. Junto a Gálvez y Curro Jerez e inmortalizado por Jorge Sánchez, fui también por momentos su mas humilde palmero, su compañero, su escudero y su Sancho.