Historia de la guitarra flamenca


Libros
Norberto Torres
Editorial Almuzara (2005)
Marcos Escánez Carrillo


El número de libros que se editaron en el 2005 fue más bien escaso, como también son escasos el número de libros que han tratado de forma rigurosa la historia de la guitarra, sin acabar siendo tentados por el espíritu didáctico o los intereses económicos.

Este título, del investigador Norberto Torres, aparece como el primero de una larga serie que conformará un gran proyecto editorial dirigido por Génesis García.

Al leer el texto introductorio de Rafael Marín con el que se da la bienvenida al lector, utilizado con anterioridad por N.T. para otros escritos, podría entenderse que es una declaración de intenciones y que se podría sustituir por un “esta es la nuestra, la de los guitarristas… y os vais a enterar”. Entiéndase el “guiño”, porque conociendo la línea de trabajo de Norberto, este tipo de disquisiciones no tienen cabida.

En el primer capítulo “Antecedentes de la guitarra flamenca” hace una especie de grafismo en el que es difícil dilucidar el mensaje. Pero de acuerdo con lo que han defendido muchos escritores, un libro se puede empezar de cualquier forma; esto no es importante, porque tienes todo el espacio restante para desarrollar y estructurar el mensaje. Y eso, justo eso, es lo que Torres hace en esta “Historia de la guitarra flamenca”.

Sin duda, esta obra era necesaria porque el autor contextualiza cada una de las técnicas en el espacio socio-cultural del momento en que se incorpora a la guitarra flamenca.

Y aclara, como no podía ser de otra forma y aprovechando ese particular repaso a la evolución de la sonanta en la estética flamenca, el concepto de rasgueado, y distingue las diferencias entre ritmo y compás, melodía y armonía, el tono del acorde…

Y como la historia del arte se escribe con nombres propios, Norbeto rememora los primeros nombres conocidos y considerados maestros de esta disciplina : Patiño, Paco el Barbero, Paco de Lucena, Rafael Marín, de cuyo método ha disertado el autor en muchas ocasiones.

Uno de los momentos más amenos de la obra lo encontramos cuando aborda la figura de Ramón Montoya. Aquí analiza la trayectoria del artista y su especial relación con D. Antonio Chacón. Aprovecha estas explicaciones para demostrar el paso definitivo para el flamenco “de lo popular a la artístico”, teoría que refuerza con expresiones tan originales y contundentes como “reinventar la tradición”.

Analiza también, de forma sencilla y amena, aspectos técnicos y biográficos de Niño Ricardo, Sabicas, Mario Escudero, etc… Con Manuel Cano, Serranito, Manolo Sanlúcar y Paco de Lucía entra de lleno en el periodo de revolución y despegue definitivo de la sonanta hacia otras dimensiones artísticas; las actuales.

Y en este contar la historia a través de nombres propios, al asociarlos por zonas geográficas puede identificar las semejanzas en el toque y por ende, la existencia de escuelas concretas.

El rigor se hace más elástico cuando relaciona a los guitarristas más jóvenes que se han incorporado recientemente a las filas del profesionalismo;esto es provocado por un razonable afán de resaltar la importancia de las dinastías guitarrísticas para reforzar la teoría de las escuelas geográficas.

Analiza las orientaciones que va tomando la guitarra en una evolución acelerada y notoria, sin duda en este aspecto, muy por delante de las otras disciplinas del flamenco, y sin duda, también de una forma forzada y poco natural.

Otro aspecto interesante de su análisis es el relacionado con las influencias bidireccionales producidas con otras músicas y con otros países.

El trabajo termina repasando las iniciativas y evolución de la escritura musical y normalización de la guitarra flamenca.

De esta forma se completa esta mirada empírica de la historia del instrumento más flamenco. Una mirada rigurosa, aunque pueda pecar de algo atropellada por la falta de espacio, pero que en cualquier caso se debe considerar obra indispensable para el aficionado.