Historia de la Fotografía flamenca


Libros
Carlos Arbelos
J.A.. Consej.Cultura (2007)
Marcos Escánez Carrillo


La historia de la fotografía es muy reciente. Apenas cuenta con un siglo y medio de vida. Pero en su periplo lo ha abarcado casi todo. Ni siquiera el flamenco le ha pasado desapercibido. Y así, incluso podemos encontrar en a actualidad distintas tendencias de este arte canalizadas a través del flamenco, ya que se convierte en objeto deseado a partir de su particular estética.

A saber, en el retrato encontramos la postura flamenca, la pose donde el artista hace aflorar su dignidad humana y su concepción de dignidad artística. Antiguamente esta disciplina era la única posible por cuestiones tecnológicas, ya que para impresionar la placa, el objeto fotografiado debía permanecer inmóvil durante varios segundos.

Posteriormente, principalmente tuvo validez para las portadas de los discos, hasta llegar a nuestros días en que el retrato se ha convertido en algo cotidiano que no necesita tener un objetivo concreto.

La fotografía periodística busca las bambalinas, las reuniones íntimas, la anécdota, lo extraño o lo cotidiano; en definitiva, la trastienda, aquello que sólo captarlo supone cierto privilegio, que difícilmente podrá presenciar el aficionado de a pie. Un momento histórico, un encuentro de titanes, una reconciliación o una manifestación de cariño. Cualquier cosa que implique acción o que revele confidencialidad vale. La cámara o el encuadre pasan a un segundo plano, la iluminación sólo importa si es escasa. Lo verdaderamente importante es estar allí oportunamente.

La fotorgrafía artística se empieza a desarrollar al tiempo que la tecnología avanza. La búsqueda de la expresión es factible con los rollos de alta sensibilidad. El granulado que resta definición pasa a formar parte de la composición artística. El blanco y negro adquiere dimensión de imprescindible en el flamenco, aunque últimamente el color empieza a aparecer en escena. Es una fotografía donde se combina oportunidad, técnica y lógicamente, gusto.

Carlos Arbelos disecciona la historia de la fotografía flamenca en este interesante y original libro, mostrando su evolución a través de sus protagonistas: Colita, pepe Lamarca, Paco Sánchez, Paco Manzano y el mismo Arbelos. No se le escapan las aventuras realizadas desde el extranjero ni los precedentes libros donde encontramos fotografías e ilustraciones de artistas de la época tales como “Arte y artistas flamencos” que escribiera Fernando el de Triana.

Arbelos defiende el valor de la fotografía como documento de estudio, tanto etnográfico como antropológico. Porque además que de forma independiente nos ayuda a conocer detalles de un determinado artista, el análisis empírico nos permite extraer costumbres y estéticas del momento. Por ejemplo, el hecho de que muchas de las artistas flamencas fotografiadas a finales del S.XIX y principios del S.XX aparezcan con una guitarra entre las manos, sin tener por qué significar que todas sabían tocar la guitarra, sí podemos extraer que aparecer con el instrumento entre las manos puede traducirse en un elemento de reivindicación identitaria del colectivo flamenco, al igual que apareceron un cigarro puro es un síntoma de la sociedad machista del momento, en la que el flamenco cabal era “cosa de hombres” y la mujer, para entrar, tenía que adoptar cierto rol masculino. Aunque seguramente, la cosa sea más sencilla, o no…

El autor, en su planteamiento, reivindica la importancia de la fotografía y por tanto el respeto hacia el artista, su obra y la propiedad intelectual. Cosa que está muy lejos de la realidad. Estoy seguro que obras como ésta ayudan de forma decisiva a crear una conciencia colectiva en este sentido.