Hands


Discos Flamencos
P.Habichuela&D.Holland
Universal Music, 2010
Pablo San Nicasio Ramos


Hands
P.Habichuela&Dave Holland



Sabíamos que llevaba mucho tiempo grabando y que este trabajo aparecería tarde o temprano, pero tratándose de maestros como Pepe Habichuela, cualquier demora se nos hacía eterna.

Guitarrista de los que ganan con los años, parece un tópico pero es evidente que no siempre es así; Pepe Habichuela tiene el inmenso don de no aparecer porque sí, de no saturar a la gente con una oferta de guitarra monótona y estable.

Antes al contrario, mide sus intervenciones y sólo colabora donde el flamenco y no su cartera sale ganando. Un ejemplo que además se palpa en cuanto pega un bordoneo, porque su flamenco añejo siempre suena fresco.

“Hands” es su última propuesta en forma de disco. En un mano a mano con el contrabajisa norteamericano Dave Holland, Pepe Habichuela nos recuerda lo que es tocar con peso, soniquete y facultades.

Con la producción de su hijo Josemi, quien aparece además junto a Carlos Carmona como segunda guitarra, el disco se basa en un escueto diálogo entre el americano y el granaíno, sin apenas aderezo externo y donde pesa sobremanera la mano flamenca de la estirpe.

Diez temas de títulos ingleses y cañís donde predominan los compases y tonalidades flamencas. Así hasta ocho: fandango, tangos, taranta, media granaína, rumba, seguiriya, bulería y soleá.

Sólo en “The Whirling Dervish”, temazo, y en la rumba jazzera “Joyride” se siente una mayor responsabilidad al contrabajo de Holland. Personaje que, se nota, seguro que se está dando cabezazos contra las paredes encaladas del Albaycín por no haber conocido antes el flamenco y a gente tan sana y talentosa como Pepe Habichuela. Aunque solo fuera por los “bolos” que hubieran hecho juntos. Dave Holland toma un peso menor, en general, pero cuando lo hace su contrabajo asume el rol de la voz cantaora, ausente totalmente en este disco. Debe haber sido esencial la orientación de los Habichuela, consagrados especialistas en guiar y dejar expresarse al cante, asumido por el americano, instrumentista de sensibilidad exquisita.

En el resto, como decimos, se suceden increíbles falsetas con un peso y esencia flamenca como no se recordaba. Y ahí está el error de nuestro tiempo. No se recordaban y muchas de esas falsetas son de lo más tradicional. Ahí está todo el flamenco que han “mamado” los guitarristas de Pepe “p`atrás”.

Falsetas de una dificultad media, alta y muy alta, donde los picados de Pepe aún se defienden con una dignidad acrecentada por el peso con que los ejecuta. Tradición y también recuerdos a su obra pasada, como el inconfundible son melódico de “Yerbagüena”, rebautizada aquí como “El Ritmo me lleva”.

Redondean el disco las percusiones, medidas, de Piraña y Juanito Carmona. Sin cante, el disco instrumental que les presentamos es posible que no pase a la historia en estos tiempos de bajadas masivas de información musical. Pero quizá veinte años antes, con un menor caudal de música en las tiendas, no nos cabe duda que sería catalogado como una de las cumbres de la producción flamenca para guitarra.

Álbum que, para Pepe Habichuela, supone dar continuidad a la filosofía que inició su hijo Josemi cuando no hace mucho se juntó con el bajo de Carles Benavent en “Sumando”.

He de confesar que escuché este disco cinco veces, pero la reseña la hice nada más terminar la primera de ellas. Todo queda claro desde el principio.

De nuevo vemos que el sol del flamenco y la flamencura sale y se pone por Granada, pasando por el barrio madrileño de Lucero. Un ejemplo para los que quieren empezar a tocar. Flamenco, claro.