Gitanas. Bienal 2018


Opinión


José Cenizo Jiménez


ESPECTÁCULO: “GITANAS”. ELENCO PARA JUANA AMAYA. BAILE: Juana Amaya y Nazaret Reyes. GUITARRA:| Juan Campallo. CANTE: Enrique el Extremeño, David Sánchez El Galli, Manuel Tañé y José Antonio Núñez “el Pulga”. PERCUSIÓN: Paco Vega. ELENCO PARA REMEDIOS AMAYA. CANTE: Remedios Amaya. GUITARRA: Raúl Moreno “el Perla”. PALMAS Y JALEOS: Carmen Amaya, Samara Moreno, Rosario Villar, Ana Mari González. PERCUSIÓN: Isidro Suárez. ELENCO PARA TÍA JUANA LA DEL PIPA. CANTE: Tía Juana la del Pipa. GUITARRA: Raúl Moreno “el Perla”. PALMAS: Fabián Moreno el del Pipa, Tomás de los Reyes el del Pipa. Bienal de Sevilla, Teatro de la Maestranza, 27 de septiembre de 2018.


TRES VISIONES DE LA RABIA ARTÍSTICA



Uso esa palabra tal como la conocemos muchos, al menos por aquí. El diccionario de la RAE indica que rabia es, aparte de la sabida enfermedad, ira, enojo, enfado grande. De todo eso hay, transmutado en arte, en estas tres magníficas gitanas, capaces de adornar de arte, de flamenco, tomándose el mundo a pecho, lo que en sus vidas, individuales y colectivas (desde lejana tradición), hay de rabia, de dolor, pero también de canto, de cante, de encanto, de liberación.

Tres mujeres que nos dan una lección de flamenco desde la raíz, flamenco que pasa la prueba del algodón, se cante lo que se cante, porque la naturalidad de haberlo vivido en primera persona es oro puro. Y lo demuestran con su energía, aunque, como Juana la del Pipa, se tengan muchos años, o, como Remedios Amaya, siempre radiante y entregada al público, se haya pasado recientemente por un periodo de enfermedad atosigante.

La bailaora, Juana Amaya, heredera directa del embrujo y de la rabia de la más grande, de Carmen Amaya, es en sí misma, al moverse por el escenario, un espectáculo. Lo suyo es un temblor, una fuerza descomunal que se desborda. Sus patadas y sus movimientos de cabeza son de otra galaxia, de modo que estamos seguros de que esta mujer, golpeando así el suelo, no necesitará jamás psiquiatra, pues su desahogo es manifiesto. Toda la rabia del mundo la descarga ante nuestra vista y nos preguntamos de dónde saca esa fuerza, ese espeluznante abrazo con la vida y la muerte, con el tiempo. Acompañada por Nazaret Reyes en el martinete y seguiriya, y en las bulerías, o, sobre todo, como solista en la soleá, una soleá de la desolación convertida en vitalidad y bravura, en pundonor, nos deja Juana un gusto a verdad, a humanidad desnuda.

Tía Juana la del Pipa es, en sí misma, con esa estampa impagable de gitana antigua, todo un espectáculo. Da igual que esa noche no esté a la máxima altura, que vocalice con deficiencias, que no acabe de encajar el pellizco: sólo su presencia y la naturalidad y entrega de su cante, cuajado de tradición aprendida en vivo, en vivencias inigualables, merece la pena. Sus soleares, seguiriyas, tientos-tangos y bulerías tienen el sello del flamenco que nos gusta a los flamencos, del flamenco que nos ha hecho diferenciar esa música de otras igualmente atractivas.

Y, por último, una gitana que es pura entrega y vitalidad, siempre con una sonrisa, con la ilusión en el escenario, entregada al público (aunque esto, en exceso, le haga dilatar innecesariamente la actuación o caer en salidas como pedir al público que coree el estribillo de su conocido “Quién maneja mi barca”, no era quizá el lugar y el marco adecuado para esta efusividad para una cantaora que no necesita de ligerezas). Remedios Amaya hizo taranta (sin lograr la altura deseable en ella, en la estela de Camarón, al que homenajeó), soleá, tangos (aquí con más acierto) y bulerías. Acabó descalza, lo que unido al vestido que llevaba, como una túnica, parecía una diosa romana por el escenario que le da, según confiesa, la vida. En cualquier caso, un lujo verla resplandeciente, feliz, tan flamenca.

Acompañadas por buenas guitarras (Juan Campallo y Raúl Moreno El Perla), y en el caso de Juana por cantaores que son una garantía para el baile, y obviando lo indicado o el hecho de comenzar por el baile (lo que provocó un “descanso” innecesario con los operarios ante el público cambiando el escenario para el cante posterior), esta noche nos dejó buenas vibraciones: los desahogos de Carmen, los detalles de la guitarra, la planta de Juana la del Pipa, la armónica vitalidad flamenca de Remedios Amaya…