Flamenco y universidad Vol. IV


Discos Flamencos
Diego del Gastor
CAF, 2009
Perico de la Paula


Son tantas las apreciaciones que de Diego han expuesto los escritores, poetas y aficionados que es muy difícil decir algo nuevo sobre él, y puntuar y expresar mejor de lo que ya se ha hecho es imposible, pero me acordare de algunas cartas, articulos y escritos que he buscado y otros que me mandaron buenos amigos y maestros , en las cuales definían a Diego y su toque desde los mas profundo de su corazón, es decir desde ese sentimiento que siempre les había desgarrado por dentro, al escuchar las notas de su guitarra y es que para muchos de los buenos aficionados el escucharle tocar nos conmueve de una manera especial ya que sentimos ese desgarro mágico de su música.

Dice Luis Soler “Cuando algún guitarrista nos recuerda sus falsetas no podemos evitar mentar su nombre, y levemente, se nos escapa un susurro, un susurro que más de admiración, es casi de adoración a su música”.

Sistematizar el toque de Diego del Gastor es simplemente una insensatez, si se compara con las técnicas de hoy día, ya que la forma de Diego esta hecha a puchero del bueno. Sus primeras falsetas las aprendió de su hermano y posteriormente Diego comenzó de manera autodidacta a crearse así mismo, construyendo e insistiendo en una forma de tocar que despedía un aroma a caldo hecho a fuego lento, con mucho sabor y empaque, que le llevo a ser distinto a todos y no parecerse a nadie.

En ese puchero Diego introdujo ingredientes de su vida romántica, bohemia y despreocupada, hecho un trocito de Utrera y su campiña, lo sazono con sus experiencias vividas y lentamente lo fue removiendo hasta que logro crear un sabor y aroma nuevo, pues Diego creó una nueva escuela distinta y actual, muy conmovedora y con una magia muy jonda.

Sobre esta manera de tocar y crear se manifiesta Juan Diego Martín Cabeza de la siguiente manera “Sonar al mismo tiempo a nuevo y a viejo es una cualidad que tienen muy pocos compositores. Estar entre la tradición y la permanente modernidad está al alcance tan sólo de los genios de la música. Así fue, así es y así será el toque de guitarra de Diego del Gastor, el de la ‘cuerda pelá’, el del toque de pulgar tan complejo como minimalista”

Luis Soler, abarca aun mas esos sellos personales del toque de Diego “Sus impresionantes aguijones en los compases de la soleá; sus entrecortados silencios en el mundo de la siguiriya; sus resoluciones musicales en el paseo malagueñero que Ramón Montoya grabara en 1910 para el acompañamiento del Niño de la Isla. Los arreglos y combinaciones para aflamencar a los aires festeros una de las piezas más hermosas de la música clásica: Para Elisa de Beethoven”


Francisco Ayala en un lúcido análisis de la figura de Diego afirma: "El toque de Diego contiene más alma, más duende que el toque de cualquier otro guitarrista flamenco hoy día. Diego no se adhiere a la corriente moderna de la velocidad y el lucimiento personal, admitidamente necesarios para aquellos que deben competir en el ambiente comercial del flamenco. Por el contrario, retiene tenazmente la sencillez de los tiempos pasados, antes de que la guitarra flamenca se convirtiera en un instrumento de virtuosismo, cuando todavía era fundamentalmente un medio genuino y primitivo de expresar lo hondo”.

Si accedemos a la opinión de las figuras del mundo de la guitarra flamenca, podemos ver que la misma ha sido diversa al enjuiciar a este original y destacado guitarrista, algunos les daban mas valor, otros menos, pero hay un elemento en el que todos han confluido, el alma, el corazón, la profundidad y la hondura.
Tras esto analizar todas estas manifestaciones y otras muchas a la cuales no hago referencia no por pereza sino mas bien por excesiva extensión, hay que decir que analizar este trabajo “Flamenco y Universidad Vol IV”, presentado por las universidades andaluzas, en colaboración con la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, en el que se incluyen 12 grabaciones inéditas procedentes de registros particulares y una entrevista realizada por José María Velázquez Gaztelu al maestro en 1970, seria un despropósito, asi que como dijo Francisco Perujo el día de la presentación de este trabajo “Escuchar a Diego en este CD es suficiente para entender su esencia tocaora”

OBRA DE ARTE