Flamenco Crossover


Discos Flamencos
Cano & E. H. N.
Hispanic Numen, 2009
Pablo San Nicasio Ramos


Flamenco Crossover
Cano & Ensemble Hispánico Numen


De nuevo “Cano” al ataque. Un año y medio después de la presentación de “Son de Ayer”, disco que sin duda supuso un revulsivo al solariego mundo de la última guitarra flamenca, el catalán presenta “Flamenco Crossover”.

En este caso, flamenco de cámara. Otra novedad.

Junto al “Ensemble Hispánico Numen” (formación del todo peculiar con vientos, Ignacio Gil, viola, Rafael F. Viedma y bajo eléctrico, Manuel Diego Díaz) nos encontramos nueve pistas revolucionarias. Para quien las quiera ver, claro. Músicas que añaden más visión de juego a los que gusten de adentrarse en la investigación arriesgada.

Sin juntarse con el ya olorosamente manido jazz, primer gran acierto, el cuarteto recorre el rock, la étnica, el New Age, la contemporánea y el flamenco sin improvisar una nota. Sobre todo el flamenco, teniendo en cuenta que es “Cano” el autor del grueso de los temas.

Es cierto que la comprensión para un flamenco tradicional es dura, y su audición requiere de varios intentos hasta comprender el discurrir de las intenciones del grupo. Pero no es menos cierto que, una vez pasado un prudencial período de adaptación, cualquier aficionado puede entresacar claras lecturas flamencas de los temas.

Cano compone bajo una premisa clásica del tratamiento motívico. Inspirándose en la tradición centroeuropea. Se ve en “Brecker”, “Mi Pequeño Mundo”, “La Rueda” y en las insuperables “Desviaciones en tempo de bulería”, obra que sería elogiada en cualquier festival de música antigua.

Tema a tema, se puede destacar en “Brecker” la importante labor del Ewi, instrumento eléctrico de viento que posee una tímbrica equivalente en impacto a los teclados eléctricos. Introducidos en el flamenco hace ya cuatro décadas.

“Canción de Amor” es material para guitarra sola, con cambios de ritmo atmosféricos. De inspiración, podríamos decir, “riqueniana”. Pista que se hace verdaderamente interesante a partir de los cuatro minutos.

La “Bulería a Hermeto Pascoal” hace, de una amalgama de notas, algo con resultado flamenco, con final evocador de “Almoraima” y todo. Pieza de estampas y atmósferas, de nuevo, lo mismo que “La Rueda” o la ingente “Mi Pequeño Mundo”. Pistas definitorias del estilo de hacer música de este gitano con orígenes pacenses.

De inspiración gregoriana y basada en informaciones sobre “Enrique el Mellizo” es la malagueña que al patriarca flamenco dedica Cano. Muy en la línea de la estética de “Son de Ayer”. Al igual que la “Granaína”, de factura híbrida entre la contemporánea y el flamenco. Con final “boutade”, armonizando y poniendo melodía a una conocida conversación de la, digamos, “Andalucía Profunda”.

Pablo Suárez, primo hermano de Cano, aparece para dejar parte de su innegable talento pianístico en su soleá que hace séptima parte.

Me dejo para el final la pieza más corta, pero a mi juicio, la cumbre de todo el trabajo. Las “Desviaciones en tempo de Buleria”, son dos minutos que recrean un tema del músico barroco Giovanni Picchi con el cuidado que pondría cualquiera de los grandes. De desarrollo fugado y extraordinario empaste, John Griffiths, experto vihuelista y dedicatario de la obra, debió de quedar satisfecho. Cuando un grupo encabezado por un flamenco es capaz de ponerse a hacer música de esta manera es para que los agoreros empiecen a temblar.

A los compañeros de Cano se suman en este disco Rubén Díez de la Cortina con las flautas y Alegría Súarez o Dorantes con las palmas.

Disco, en definitiva, que sigue aportando razones a los que creemos en la clarividencia de ideas de Cano.