Flamenco


Libros
Mairán Pidal y Romualdo Molina 
Tribuna ciudadana (2005)
Marcos Escánez Carrillo


Aparece esta obra sin apenas repercusión mediática. Es curioso, sin duda, que una editorial no intente recuperar, cuando menos, la inversión realizada. Llama nuestra atención, eso si... siendo Romualdo Molina conocido, entre otras muchas cosas, por estar en posesión de una especial e inteligente forma de decir las cosas.

Por otra parte, Marian Pidal, coautora de la obra, presenta un currículum sorprendente y variado, que cuenta con diversas publicaciones que resultan estratégicas aunque no definitorias para la investigación del flamenco.

Este “antiguo” del flamenco, y digo “antiguo” reconociendo una larga trayectoria con todo el conocimiento y sobre todo las vivencias que conlleva, ha tenido la oportunidad y el tiempo suficiente para conocer y disfrutar de muchos “desaparecidos” que ya en vida se habían convertido en personajes legendarios de la historia del flamenco. Pero lo verdaderamente interesante de Romualdo Molina es sin duda, el uso del lenguaje, que se convierte en un aroma con el que se respira fluidez, dominio, riqueza, armonía y equilibrio.

Tras la presentación de un buen número de datos que apuntan en distintos momentos de la historia hacia el origen del flamenco, nos contextualiza perfectamente y con sobresaliente capacidad de síntesis, el ambiente socio-cultural del siglo XIX, situando las distintas generaciones de artistas flamencos y analizando la evolución con el máximo rigor que le permite su pasión por el flamenco.

En esta sobria y bella forma de contar la historia de este arte, no se pretende tanto el estudio exhaustivo como el conocimiento general y la mirada sinóptica; erigirse en albacea del conocimiento histórico desde el guiño y la complicidad, la historia del flamenco en adjetivos desde los sujetos.

El planteamiento de Molina es positivista y conciliador. Se declara abiertamente partidario de que se canta, se toca y se baila mejor que nunca, y que por tanto, debemos entender la crisis del flamenco como algo inerente a su propia idiosincrasia, entre otras cosas, porque se habla de ella desde que tenemos las primeras noticias de su existencia.

Marian Pidal inicia su participación enumerando y clasificando los palos flamencos, exponiendo pinceladas sobre su origen y sus sobresalientes intérpretes. Un poco más de lo mismo, si a la hora de escribir sobre estas cuestiones se vislumbra que el autor no está al día de las recientes investigaciones que vuelcan un rayito más de luz sobre los orígenes. Tal es el caso del trabajo de Juan Rondón sobre la Petenera y que resulta ser lectura obligada para los aficionados.

Pidal continúa su trabajo haciendo un repaso histórico al flamenco en sus tres manifestaciones : cante, toque y baile; y lo hace desde los propios protagonistas, aportando pinceladas biográficas sobre aquellos que considera más importantes para cada época.

Con Marian Pidal se puede estar más o menos de acuerdo en el matiz, pero existe una evidencia que no deja lugar a la discusión: acaricia todos los hitos que han configurado la evolución del flamenco. Se corrobora esta última afirmación al tratar el flamenco en su mestizaje con otras músicas, una visión actualizada y hoy cotidiana de la experiencia más vanguardista, y sobre todo, con manifestaciones artísticas de otra naturaleza tales como la pintura o el cine.